El año 2019 es un año para honrar a San José; su número es el 19, como su fiesta el 19 de marzo.

San José se ha caracterizado por su sobriedad y ocultamiento.

Pero en dos apariciones contemporáneas a Edson Glauber en Brasil y a la Hermana Mildred Neuzil en EE.UU. , ha repetido que Dios quiere que incentivar su devoción.

San José

Y es por eso que en año suyo deberíamos incentivar nuestra devoción a él.

Aquí hacemos un listado de 16 devociones a San José que deberíamos practicar para rendirle homenaje.

Pero previamente repesaremos los principales mensajes que le dio a la Hermana Mildred Neuzil.

  

LAS IMPRESIONANTES REVELACIONES DE SAN JOSÉ A LA HERMANA MILDRED NEUZIL

La Hermana Mildred Mary Neuzil, una monja de Ohio, recibió apariciones y mensajes de la Virgen María como “Nuestra Señora de América, la Virgen Inmaculada”, en la década de 1950.

Pero es de los pocos videntes en que San José se apareció e hizo fuertes revelaciones.

El otro caso es el del vidente Edson Glauber, en la Amazonia, aparición aprobada por su obispo.

San José la visitó por primera vez en octubre de 1956, una semana después de la aparición de Nuestra Señora y a través de los meses le fue haciendo revelaciones.

Sor Mildred Neuzil

  

SOBRE SU LIMPIEZA DEL PECADO

“Es verdad hija mía, que inmediatamente después de mi concepción, fui limpio de la mancha del pecado original, a través de los futuros méritos de Jesús y debido a mi papel excepcional de futuro padre virgen.

Desde ese momento fui confirmado en gracia y nunca tuve la más mínima mancha en mi alma.

Este es mi privilegio único entre los hombres.

Mi corazón puro también fue inflamado con amor por Dios desde el primer momento de la existencia.

Inmediatamente, en el momento en que mi alma fue limpiada del pecado original, la gracia fue infundida en tal abundancia que, excluyendo a mi santa esposa, superé la santidad del ángel más elevado en el coro angelical.

Mi corazón sufrió con los Corazones de Jesús y María.

El mío fue un sufrimiento silencioso, ya que era mi vocación especial esconderme y protegernos mientras Dios quisiera, a la Virgen Madre y al Hijo de la malicia y el odio de los hombres.

La más dolorosa de mis penas fue que sabía de antemano de Su pasión, pero que no estaría allí para consolarlas.

Su sufrimiento futuro siempre estuvo presente para mí y se convirtió en mi cruz diaria.

Me volví, en unión con mi santa esposa, co-redentor de la raza humana.

A través de la compasión por los sufrimientos de Jesús y María, cooperé, como ningún otro, en la salvación del mundo“.

  

SOBRE LA HONRA QUE PIDE LA SANTÍSIMA TRINIDAD PARA ÉL

El 18 de marzo de 1958, víspera de su fiesta, se apareció San José y le dijo,

“Arrodíllate, hija mía, porque lo que oirás y lo que escribirás traerá innumerables almas a una nueva forma de vida.

A través de ti, pequeña, la Trinidad desea dar a conocer a las almas su deseo de que sea adorado, honrado y amado dentro del reino, el reino interior de sus corazones.

Traigo a las almas la pureza de mi vida y la obediencia que la coronó.

Toda la paternidad es bendita en mí, a quien el Padre Eterno eligió como su representante en la Tierra, el padre virgen de su propio Hijo Divino.

A través de mí, el Padre Celestial ha bendecido toda paternidad, y a través de mí continúa y continuará haciéndolo hasta el fin de los tiempos.

Mi paternidad espiritual se extiende a todos los hijos de Dios, y junto con mi Esposa Virgen los cuido con gran amor y solicitud”.

  

SOBRE LA OBEDIENCIA

También San José le dio mensajes sobre la obediencia,

“Los padres deben venir a mí, pequeña, para aprender la obediencia a la autoridad: a la Iglesia siempre, como portavoz de Dios, a las leyes del país en el que viven, en la medida en que no vayan en contra de Dios y del prójimo.

La mía era la obediencia perfecta a la Voluntad Divina, tal como lo demostraron y me dieron a conocer la ley y la religión judías.

Ser descuidado en esto es muy desagradable para Dios y será severamente castigado en el otro mundo.

Que los padres también imiten mi gran pureza de vida y el profundo respeto que tenía por mi Inmaculada Esposa.

Que sean un ejemplo para sus hijos y semejantes, sin hacer nada intencionalmente que pueda causar escándalo entre el pueblo de Dios.

La paternidad es de Dios, y debe tomar una vez más el lugar que le corresponde entre los hombres”.

Altar dedicado a Nuestra Señora de América

  

SOBRE LA PUREZA DE SU CORAZÓN

La Hermana Mary Mildred vio su puro corazón que parecía estar sobre una cruz marrón.

Las llamas brotaban del corazón y apareció un lirio en medio de ellas.

Entonces San José le dijo:

“He aquí este corazón puro tan agradable para Aquel que lo hizo.

