Estamos viviendo en un mar de profecías en el que nos podemos ahogar si no discernimos bien.

Porque la Biblia dice que en los últimos tiempos se incrementarán las visiones.

“Sucederá en los últimos días, dice Dios: Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños”. (Hechos 2:17).

Y lo estamos viendo.

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Pero la dificultad estriba en que es realmente difícil determinar cuáles son de inspiración divina y cuáles no.

Para algunas personas las profecías llegan a ocupar el lugar de la realidad, mientras que para los que están en el otro extremo, son siempre sospechosas.

Y los que están en el medio, que tienen una apertura crítica, están cada vez más desconfiados debido a los yerros de los videntes, que han arriesgado fechas de eventos, en un alarde de superconfianza, y han fracasado.

Pero las cosas no tan fáciles para discernir.

Porque hay muchas profecías difíciles de evaluar.

Por ejemplo aquellos casos en que el vidente aparentemente acierta en algo su profecía y erra en otras cosas

Por lo tanto es difícil tener la serenidad para enfocarse adecuadamente y utilizamos mecanismos de defensa.

Entonces las empezamos a rechazar todas. O si seguimos creyendo en ellas, “prendemos fuego” al vidente, que se equivocó.

Pero en general no tenemos en cuenta que aunque las profecías suenen creíbles son condicionales, por lo que la condición de su veracidad puede cambiar y finalmente no suceder.

Y también, aunque suenen creíbles, tanto los videntes como nosotros, podemos interpretar mal su alcance y esperar algo que nunca se previó de esa manera.

La relación más sana y fructífera con las profecías es leerlas, meditarlas, cruzarlas con otra información, precaverse y tomarlas como hipótesis de algo que puede suceder, pero no investirlas con la categoría de una realidad.

La experiencia indica que lo mejor es evaluar el sentido general de la profecía, o sea lo que enuncia globalmente que va a suceder, limándole los detalles de sucesos y fechas concretas.

Si no hacemos esto perderemos datos útiles que eventualmente el “cielo” le comunicó al vidente, porque creemos a pie juntillas en los detalles concretos que pregona el apresurado vidente.

 

LAS PROFECÍAS FALLIDAS DE LOS ÚLTIMOS AÑOS

Podemos hacer un repaso de las profecías más notorias que han fracasado solamente en esta década, para que quede más claro.

Por el 2010, 2011 apareció el evangélico Harold Camping que insistió que el mundo terminaría en mayo del 2011, y como no sucedió, cambió la fecha al 31 de octubre de 2011, y tampoco sucedió.

Luego a llegó la profecía del Fin del Mundo según el Calendario Maya.

El 21 diciembre de 2012 terminaría el mundo, o cambiaría de vibración para otros.

Todo esto fue aprovechado por películas y todo un entorno comercial, pero no sucedió nada.

Posteriormente el mundo protestante se vio estremecido por las cuatro Lunas de Sangre.

Era imposible negar la secuencia de signos celestes que insistían apocalípticos acontecimientos que ocurriría en 2015.

Sucedieron las lunas de sangre pero no hubo ninguna consecuencia ulterior.

Lo mismo pasó con en el Shemitá, donde también era imposible negar la secuencia de patrones bíblicos aplicados al contexto del mundo moderno.

Se pronosticaba un completo colapso económico en todo el mundo catastrófico que se suponía que ocurriría en el  2015 o 2016 y no pasó nada.

Estos pronósticos los desarrolló la corriente principal de los pastores de mega iglesias, cuyos libros y productos fueron muy vendidos, y aparecieron con frecuencia en los medios de comunicación.

Hasta ahora no hemos visto cumplirse las predicciones, entre ellas que sucedería el “rapto” de los fieles y vendría Jesús por segunda vez.

El mundo católico tuvo lo suyo.

En primer lugar apareció “María de la Divina Misericordia”, cuya dificultad era que no daba la cara, no se sabía quién era, lo que ya de por si es sumamente sospechoso.

Y si bien profetizó que el Papa sería quitado del Vaticano, y algo sucedió con la renuncia de Benedicto XVI, también auguró colapsos y diversos eventos catastróficos a partir del 2013, que aún no sucedieron.

Luego adquirió notoriedad un vidente que se expresaba en el sitio “Locuciones para el mundo”, que decía cosas más o menos razonables sin arriesgar fechas, pero también tenía la dificultad que no se conocía la identidad de vidente.

Pero en un momento arriesgó que se produciría un colapso económico en el momento en que Francisco estuviera de visita en los Estados Unidos en septiembre de 2015. No sucedió ese colapso.

Hubo un momento en que incluso el propio papa Francisco indicó que las cosas se estaban calentando rápidamente, diciendo que no renunciaría, pero que sólo sería Papa durante 2 o 3 años y debía actuar con un sentido sin precedentes de urgencia, diciendo que estamos ahora en medio de la Tercera Guerra Mundial.

