Nuestra Señora del Roble de Monterrey, México ( 18 de diciembre)

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La leyenda de la aparición de Nuestra Señora del Roble señala que fray Andrés de León en 1592 colocó una imagen de la virgen en el hueco de un roble para protegerla de las incursiones de los indígenas y salvajes.
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Tiempo después “de la fundación de la ciudad de Monterrey una pastorcita que cuidaba las cabras del pequeño rebaño oyó que desde un roble le llamaban. Admirada por el llamamiento se acercó llena de curiosidad al lugar de donde procedían las voces: Cuál fue su sorpresa, al encontrar en la oquedad del roble silvestre una pequeña imagen de la Virgen Santísima…

En el año de 1592, Fray Andrés de León, benemérito misionero franciscano, colocó una imagen de la Virgen Santísima en el hueco de un roble, para protegerla de las incursiones de los indígenas nómadas y salvajes.

El mencionado religioso, en compañía de los RR. PP. Fray Diego de Arcaya y Fray Antonio de Salduendo, salió el año citado de Saltillo, recién fundado, para evangelizar una numerosa e importante tribu, que habitaba en las faldas del Cerro de la Silla. Se sabe que todos los miembros de la tribu, capitaneados por su cacique y jefes subalternos, recibieron con benevolencia y respeto a los venerables misioneros, al grado de que, a propuestas de Fray Andrés de León, consintieron en cambiar su morada hacia la llanura que se extiende al norte de la ciudad de Monterrey.

Consta en un importante manuscrito perteneciente al Archivo Histórico del Convento de Guadalupe, que en ese lugar se erigió un rústico altar, bajo la enramada de un frondoso roble, en cuyo tronco había un hueco a modo de hornacina. Precisamente en este lugar fue donde colocó Fr. Andrés la pequeña imagen de Nuestra Señora a la que nos referimos. Este lugar, conocido con el nombre de “Piedra Blanca”, fue el asiento de la primera misión y, cuatro años después, es decir, en 1596, incluyendo 34 familias de labradores españoles que allí acudieron, constituyó el núcleo de la ciudad de Monterrey.

El amor inflamado a María y el apego entrañable a la tierra fueron los cimientos de la espectacular Ciudad Metropolitana que, con el título de Nuestra Señora de Monterrey, y bajo la advocación de la Pura y Limpia Concepción y Anunciación de Nuestra Señora, fue fundada el día 20 de septiembre de 1596, por el Gobernador y Capitán General Don Diego de Montemayor, siendo Virrey de la Nueva España Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Conde de Monterrey, en cuyo honor recibió este nombre la Ciudad de referencia.

Es muy de creerse que, después de colocarse la imagen en el hueco del roble, una nueva y súbita rebelión de indios de la misión, o un ataque sorpresa de alguna de las muchas tribus bárbaras que merodeaban por estos alrededores, obligó a misioneros y conquistadores a abandonar rápidamente la primera misión, sin que tuvieran tiempo de recoger la santa imagen que quedó allí abandonada.

 

EL HALLAZGO

No se puede precisar; pero si podemos decir, que no fue hallada sino después de 1626, fecha en la que sabemos que ya existía la primitiva parroquia, ya que la narración tradicional nos dice que la santa imagen fue llevada al templo parroquial.

En cierta ocasión, no mucho tiempo después de la fundación de la ciudad, una sencilla y humildísima pastorcita que cuidaba las cabras del pequeño ganado familiar, mientras pacían en los campos cercanos a su hogar, oyó que desde un roble la llamaban con toda claridad e insistentemente por su propio nombre. Grandemente admirada por aquel inesperado llamamiento, ya que en esos lugares y a esas horas no había allí persona alguna, se acercó llena de curiosidad al lugar de donde tan misteriosas voces procedían.

¡Cuál no sería su sorpresa, al encontrar en la oquedad de un roble silvestre una pequeñita imagen de la Virgen Santísima, que despedía de si sobrenatural fulgor y olor suavísimo, como si se tratara de una inesperada luz celestial a la que formaran cortejo decenas de flores de regalado perfume!. Cuando se repuso de la primera impresión, pudo darse cuenta de que la bellísima estatuita encontrábase cuidadosamente colocada en el interior del tronco de un roble, que le servía de nicho y que la defendía de las inclemencias del tiempo.

Conmovida hasta lo más profundo de su espíritu y no cabiendo en sí de alegría y entusiasmo; obedeciendo, por otra parte, el natural impulso de toda criatura racional para comunicar a los demás sus impresiones y para externar sus sentimientos corrió a manifestar a sus padres lo ocurrido: “¡Venid conmigo y veréis una cosa prodigiosa que no sé explicar!”, les dijo, de acuerdo con la antigua narración del prodigio. Los padres de la dichosa niña acudieron presurosos al lugar de la singular aparición y, al contemplar la belleza de la Imagen, rodeada de luz y expidiendo suaves efluvios, le hicieron la inocente ofrenda de sus plegarias y de sus lagrimas.

Avisado el Señor Cura y convencido de la veracidad de esta providencial manifestación de ola Virgen Santísima, invitó a todos los feligreses para que, en respetuosa y amorosa procesión, condujesen la Imagen mariana al recinto parroquial. A la mañana siguiente, cuando todos los vecinos se levantaron presurosos, esperando saludar en tan piadoso simulacro mariano la grandeza incomparable de María e invocar su misericordia sobre sus necesidades y pecados, se encontraron con el inexplicable hecho de que la Imagen no se hallaba en su lugar. Y al volver presurosos e intrigados al lugar donde había sido hallada la Imagen, la encontraron en el mismo hueco del roble de donde había sido transportada el día anterior.