La cruz, mi pequeña, sobre la cual descansa mi corazón es la cruz de la Pasión, que siempre estuvo presente ante mí, causándome un intenso sufrimiento.

Deseo que las almas vengan a mi corazón para que puedan aprender la verdadera unión con la Voluntad Divina”.

  

SOBRE LA PATERNIDAD

La noche del 19 de marzo de 1958 San José le apareció de nuevo y le dijo la intención de Dios de que se haga una fiesta para honrar su paternidad.

“Hija Mía, deseo que un día sea reservado para honrar mi paternidad.

El privilegio de ser elegido por Dios para ser EL Padre Virgen de Su Hijo fue mío solo, y ningún honor, excluyendo el otorgado a mi Santa Esposa, fue alguna vez o será tan sublime o tan alto como este.

La Santísima Trinidad desea honrarme así en mi paternidad única, toda paternidad debe ser bendecida.

Querida niña, yo era el rey en la pequeña casa de Nazaret, porque albergaba en ella al Príncipe de la Paz y a la Reina del Cielo.

En mí buscaron protección y sustento, y no les fallé.

Recibí de ellos el amor y la reverencia más profundos, porque en mí lo vieron a Él.

De modo que el jefe de la familia debe ser amado, obedecido y respetado, y, a cambio, ser un verdadero padre y protector de quienes están bajo su cuidado.

Al honrar de manera especial mi paternidad, también honras a Jesús y María.

La Divina Trinidad ha puesto en a nuestro cargo la paz del mundo.

La imitación de la Sagrada Familia, de las virtudes que practicamos en nuestro pequeño hogar en Nazaret, es el camino para todas las almas hacia esa paz que proviene solo de Dios y que nadie más puede dar“.

san jose de conti

  

LAS 16 DEVOCIONES A SAN JOSÉ

  

Primera Devoción 

La mejor devoción a San José es imitar sus virtudes, modelar nuestras acciones en las suyas y actuar como él actuó.

Él y Nuestra Señora aceptarán tus débiles esfuerzos y te ayudarán, y Dios te dará su bendición.

  

Segunda Devoción

Di con atención cada día una breve oración en honor de San José, o una aspiración o dos, con todo tu corazón. 

Al igual que con el Ave María, es mejor decir una breve oración o aspiración con total dedicación y desde el corazón, que una larga oración distraídamente.

¡Oh, Apacible San José:
en las pruebas que Dios nos envía,
a través de nuestros hermanos en la Fe:
alcánzanos de Él,
dos cosas de las que eres Ejemplar:
el Temor Reverencial de hijos de Dios;
y la Paciencia Fraterna,
con el Silencio Adorante del corazón y de la lengua!

  

Tercera Devoción

De vez en cuando consagra toda una semana al glorioso San José.

Para que ofrezca todo lo que haces a María, a Jesús, a la Santísima Trinidad.

Y que se puedan disponer, de acuerdo con su gusto, todos los frutos de tus buenas obras.

san jose cotignac

  

Cuarta Devoción

Elige 7 títulos de honor, uno para cada día de la semana, para rendir homenaje a este gran santo para dedicar cada día. 

Algunos de los títulos más importantes son:

esposo purísimo de la Virgen, padre adoptivo del Salvador, modelo de virginidad y castidad, el mayor de los Patriarcas, protector de Jesús y María, Guardián del Niño Jesús, Patrono de los moribundos, Patrono de la Iglesia, Patrono de los Obreros, cabeza de la Sagrada Familia, distribuidor de los tesoros del Mesías.

Pero hay más, busca y encontrarás.

  

Quinta Devoción 

Para la fiesta de San José, 19 de marzo, cuando un día no es suficiente para honrar a tan grande y santo Patrono, celebra toda la octava, que es la fiesta del día y de la semana siguiente.

Cada día ve a misa y da limosna en su nombre.

  

Sexta Devoción

Ir todos los miércoles, en honor de San José a misa y dedicar formalmente la misa a él.

  

Séptima Devoción

Intenta ganar a otros para la devoción de San José, hablando a menudo de él, más con el corazón que con tus labios.

Un célebre predicador fue consolado maravillosamente en la hora de su muerte, cuando la Virgen se le apareció para decirle que ella vino a ayudarle a causa de su santa práctica de contar inspiradoras historias de su cónyuge en cada uno de sus sermones.

estatua de san jose y el niño

  

Octava Devoción

Siempre ten en tu oratoria y en tu corazón la imagen de este gran y amable santo.

Puedes comprar una serie de imágenes o imprimirlas y hacer un pequeño santuario u oratorio en tu casa.

En tu pequeño santuario pon todos tus problemas a sus pies, habla familiarmente como si estuviera presente.

Es por eso que utilizamos imágenes de los Santos, porque nos ayudan a recordar su personalidad y nos acercamos a ellos en el cielo.

Toma a San José como tu defensor en cada necesidad y en la hora de la muerte.

  

Novena Devoción

Cuando recibas la Santa Comunión, únete espiritualmente a la Virgen y a San José.

Y con ellos al Niño Jesús, como lo hicieron cuando lo llevaron al templo para presentarlo a Su Padre.

Tu corazón se hace entonces el verdadero templo del Señor.