Desde ese momento hasta ahora los “decibeles” de esa tercera guerra mundial peleada por partes como dijo, han ido bajando.

Luego le tocó el turno a Antonio Yagüe, que trabaja sobre la interpretación de las señales en las estrellas a través de la astronomía sagrada.

Yagüe pronosticó que sucedería el Aviso y la Iluminación de las Conciencias el 13 de noviembre de 2016 y posteriormente introdujo otras variaciones a esa fecha. Pero hasta el momento no ha sucedido.

Y finalmente tenemos el caso de la Profecía Presidencial de EE.UU. de Charlie Johnston, quien sostuvo hasta último momento que el ex Presidente Obama no terminaría su período de gobierno y que el traspaso del gobierno al presidente Trump no sería pacífico.

Y eso no sucedió, aunque Trump accedió al gobierno.

Estos son sólo algunos de los fracasos proféticos recientes.

En este breve listado hay mezcladas visiones y análisis, y diversos grados de precisión en las fechas. 

Los podemos tratar como fracasos si pensamos solamente en las fechas pronosticadas.
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Pero si elevamos la mirada y nos quedamos con lo más general que implicaba el pronóstico, la cosa cambia.

Esto no es nuevo. Reputados místicos han profetizado también cosas que no sucedieron.

 

LAS PROFECÍAS DE CATÁSTROFES

Varios videntes han dicho que los desastres de la naturaleza se van a acrecentar, que van a haber muchos ataques espirituales y mucha agitación tanto personal como social.

Por ejemplo Teresa Neumann, la estigmatizada alemana, anunció que los Estados Unidos sería puesto de rodillas mediante una catástrofe natural.

Otra estigmatizada, Marie-Julie Jahenny, de Coyault en Francia, anunció en 1904, acerca de que

tres cuartos de la población mundial desaparecerá en la crisis final; terribles terremotos, epidemias de enfermedades desconocidas, que incluso se temerá combatir, terribles hambrunas, clima inclemente, ciclones, marejadas que producirán terribles tsunamis”.

Y esto es sólo un vistazo, según los oscuros presagios que dejó en un tríptico.

Esa crisis, según creía Jahenny, podría suceder en tres fases: la primera larga y dolorosa, la segunda corta pero más terrible, más siniestra, y una tercera que, en sus palabras, ella citó como la venida del cielo,

“Todo debe perderse completamente. Es entonces, mis queridos hijos, cuando San Miguel Arcángel, quien sólo espera las ordenes celestiales, descenderá con su ejército para luchar junto a mis buenos hijos, mis auténticos y buenos hijos de la victoria”.

Pensemos también en los “secretos” apocalípticos de La Salette que Melanie Calvat recibió el 19 de septiembre de 1946.

La vidente Melanie también previó terremotos que podrían agitar la tierra y convulsiones oceánicas.

 

OTRAS PROFECÍAS MÁS RELACIONADAS CON EL 2017

Tomemos a una vidente de nombre Nasreen Jouni que afirmó recibir un supuesto mensaje del Señor que decía lo siguiente:

“Hija mía, sé que eres débil y sé que sin mí serás siempre imperfecta, incapaz de moverte. No te preocupes; Yo te cuidaré.

Me ocuparé de ti hasta que todas mis palabras se hayan cumplido. Mi Cáliz de Misericordia se ha rebozado.

Hija, cuando mi madre apareció en Fátima en mayo de 1917, dijo que el demonio pidió al Divino Trono poder tentar al mundo por cien años.

Ese tiempo terminará en 2017. El demonio ya no reinará sobre la tierra porque yo vendré con Mi Paz.

Cubriré el mundo con Mi paz porque, Soy paz y pasión. Mi llamado es para el mundo entero.”

Ella no interpretaba eso como el fin del mundo, sino como el final de un período, el tiempo de satanás.

El cual sería acompañado con acontecimientos mayores, para los cuales debemos estar preparados, en formas que serían reveladas en años venideros.

Algunos manejan la asombrosa implicación que la profecía de los cien años del Papa León XIII ¡comienza en el año 1917!

Si eso es cierto, haría que lo que dijo un supuesto vidente de Colorado llamado Charlie Johnston, y sus afirmaciones de recibir visitas y mensajes del Arcángel San Gabriel, fuesen más relevantes y significativas.

De hecho el Sr. Johnston dijo:

“La secuencia del caos cada vez más profundo continuará hasta mediados de octubre del año 2017”; afirma que le fue dicho por nuestra Santísima Madre.

“La desesperación reinará alrededor del mundo.

Entonces, entre los días 13 al 17 de octubre de 2017, el mundo será milagrosamente, completamente, y visiblemente liberado del terror por la intercesión de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción.

