Las pruebas de las apariciones son siempre cuestionadas.

Porque pretenden socavar la credibilidad de la aparición demostrando la falsedad de hechos físicos que dejaron.

Este es el caso de la aparición de la Virgen de Guadalupe del Tepeyac.

Que se aduce que su imagen fue pintada por manos humanas y no de una impresión milagrosa que dejó la aparición en la tilma de Juan Diego.

Sin embargo las figuras que aparecen dentro de los ojos de la imagen serían casi imposibles de pintar por una mano humana.

Pero lo que aparece en los ojos de la imagen de la Virgen de Coromoto sería absolutamente imposible de pintar humanamente, aún hoy día.

De modo que el cielo previó reproducir la prueba de la veracidad de la gran aparición de la Virgen de Guadalupe en otra más local, Nuestra Señora de Coromoto.

Y con esto afianzar la credibilidad de la Emperatriz de las Américas.

 

DIOS HABLA A LOS HOMBRES

Y también hace que Su Hijo y la Santísima Virgen visiten la Tierra físicamente.

Dice San Pablo en Hebreos 1: 1-2,

“Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas.

En estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos”

Y Él se ha revelado en Su hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como también Pablo expresa en Filipenses 2: 7-11

“Él siendo de condición divina, no hizo alarde de ello, sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz…”

Así Dios ha manifestado su amor, revelando su plan, por medio del que nos ha salvado.

Pero Cristo que es nuestro hermano y el Señor de Señores, ha tenido a bien seguir mostrando su misericordia con todos.

Por ello el mismo ha revelado su constante amor, y su misericordia. Incluso apareciéndose con figura humana.

Luego de resucitar, la biblia dice que apareció físicamente frente a más de 500 hermanos.

Y desde ese momento y a través de la historia, se ha aparecido a algunos de los suyos.

Por ejemplo a Sor Margarita María, a Sor Faustina, al Padre Bernardo o la Madre Encarnación.

Cada aparición que ha tenido no ha sido por mero exhibicionismo sino para dejarnos un mensaje.

Y estas apariciones las ha compartido con Su Madre.

 

LA VIRGEN MARÍA HA TOMADO UN PAPEL CENTRAL EN LAS APARICIONES

La Santísima Virgen se ha aparecido para guiar a los hombres por expreso pedido de Su Hijo – como Ella mismo repite – a través de estos 2000 años.

En cada época histórica nos ha trasmitido pedidos para el desarrollo de la fe y la salvación, necesarios en el momento.

La Virgen ha querido dejar su amor, no por medio de grandes prodigios (aunque lo sean en realidad) sino en lograr que sus hijos alcancen la felicidad eterna.

Aparición de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego

En los siglos XVI y XVII en las regiones de América del Sur, el objetivo es que los indígenas conocieran el cristianismo y se bautizaran.

En esos tiempos Ella dijo dos frases que aún resuenan.

Ella ha dicho: “¿A dónde vas el más pequeño de mis hijos?”.

Y también “Vayan donde los blancos para que derramen agua sobre sus cabezas, y así poder ir al cielo”.

La primera frase es de las apariciones de Nuestra Señora en el cerro del Tepeyac como la Virgen de Guadalupe, en el siglo XVI.

Y la segunda es de las apariciones en Venezuela bajo la advocación Nuestra Señora de Coromoto, en el siglo XVI.

Estas dos apariciones están unidas, más fuertemente de lo que suponemos, por medio de lo que la misma Madre ha dejado.

Hay una coincidencia de hechos objetivos que refuerza la veracidad de las apariciones, que como sabemos, han sido atacadas como meras fantasías y manipulaciones religiosas.

 

LAS SUSPICACIAS Y DENUNCIAS DE FALSEDAD SOBRE LAS APARICIONES

En las dos apariciones de las que hablamos, Guadalupe y Coromoto, la Virgen ha dejado milagros, como señal de su paso.

Pero ellos se diluyen luego con fantasías devocionales que le agregan los devotos, que permiten que algunos, aún dentro del clero, pongan en duda si hubo en realidad apariciones.

Otra interpretación de los cambios en la imagen de la Virgen de Guadalupe

Si en realidad no se trata de devociones que surgieron de la mano de una imagen que pintó un pintor humano y que luego generó una devoción popular por las gracias en las que intercedió.

No está mal que haya una imagen mariana pintada por manos humanas, que registre una devoción adjudicándole hechos milagrosos.

Después de todo, la mayoría de las devociones marianas tienen ese origen, fueron pintadas por manos humanas.

Aún las imágenes actuales de las apariciones, como Lourdes, Fátima, La Salette son reproducciones de lo que vieron los videntes.

Y luego fueron cambiando lentamente en las nuevas versiones para adaptarse más a los gustos de la época.

Eso no significa que la Virgen no actúe milagrosamente desde su imagen guiando a sus hijos. Por el contrario.

Incluso el propio pintado de la imagen puede ser guiado por Ella.

