Innumerables maravillas ha obrado la Madre de Dios a lo largo de estos veinte siglos de historia de la Iglesia. Con razón el pueblo fiel invoca a la inmaculada esposa del Espíritu Santo, entre cientos de títulos, como Señora de las Maravillas.

interior de la catedral de el salvador baia

¿Cuándo brotó esa invocación del alma católica? Sabemos que al menos ya existía en las primeras décadas del descubrimiento de América.

 

EN LA CATEDRAL DE SALVADOR, BAHÍA

Cuando en 1552 llegó al puerto de Bahía el primer obispo de Brasil, Mons. Pero Fernandes Sardinha, traía consigo una preciosa imagen de Nuestra Señora de las Maravillas, obsequio del Rey Don Juan III a la recién descubierta Tierra de Santa Cruz.

Concluida la construcción dela Catedral de Salvador en 1624, su obispo, Mons. Marcos Teixeira, entronizó la bendita imagen en la principal capilla lateral, dondela Madrede Dios comenzó a recibir con benevolencia a todos cuantos llegaban a pedirle auxilio.

Pocos años después, el Niño Jesús que tenía en los brazos fue robado sacrílegamente, roto en pedazos y arrojado al basurero de la ciudad, donde fue hallado más tarde, aunque sin una piernecita.

Una mujer que buscaba leña la encontró, y como no sabía lo que era la lanzó al fuego. Pero, para maravilla de la mujer, el pedacito de madera saltó fuera del fogón. Preservado de tal manera, fue posible restaurar el Divino Niño, que fue devuelto a los brazos dela Madre con suma devoción.

 

EL “ESTALLIDO” DEL PADRE VIEIRA  

Por medio de esta imagen el Señor ha obrado muchos y grandes milagros.

Uno de los más conocidos se dio con el famoso predicador P. An tonio Vieira.

Llegado a Brasil siendo un niño, comenzó sus estudios en el Colegio de los Jesuitas en Bahía. En un primer momento no pasaba de ser un estudiante mediocre que apenas entendía las lecciones, al punto que los superiores pensaron eximirlo del Colegio.

Su gran deseo era ingresar ala Compañía de Jesús; y cierto día, casi desesperado por su dificultad para el estudio, fue Vieira a suplicar auxilio a los pies dela Señora de las Maravillas. En medio de la oración sintió como un “estallido” en su cabeza, acompañado por un dolor muy fuerte que lo dejó tendido en el piso, con la impresión de que moriría.

Volviendo en sí, notó que aquellas cosas antes inalcanzables y oscuras para su inteligencia se volvían claras. Así pudo comprobar la enorme transformación ocurrida en su mente.

Al llegar al colegio, pidió que lo dejaran participar en los debates entre alumnos. Para asombro de los maestros, derrotó a todos los compañeros con el brillo de su razonamiento. De ahí en adelante fue el primero y más distinguido alumno en todas las disciplinas, tornándose en uno de los mayores oradores sacros y escritores de la lengua portuguesa.

nuestra señora de las maravillas

 

DEVOCIÓN EN ESPAÑA: EL NIÑO JESÚS DE LAS MARAVILLAS  

En la capital española, el nombre Nuestra Señora de las Maravillas encuentra su origen en hechos encantadores y poéticos, propios dela Virgende las Vírgenes.

Paseando en el jardín de su convento un día de 1620, algunas fervorosas monjas carmelitas descubrieron una imagen del Niño Jesús tendida sobre un grupo de flores conocidas por el nombre de maravillas.

Llenas de sorpresa, no sabían de qué admirarse más, si del diminuto tamaño del Niño (siete centímetros apenas), si de su extrema hermosura, o si de las circunstancias en que fue encontrado.

Con gran alegría y devoción lo llevaron a la capilla, donde le improvisaron un altar adornado con las mismas flores matizadas de amarillo y naranja en las que lo hallaron. Y comenzaron a llamarlo el Niño Jesús de las Maravillas.

santo niño de las maravillas

 

UNA ANTIGUA IMAGEN DE MARÍA  

Pocos años después llegó a Madrid una antigua imagen dela Virgen, cuyo origen también se pierde en las brumas de la historia. Consta que procede del siglo XIII. En 1585 estaba expuesta a la veneración popular en el poblado de Ruedas viejas, pero en tan deplorable estado de conservación que el obispo de Salamanca la hizo retirar de la iglesia. Algunos parroquianos no estuvieron de acuerdo con esta decisión.