Al amparo de la noche, se había vuelto a su lugar de origen; lo cual podía fácilmente probarse por tener su manto lleno de zacate y cadillos propios de aquella tierra venturosa, que la Reina del cielo quiso santificar con sus plantas virginales. Con esta actitud, la Señora del cielo quiso dar a conocer su voluntad expresa de que precisamente en ese lugar se edificase un templo. Y dice la piadosa y verídica historia, que el hecho se repitió tres veces, como para que no hubiera lugar a duda. […]

A la tercer vez, y ante la evidencia de la voluntad de la Virgen María, reuniéronse los vecinos y, con su Párroco a la cabeza, entre gemidos y plegarias, postrados de hinojos, prometieron a la Santísima Virgen edificar su templo lo más pronto posible y después de haber emitido un juramento, no contentándose con una simple promesa, le rogaron que, mientras tanto, se dignará permanecer en el templo parroquial.

Esta imagen es la que actualmente se venera en el majestuoso Santuario de Nuestra Señora del Roble

 

LA IMAGEN

En los más antiguos documentos del archivo municipal de esta ciudad, se le llama “La Virgen de los Nogales”, “La Madre de Dios del Reino” y “Nuestra Señora del Nogal”.

Es una pequeña escultura, de las que los maestros llaman “pura vestir” de 58 centímetros, asentada en una paena de madera con chapa de plata, que mide 8 centímetros. Esta hecha de una rara mezcla hecha de corazón de maíz y bulbos de flores, que usaron los escultores indígenas del siglo XVI, a la que llamaron “Tatzinguani”.

Se le viste de preciosas túnicas, riquísimos mantos de tisú, y brocado de oro, y ciñe sus sienes imperial corona.

En México existen muchas imágenes que tienen notable semejanza con la Virgen del Roble, tanto por las dimensiones como por la materia de que están hechas. Podemos enumerar las imágenes de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, Nuestra Señora de Zapopan, Nuestra Señora de la Salud de Pátzcuaro y otras.

Nada puede afirmarse a este respecto; pero bien podemos creer que la imagen representaba la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen, tanto porque los hijos del Patriarca de Asís fueron siempre celosísimos y entusiastas propagandistas de este singular privilegio de María, como porque la forma como están esculpidas las manos de la imagen, nos hacen pensar que en un principio las tuvo untas ante el pecho.

La Santa imagen se venera en el Santuario de la Virgen Santísima del Roble, en el cual se conserva un gran trozo de madera, que la tradición afirma ser parte del tronco en el cual fue hallada la sagrada imagen.

Su coronación se realizó el 31 de mayo, 1964.

 

LOS MILAGROS

La Virgen del Roble es llamada la Virgen de la Frontera, la Reina del Norte, la Virgencita Reinera, porque a ella acuden, no solo Monterrey sino todos los pueblos fronterizos que vienen a visitarla para implorar su protección y amparo; y a todos brinda consuelo y alivio.

Son incontables las misericordias que la Virgen del Roble ha prodigado y prodiga a sus hijos, los regiomontanos y a todos sus fieles devotos. Sería interminable el relato de las gracias ya de conversión a los pecadores; de liberación en los peligros; consuelo en las penas y alivio en las enfermedades. La plenitud de sus gracias se ha desbordado por sus manos divinas secando lágrimas, curando heridas y oyendo benigna las súplicas de sus hijos que a Ella recurren en todas sus necesidades.

 

EL SANTUARIO

Cuatro son los santuarios que los regiomontanos han edificado en honor de su santa patrona. El primero fue de adobe crudo, tan deleznable, y frágil que el tiempo se encargó de destruirlo. El segundo fue un poco más sólido, pero de pocas dimensiones (1817).

Treinta y seis años más tarde, el Papa Pío IX colocó la primera piedra del tercer Santuario de Nuestra Señora del Roble, terminándose por completo en 1900; sin embargo, debido a un sismo el templo quedó materialmente destruido. Fue el 26 de junio de 1910 cuando se llevó a cabo la restauración. El arquitecto D. Lisandro Peña, quien inspirado en las basílicas romanas logró construir, la expresión moderna con los modelos tradicionales y concibió la nueva edificación en tres partes principales: pórtico, naves centrales y el campanil.

Habiéndose presentado varios proyectos, resultó aprobado el hermoso proyecto del Señor Arquitecto D. Lisandro peña junior quien, inspirado en las basílicas Romanas de San Pablo Extramuros y de Santa María la Mayor, logro combinar admirablemente la expresión moderna con los moldes tradicionales y concibió la nueva y gloriosa edificación en tres partes principales, a saber: el grandioso pórtico de entrada, las majestuosas naves centrales y el soberbio y esbelto campanil, que es por cierto el más alto de toda la República y el que alberga la campana más voluminosa de México.

Se encomendó la ejecución de la obra al Señor Ingeniero D. Ignacio Guajardo.

 

LAS FIESTAS

Son dos fiestas las que tiene la Virgen al año, una la de su coronación y su fiesta patronal que se celebra el 18 de diciembre, que celebra toda la arquidiócesis de Monterrey porque es su patrona.

El padre Guzmán Pais destaca que a diferencia de otras advocaciones de la Virgen, esta fue una aparición física, ya que la pieza que encontró la pastorcita hace más de 400 años, es la misma que aún se sigue venerando en la basílica.

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MISA PATRONAL 18 de diciembre del 2007

Paseo por la Basílica del Roble (1)

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Escrito por en dic 16 2013. Archivado bajo 00 Todas las Advocaciones, 12 Diciembre, ADVOCACIONES Y APARICIONES, Foros de la Virgen María, FOROS DE LA VIRGEN MARÍA and Tagged with: Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Los comentarios y pings están cerrados por el momento.

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