Que las fiestas se celebren en tu alma.

  

Décima Devoción

Ninguna persona veneró a San José con más dedicación y honor que la Santísima Virgen.

Ella lo consideraba como su cónyuge, como el padre adoptivo de Jesús, como el hombre más santo en la tierra, como el maestro que había sido dado a ella por Dios mismo.

En la salud y en la enfermedad, ella le sirvió con la mayor ternura.

Imítala y pídele que te enseñe la verdadera devoción a su santo esposo.

  

Undécima Devoción

Haz un contrato irrevocable en presencia de la corte celestial, y bajo los ojos de la augusta y adorable Trinidad.

Da a María y a José, tu cuerpo, tu alma, tu corazón, todo tu ser, y luego di como Santa Catalina de Siena:

‘Ahora te recomiendo mi corazón y mi pobre servicio. Ya no pertenezco a mí misma, sino a los dos. 

Pido una cosa de ustedes: mantengan lo que era mío ustedes y nunca permitan quitarlo de sus manos benditas.

Esta es mi decisión irrevocable, por toda la eternidad, pertenecer por entero a Jesús, a María y a José, y yo renuncio al poder de revocar esta promesa nunca

san jose y jesucristo Gerard Van Honthorst

  

Doceava Devoción

El regalo de tí mismo es, sin duda, el más deseable y agradable a María y José que ninguna otra cosa.

Si Dios te ha concedido los medios, dedica a ellos una parte más o menos considerable de lo que posees.

Un gran santo, que después de haber sido patricio y cónsul, derramó su sangre por Jesucristo, empleó sus inmensas riquezas a los enfermos y los pobres, y les sirvió con sus propias manos.

El nombre de este hombre santo no se olvida, y su memoria se mantiene en la tierra, y aún más en el cielo.

Haz actos similares de caridad en honor a San José.

  

Treceava Devoción

Ha habido, personas nobles y ricas que han erigido iglesias o capillas en honor al esposo de María, con un altar privilegiado para el consuelo de las almas del Purgatorio.

Trata de llevar a cabo esto.

  

Catorceava Devoción

Lleva a cabo el mantenimiento de un joven, con la esperanza de que algún día pueda convertirse en un buen sacerdote o santo religioso.

O ayuda a una niña pobre en honor a San José.

Esta devoción es más agradable para él, por sus efectos reales y sus resultados sólidos y duraderos.

Este tipo de devoción merece ser ilustrado por algún ejemplo.

El alcalde de un pueblo en Francia, al que Dios no había concedido hijos, propuso a su esposa que debería traer dos niños huérfanos a su casa.

Después de un tiempo les colocó en un colegio y más tarde en el seminario diocesano, y ambos se convirtieron en sacerdotes.

Una dama cuya fortuna no era grande, sin embargo, logró constantemente mantener ya sea un estudiante en el seminario, o una joven religiosa en el noviciado de los misioneros.

En un país no muy lejos de Francia, un hombre de alto rango, pero cuya fortuna era menor que la generosidad de su carácter, había ahorrado una suma de 600 francos para un viaje de recreo.

Oyó que una niña estaba en peligro de perder su inocencia y su alma si se no podía adquirir una dote de al menos 600 francos, pagó la dote y la excursión fue descartada.

  

Quinceava Devoción

El canciller de París era muy devoto y muy ingenioso en su devoción.

En su vejez enseñaba a los niños de Lyon el Catecismo, y al final de cada lección hacía que esos pequeños inocentes rezaran:

“Mi Dios, mi Creador, sé propicio con tu pobre siervo Juan Gerson”.

Sus voces llevaban lágrimas a los ojos de todos los que les escuchaban, llegando hasta la misericordia de Dios por este hombre virtuoso, que murió santamente.

De una manera similar une tu corazón con todos esos corazones que aman a San José.

Une tu voz y tus afectos con todos los Santos en el Paraíso, con todos los justo en la tierra, con todas las Almas del Purgatorio, y di a Dios, a la Virgen y a San José, que apruebas todo lo que otros hacen y dicen en su honor.

Y que estás dispuesto a hacer todo lo que hacen, que seguramente lo harías con todo tu corazón y con toda tu fuerza.

Da gracias a todos los Santos por el homenaje que rinden a este gran Patriarca.

Implora que redoblen sus alabanzas, en la medida en que las leyes del cielo y los decretos de la Divina Providencia les permitan.

Como no puedes tomar parte en sus cánticos, pide al menos ser su eco, y diles que ratificas lo que hacen y han hecho en honor a San José.

  

Dieciseisava  Devoción

Confiesa tu propia insuficiencia.

Dile a San José que mientras que otros hacen cosas maravillosas, tu parte debe ser humillarte, y reconocer tu propia nada; al tiempo que ofreces tu amor.

Dile ‘¡Ayuda a mi debilidad, Te suplico, Señor! 

Yo deseo de hacer lo que es correcto, pero no tengo el poder. 

Dame el poder de hacer más por todos los hombres y todos los Santos, con el fin de honrar las grandes cosas que han hecho por San José’.  


Equipo de Colaboradores de Foros de la Virgen María

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