Uno de ellos obtuvo permiso para conservar la imagen en su propia residencia. Pero la Santísima Virgen tenía admirables designios sobre esa imagen suya. Tras algunas vicisitudes fue a parar a Madrid como propiedad de Ana Carpia, esposa del escultor Francisco de Albornoz, el cual la restauró a la perfección.

A la residencia del católico matrimonio comenzó a llegar un número cada vez mayor de vecinos y conocidos para rezar frente a esa imagen, pues había corrido la noticia de que ahíla Madrede Bondad concedía favores a sus devotos. Un estupendo milagro la hizo famosa en la ciudad entera.

Un cazador, en medio de un lamentable arrebato de ira, había apuñalado brutalmente a un jovencito de los alrededores, dejándolo agónico. La madre del niño fue corriendo a postrarse frente a la imagen, rogándole a la Virgen que curase a su hijo. Poco después, éste quedó totalmente sano y salvo. Frente a semejante prodigio, seguido por muchos otros, el Vicario General de la diócesis ordenó a Ana Carpia que entregara la imagen a alguna iglesia.

Como puede verse, la propia Madre de Dios se encargó mediante milagros de recuperar un trono para su imagen en algún edificio sacro. ¿A qué iglesia llevarla?.

NS de las Maravillas de Cehegin

 

EN EL MONASTERIO DE LAS CARMELITAS  

La señora Carpia decidió elegir mediante un sorteo a uno de los cuatro conventos carmelitas entonces existentes en Madrid.

La suerte recayó sobre el monasterio en que había aparecido años antes el Niño Jesús de las Maravillas. Así, el 17 de enero de 1627 Ana Carpia y su esposo hicieron estampar ante notario el acta de donación de la milagrosa imagen a las monjas carmelitas.

El día 1º de febrero del mismo año, fue llevada al monasterio en una solemne procesión, señalada por un significativo hecho: durante todo el trayecto una blanca paloma sobrevoló a la imagen y entró con ella al interior de la ermita, donde se dejó tomar por las monjas, que la consagraron ala Virgenal día siguiente, 2 de febrero, fiesta dela Purificaciónde María, y la conserva ron en el convento.

Las monjas adornaban las manos sagradas de la imagen con las flores llamadas maravillas, hasta que en cierto momento una de ellas tuvo la inspirada idea de colocar sobre esas flores la minúscula imagen del Niño Jesús de las Maravillas, el que cobró un particular encanto sobre su trono floral. Con ello, la Madre terminó adoptando el nombre del Hijo: Nuestra Señora de las Maravillas.

Tal es el origen del bello nombre de la imagen venerada en Madrid.

 

EL MANTO DE LA VIRGEN CURA AL REY FELIPE IV  

En 1639, sufrió un ataque de conspiradores, dejándolo gravemente herido. La noticia remeció a la corte. Se ordenaron oraciones en todos los templos por la salud del soberano, especialmente en la ermita dela Señora de las Maravillas.

La reina Mariana de Austria pidió a las carmelitas un manto dela Virgen para ponerlo sobre el lecho del monarca. Tan pronto como fue colocado, el rey preguntó a la reina: “¿Qué pusiste sobre mí, que me siento completamente bien?”.  

En gratitud por tan señalado favor, el rey mandó construir a sus expensas la actual iglesia, inaugurada en1646. Además, creó el patronato presidido por la reina y varios personajes de la corte, con la obligación de dotar al convento de las Maravillas con una renta anual.

El rey iba muchas veces a realizar ejercicios espirituales con las carmelitas, asegurando que “le daban aliento para el ejercicio de sus altos deberes de Estado”.

catedral de el salvador bahia

 

PRODIGIOS DE LA VIRGEN DE LAS MARAVILLAS

Además de la cura del rey y del niño moribundo, muchos otros sucesos extraordinarios ocurrieron a lo largo de la historia de esta imagen.

El 12 de agosto de 1675 se desató una gran tempestad durante el canto del “Salve Regina”. Un rayo penetró en la iglesia y lastimó a varias personas, entre ellas una pequeña de tres años que quedó como muerta. Afligido, su padre la tomó en los brazos y la puso sobre el altar de la Virgen, implorando misericordia. Sorpresivamente, la niña volvió poco a poco en sí como si nada le hubiera pasado.

Y en 1689, un pintor que estaba trabajando en la bóveda de la iglesia se cayó sobre las piedras del presbiterio, pareciendo muerto. Ante la invocación dela Virgen y la aplicación de una estampa suya, volvió en sí y regresó a casa caminando con normalidad.

Fuentes:

 

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