La Cristiandad será reunificada, satanás será encarcelado, y el mundo entrará en un glorioso período de paz y armonía bajo las leyes y protección del Único Verdadero Dios Uno y Trino.”

Si eventos dramáticos tuvieran lugar en octubre de 2017, eso también encajaría en la misma ventana de tiempo que dijo la mística venezolana María Esperanza.

En una de sus últimas entrevistas María Esperanza especuló que los mayores eventos relacionados con los Secretos de Medjugorje, que ella creía eran auténticos, podrían ocurrir cerca del año 2020. Octubre de 2017 se ajusta totalmente con el período dado por María Esperanza.

Hay una profecía de S. Juan Bosco acerca del arcoíris de paz que aparecerá sobre la tierra y justo antes “dos lunas llenas brillarán en el mes de las flores”.

Si el período dado por María Esperanza es correcto, las siguientes lunas azules tendrán lugar en Enero de 2018, marzo de 2018 y octubre de 2020.







Marzo de 2018 puede considerarse el “mes de las flores” por la llegada de la primavera en marzo de 2018 en el hemisferio boreal.

De nuevo, la ventana de tiempo de octubre de 2017 parece sugerir que algo dramático ocurrirá por medio de la intervención de Nuestra Santísima Virgen María.

Si el “aviso” ocurriera en 2017 – como sugiere Antonio Yague que lo profetiza el 31 de julio de 2017 -, no hay que olvidar que, tal como el 13 de octubre de 1917, pudiera comenzar con el Milagro del Sol.

Pero esta vez el mundo entero podrá verlo, incluyendo los mini juicios particulares.

Concluyendo con la destrucción del reinado del demonio y su poder sobre la tierra, y la reunificación de las Iglesias Cristianas a la Santa Iglesia Católica Romana.

¿Pero qué tan exactas son estas fechas?

 

LA DIFICULTAD DE DETECTAR CUANDO SE CUMPLE UNA PROFECÍA

Pongamos las cosas en orden. Dios utiliza a unos hombres habitualmente para llevar mensajes a otros hombres.

¿Cuántas veces una persona inesperada nos dio una respuesta que estábamos pidiendo a Dios?

Por lo tanto las visiones y mociones pueden ser pasajeras, y no necesariamente una persona es permanentemente un vidente cierto, al punto de tener conciencia de que está transmitiendo algo de origen divino.

Aquí el que detecta la profecía es el interlocutor no el que la emite.

Pero otras veces, un vidente que dice canalizar visiones divinas puede tener una visión que pueda parecer veraz cuando tal vez solo aparente serlo, porque hay cosas fáciles de predecir por el conocimiento solamente humano.

Otras veces los anuncios profetizados se cumplen sólo de otra forma, camuflados y disfrazados, que en ocasiones el vidente ni siquiera reconoce.

Y aún más, hay profecías, que dado lo complicado de su lenguaje, casi cualquier cosa que suceda se puede atribuir como cumpliéndola, como es el caso de la profecía de los papas de Malaquías y como la mayoría de profecías sobre desastres naturales y tribulaciones que pululan ahora.

Tomemos por ejemplo lo que dijo Charlie Johnston, que lo mencionamos unas líneas arriba, para analizar si verdaderamente le erró o no.

Si la advertencia de Johnston la hubiéramos leído nosotros, e incluso él, como que habría dificultades en el traspaso del poder de Obama a Trump, entonces veremos que él estuvo en lo cierto.

Porque Trump accedió a la presidencia en medio de una campaña inédita en EE.UU. en contra de un nuevo presidente, la que aún sigue a nivel local e internacional.

Basta leer los titulares de los periódicos para advertir una franca y directa oposición a cualquier cosa que haga o diga el presidente Trump.

Algunos dirán que la campaña contra Trump es justificada y otros que no. Pero ese no es el punto.

Johnston había pronosticado dificultades en este traspaso del poder aún antes que Obama ganara su segundo período de gobierno y cuando nadie se imaginaba que Trump pudiera ser candidato.

En cambio si leemos textualmente los detalles de la profecía de Johnston diremos que su profecía fue un fracaso.

 

AHORA TENEMOS LA MOVIDA DE LOS 100 AÑOS DE FÁTIMA

Mientras tanto, signos de los tiempos están circulado alrededor de nosotros: agitación, una renuncia papal sin precedentes, una confrontación de cardenal contra cardenal y obispo contra obispo como había profetizado Fátima,y ya los analistas hablas sobre un posible cisma en la Iglesia católica, hay enorme el malestar social, una guerra religiosa más o menos visible… y la lista sigue y sigue y sigue…

Y en medio de todo esto, el diablo está teniendo un día de campo con los fieles.