Los Cristianos Ortodoxos que “escriben” íconos, lo hacen después de un período de oración y ayuno, para plasmar en ellos las señales divinas que puedan venir.

Pero cuando se trata de apariciones que entregan su propia imagen, muchas veces surge la denuncia de falsificación.

Y el formato es denunciar la falsedad de las pruebas que ha dejado la aparición.

Tal es el caso de la Virgen de Guadalupe del Tepeyac, que ha dejado como prueba su imagen en una tela de ayate.

Muchos estudios y artículos presentan a la Virgen como una pintura totalmente humana, una falsificación.

La Santa Virgen quiso dejar impregnada su figura en la tilma de Juan Diego, por medio de las rosas que este transportaba.

Al principio pudo venerarse sin ningún tipo de protección, no como hoy que está detrás de un vidrio, en la parte alta del templo. Antes no estaba así.

Las corrientes de la época, pero más que esto la propia devoción, se manifestó en regalarle las estrellas del manto, las grecas del vestido, entre otros, que se le pintaron.

Esto es claro ejemplo de no haber respetado la obra en sí y tomar la aparición estrictamente como una devoción y no un hecho histórico.

Y estas intervenciones han tenido como consecuencia que algunos digan que la imagen de la Virgen de Guadalupe es una pintura totalmente de factura humana, aunque no lo sea.

Así también la estampa gloriosa de la Virgen de Coromoto tuvo intervenciones pero de otro tipo.

Mientras que a la del Tepeyac le quisieron agregar detalles, a la de Coromoto le quisieron hacer una copia.

Y en el caso de Nuestra Señora de Coromoto, que haya perdido el rostro el Niño Jesús, porque no supieron como copiarla sin arruinarla.

Veamos cada caso.

Aparición de Nuestra Señora de Coromoto

 

LAS DOS APARICIONES

La Virgen se apareció en 1531 a Juan Diego (México), para recordarle su amor maternal y pedirle la construcción de una capilla.

La historia de esta aparición las puedes leer aquí.

Como prueba de que era la Santa Señora le dejo impresa por medio de las rosas su imagen en la tilma.

Con el transcurso del tiempo se le obsequiaron diversos regalos que se impregnaron y dibujaron en la tilma, como expliqué en este artículo.

Que se hicieron parte de la advocación del Tepeyac.

Pero que a su vez fueron tomados como parte de la imagen original y muchas investigaciones se basaron en estos agregados para hablar de los milagros.

Por ejemplo se ha dicho que es milagroso el dibujo de las estrellas en el manto, que representa el mapa estelar en el momento de la aparición.

Y que en las estrellas está contenido un tema musical.

Plantear que el milagro no sucedió porque es imposible de comprobar la historicidad de los eventos, o que el Nican Mopohua es muy posterior, es negar la impresión asombrosa de la tilma.

Cosa que tal vez no sucedería, si la imagen se hubiera mantenido intacta.

Pero como los mismos críticos, especialmente parte del clero, desconfiaban tanto de la Virgen de Guadalupe (de la imagen pictórica de la tilma) el milagro es repetido 120 años después con el indio Coromoto en otro país.

La Virgen se aparece en 1652 al indio Coromoto en Venezuela, pidiendo que se bauticen.

Puedes leer su historia aquí.

Pero por la insistencia de la Santa Señora y la negación del indio, la Virgen se quedó como prueba milagrosa en una estampa dentro de la mano de éste.

Al día de hoy la prueba más clara de ambos milagros son los ojos de la Virgen en ambas imágenes.

En la Virgen de Coromoto, cuyo ojo es aproximado de dos micras, se revela las características propias de un ojo humano.

Tal y como se repite en la Guadalupe.

Ciertamente el ojo de la Virgen en la tilma de Juan Diego es mucho mayor, pero lo suficientemente pequeño para no poder ser echo por el ser humano.

Pero en el caso del ojo de la Coromoto es absolutamente imposible.

La imagen de la Coromoto en Venezuela no había sido intervenida como lo había sido la imagen de la Guadalupe.

Y por lo tanto es asombroso descubrir que nuestra Señora, había reproducido en la estampa lo mismo que en México.

Imagen original de Nuestra Señora de Coromoto

 

LOS OJOS DE LAS IMÁGENES

El licenciado José Aste Tönsmann realizó un estudio de los ojos de la Virgen de Guadalupe que aparecen en la tilma.

Encontró en el ayate de Juan Diego trece figuras.

Esto lo tratamos en este artículo.

Estas trece figuras estaban presentes en los ojos de la Virgen en el lado izquierdo.

Y de estas trece figuras aparecen doce en el ojo derecho. Todas enfocando al mismo lugar.

Parece como si la Virgen desde afuera estuviera viendo la escena del milagro que se produjo cuando Juan Diego abre su tilma frente al obispo Zumárraga y otras personas.

Pues las 13 figuras representan a Juan Diego junto con los que estaban en el momento en que éste dejó caer la tilma con las rosas.

Los ojos de la Inmaculada no están viendo desde el ayate, sino como si estuviera afuera.