Después de haber ganado más de la gran mayoría del mundo con sus caminos mundanos, él no se ha contenido.

Ahora está atacando directamente dentro de la Iglesia.

Por ahora está incluso destripando el verdadero remanente fiel, sembrando la discordia, el pecado, la apostasía y cisma dentro de sus filas como nunca antes.

Y aquí es donde viene Fátima, que ha sido la aparición de la Virgen María a la que los católicos y la jerarquía de la Iglesia le han prestado más atención, pensemos solamente en los últimos tres Papas.

En las apariciones de Fátima y las que siguieron esa línea dijeron esto con claridad.

Por lo tanto, si el año 1917 (del 13 de mayo al 13 de octubre), cuando se desplegó la aparición, es de significación especial, lo es también la fecha de 100 años después, o sea el 2017.

Y lo son también los coletazos de la aparición de Fátima, como las apariciones de Akita, que en su último mensaje, precisamente un 13 de octubre dijo,

“La obra del demonio se infiltrará incluso en la Iglesia de tal manera que se verá cardenales oponiéndose a cardenales, obispos contra obispos”.

Pero ¿por qué son importantes los 100 años de Fátima?

Porque el Papa León XIII escuchó que Jesucristo le daba 100 años de libertad a satanás para que acabara con la Iglesia.

Y allí, según dicen, escribió la oración al Arcángel San Miguel Arcángel.

¿Y cuándo terminaría la ventana de tiempo que Jesús le dio a satanás para la prueba?

Hay varias versiones. Una es que hubo más de un período otorgado a satanás, cuyo fin terminaría en estos tiempos, ver aquí.

Otros dicen que tal vez el período comenzó con el Octubre Rojo en Rusia en 1917. No sabemos.

Pero curiosamente en el año 2017, sugestivamente el año posterior al año de la Misericordia, se cumple además el 500 aniversario de la revuelta protestante.

El 400 aniversario del comienzo del Modernismo (R. Descartes) y la “Ilustración” (F. Bacon).

El 300 aniversario de la fundación de la masonería.

El 200 aniversario de la fundación de la Bolsa de Nueva York; la actividad de la que muchos observadores de la profecía hoy se correlacionan con el adulterio de la ramera en el Libro de la Revelación.

Y por encima de todo, los 100 años a partir de que “los errores de Rusia” comenzaran a ser esparcidos por el mundo.

Aún más interesante, en el punto medio de los cien años del reinado del demonio, la Iglesia Católica Apostólica Romana experimentó el nacimiento del movimiento de Renovación Carismática, el cual comenzó en la Universidad Duquesne en el año de 1967.

También fue este el año en el cual Jerusalén fue recapturada por el Pueblo Judío durante la Guerra de los Seis Días.

¿Serán nuestras expectativas o en realidad sucederá algo en 2017?

¿Dios va a purificar a la humanidad con hechos fuertes en el 2017 o estos acontecimientos largamente esperados no sucederán?

No se sabe. Pero parece que este año es fértil para que se amontonen visiones y mensajes, y hay que estar precavidos.

 

¿CUÁL ES EL ENFOQUE QUE NOS PUEDE DAR MÁS FRUTOS RESPECTO A LAS PROFECÍAS?

Como pudimos ver nada es preciso respecto a las profecías.

Hay muchas especulaciones, cruce de información que puede ser espuria y mezcla de buena información, con alguna que no sabemos si lo es.

Nuestra sugerencia es que cuando aparezca una profecía sobre lo que va a pasar, sea de quien sea, hagamos lo siguiente:

A – La cotejemos con otras profecías actuales y pasadas, porque Dios habla siempre en redundancia, hace un eco.

No le va a dar la información a un solo vidente, sino que la va a regar entre varios, como vemos que lo hace Su Madre

Cuando alguien viene con mensajes o análisis que parecen estar en contradicción con lo que la mayoría de la revelación privada confiable está diciendo, no darle demasiado crédito.

 

B – Quitarle los detalles concretos y quedarnos con lo más global, lo más general, el concepto.

De esa forma nos precaveremos de caer en las malas interpretaciones y podremos ver los hechos en un marco más grande.

Mira el ejemplo de arriba de la profecía Presidencial de Charlie Johnston.

 

C – Probar esas profecías con conceptos que ya han sido largamente profetizados incluso en la Biblia.

Como por ejemplo la aparición del “anticristo” y el “falso profeta”.

Incluso la apostasía y la segunda venida del Señor.

 

D – Y por último no olvidar que nuestro foco debería ser simplemente conservar la fe en medio de la “tormenta” que se avecina.

Y ayudar a los demás a hacerlo interpretando los hechos.







Por lo que las profecías no deben suplantar a la realidad que vemos ni a la misión de conservar nuestra fe y compartirla.

Fuentes:

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