Como si desde el cielo Ella pudiera ver por medio de los ojos del ayate a sus hijos.

Paralelamente en Venezuela, la fundación “María camino a Jesús” se les ocurrió que se restaurase la imagen de la Virgen del indio Coromoto.

Cuando se hizo el proceso se encontraron con una serie de factores propios de una obra que no tenía limpieza ni restauración.

Cuando examinan el ojo izquierdo de la imagen sobre el microscopio se dan cuenta que tiene todo lo de un ojo humano.

Es una estampita de dos centímetros, por lo que el ojo es algo tan diminuto, que cualquier artista humano que lo hubiera hecho hubiera puesto un punto.

A lo sumo, y en la más sofisticada de las obras, habría dibujado un punto negro con un microscópico punto blanco dentro, para que pareciera un “ojo vivo”.

Pero el microscopio descubrió que este ojo tenía un rayo de luz.

Y además se veía el momento en que el indio Coromoto tenía sostenido con su puño cerrado la estampa.

La india Isabel, que estaba en ese momento en que sucedieron los hechos en 1652, cuenta que el indio Coromoto había intentado agarrar a la Virgen, y Ella se quedó en su mano, en la pequeña estampita.

La estampa venezolana muestra otra vez al ojo de la Virgen desde afuera, no como si Ella estuviera en la escena.

Como sucede con la imagen reflejada en los ojos de la Virgen de Guadalupe.

El presidente de la fundación “María camino a Jesús”, José Luis Matheus, que se encargó de los estudios, descarta que la imagen fuera pintada por manos humanas.

Porque la imagen de la Virgen de Coromoto es tan pequeñita que sería imposible que un artista hiciera ese prodigio en el ojo.

Es propio de un hecho milagroso.

Es más, cuando se intentaba restaurar la imagen, los restauradores quisieron rellenar las áreas faltantes o lagunas con las más sofisticadas herramientas de hoy, pero cualquier trazo que hacían era grotesco.

De modo que prefirieron dejarlo así como lo encontraron.

Porque además, como si faltara otro milagro, no lograban que la pintura se impregnara en la estampa.

Ojos de la Virgen de Guadalupe

 

DOS MILAGROS QUE SE APOYAN ENTRE SI

Entonces tenemos dos imágenes que surgieron de apariciones de la Virgen, con 120 años de intervalo entre ambas.

Las dos tienen figuras en los ojos de la Virgen que muestran lo que estaba sucediendo en ese momento, como si Ella estuviera mirando.

Y que sería imposible haberlas dibujado por mano humana aún en el día de hoy.

Esta coincidencia refuerza la autenticidad de la imagen de la Virgen de Guadalupe, que fue acusada de haber sido dibujada enteramente.

Cuando en realidad lo que parece haber sucedido es que sobre la imagen milagrosa original luego le fueron agregados la corona, las estrellas en el manto, los ángeles y la luna a sus pies, como lo expresé en un artículo anterior.

Para los que dicen que es una falsificación, una pintura, y no hubo una aparición de la Guadalupe mexicana, ¿cómo se explican que la estampa de Coromoto tenga también los ojos con figuras humanas?

Sin lugar a dudas, la estampa de la Virgen en Venezuela es un milagro.

Y es esa estampa la que da fe, que la otra la mexicana, es real.

¡Qué más pruebas que una micra de ojo tenga una representación de una figura humana!

Los ojos de la Guadalupe son evidencia de algo que sería muy difícil que fuese realizado en aquella época.

Pero es francamente imposible hacerlo en un espacio tan pequeño con la imagen de la Coromoto, por lo que puede ser solo obra de un milagro.

Pintar un ojo con tanto detalle solo puede ser evidencia de que es una imagen original.

Pero si a esto se le suma que presenta todas las características propias que tiene un ojo humano, esto lo convierte en un hecho impresionantemente milagroso.

 

NO ES LA PRIMERA VEZ QUE UN MILAGRO ES CORROBORADO POR OTRO

El padre Jorge Loring menciona en el video que está abajo que la veracidad de la Sábana Santa de Turín ha sido atacada, especialmente por un análisis del carbono 14 que la dataría como de hechura medieval.

Por lo tanto no podría ser la tela funeraria que cubrió a Jesús después de muerto.

Sin embargo hay otra reliquia, el Santo Sudario de Oviedo, que se dice fue el paño funerario que cubrió la cara de Jesús en la tumba según como se usaba entre el judaísmo en esa época.

Es un paño de lino que tiene unas manchas difusas de sangre.

Este paño es datado en el primer siglo, y la ubicación de las manchas de sangre coinciden con las de la Sábana Santa.

Así como la estampa de Coromoto defiende el milagro de la Virgen en México, así también el sudario de Oviedo (con el cual se envolvió el rostro de Cristo) da fe de la Sábana Santa de Turín (sábana con la cual se envolvió a Cristo).

Fuentes:


Enrique Alfaro, de Guatemala, Profesor de Arte y Teología

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