Como la Virgen María fue asunta al cielo en cuerpo y alma no hay reliquias de su cuerpo físico en la tierra.

Por lo tanto su culto se desarrolló mediante sus imágenes y vestimentas comenzando en el Oriente cristiano.

Y si abrieron camino básicamente en Europa occidental a partir del siglo XII.

La Virgen entrega el cíngulo a Sto Tomás

Las principales reliquias que se atribuye a la Virgen son reliquias textiles, especialmente vestimentas.

Incluso en el caso de las túnicas, se veneran algunas que aducen contener leche materna y fluidos del nacimiento de Jesús.

Por otro lado María se asocia a menudo con la costura de ropa, como símbolo de continuar la vestición de Jesús luego de que lo vistió con carne en su nacimiento.

Porque María le dio a su hijo divino una forma corporal para vestirse en la tierra como ser humano.

De ahí la leyenda de la túnica de Jesús que coció María cuando era bebé y que creció milagrosamente llevándola toda la vida.

Por eso se incluye una estatua de María en la catedral de Chartres cosiendo, en el mismo lugar donde Incluso se venera su velo.

Las dos reliquias textiles más importantes de la Santísima Virgen son el velo usado por María Cuando dio a luz a Jesús y el Santo Cinturón o Faja o Santo cíngulo que uso durante su vida, del que hablaremos en este artículo.

Simplemente diremos qué la reliquia de seda conservada en la catedral de Chartres en Francia se aduce que es el velo que fue usado por María cuando dio a luz a Jesús.

La emperatriz bizantina Irene de Constantinopla se lo regaló a Carlomagno y su nieto Carlos el Calvo se lo donó a la Catedral de Chartres en el año 876

A éste se le llama la sancta camisia y está asociada a muchos milagros medievales en Chartres, generalmente la protección de sus creyentes.

El Santo Cíngulo de María por su parte está asociado a milagros de curación y especialmente a milagros relacionados con el embarazo de las mujeres.

La tradición es que el cinturón estaba tejido de pelo de camello por la misma madre de Dios y como veremos la leyenda, se lo entregó al apóstol Tomás mientras ascendía al cielo.

Y la leyenda posterior es que dos mujeres pobres de Jerusalén pero devotas, asumieron la responsabilidad de mantener a salvo el cinturón.

Y generaciones sucesivas de estas dos mujeres pobres mantuvieron a salvo el cinturón y dos vestidos de la Santísima Virgen.

Estatua de la Virgen María cosiendo

 

EL SANTO CÍNGULO DE MARÍA

Una de las reliquias más preciadas de la Virgen María es su cinturón, faja o cíngulo.

La que dejo a los apóstoles como memoria de su pasaje por la Tierra.

Un relato siríaco narra que Santo Tomás Apóstol tuvo una visión de la Asunción de María Santísima y se la narró a los demás apóstoles.

Él fue quien habría recibido el cinturón de la Virgen María en su Asunción.

Y hoy por lo menos tres iglesias que consideran que conservan la reliquia de ese cinturón entregado a Santo Tomás.

La narración que del glorioso tránsito de María Santísima que ha hecho San Juan Damasceno en su sermón de Dormitione Deiparae es la que sigue:

Por una antigua tradición, ha llegado hasta nosotros la noticia de que al tiempo de su glorioso tránsito todos los santos Apóstoles que andaban por el mundo trabajando para la salvación de las almas, se reunieron al punto, llevados milagrosamente a Jerusalén.

Estando pues, allí, gozaron de una visión angélica, oyeron un celestial concierto, y de este modo entregada en manos de Dios su ánima santa, henchida de soberana gloria.

Su cuerpo, que había recibido a Dios de una manera inefable, fue enterrado en un nicho allí en Getsemaní, mezclándose en el entierro los himnos de los Apóstoles con las armonías de celestes coros.

Durante tres días se oyeron allí cantos angélicos que cesaron al cabo del tercero día.

Llegando entonces el Apóstol Santo Tomás, único que faltaba, y deseando adorar aquel Cuerpo que había tenido a Dios encarnado, abrieron el túmulo, más ya no encontraron allí el sagrado Cuerpo.

Sino solamente aquellos objetos con que había sido sepultada, los cuales despedían suavísima, fragancia: en vista de esto volvieron a cerrar el modesto túmulo.

Asombrados en presencia de este misterioso milagro, no pudieron menos de pensar en Aquel a quien plugo encarnarse en las entrañas de la Virgen María para hacerse hombre y nacer como tal, siendo Dios, el Verbo y Señor de la gloria, y que preservó incólume su virginidad a pesar del parto: quiso también honrar su Cuerpo inmaculado en seguida de su muerte, conservándolo sin corrupción alguna y concediéndole el que fuese trasladado al cielo antes de la general resurrección del género humano”.

Y según cuenta la tradición patrística basada en el relato siríaco del apóstol Tomás, cuando los apóstoles de Jesús no encontraron el cuerpo de la Virgen María tras su muerte, Tomás les relató su asunción al cielo en cuerpo glorificado, y les reveló que recibió de parte de ella su cinturón.

   

EL CINTURÓN DE MARÍA EN SIRIA

La Iglesia del Sagrado Cinturón de Santa María es una histórica iglesia ortodoxa siríaca de Homs, Siria.

cinturon de la virgen en homs

El edificio está construido sobre una iglesia subterránea que data del año 50. Es la sede del arzobispado sirio ortodoxo.

La tradición siríaca relata que Santo Tomás llevó el cinturón con él a la India, donde fue martirizado por parte de sacerdotes paganos.

Cuando se llevaron las reliquias de Tomás a Edesa, en el siglo IV, el cinturón fue llevado con ellas.

Finalmente, llegó a la Iglesia de la Virgen en Homs, y por eso tomó el nombre de Iglesia del cinturón de la Virgen.

La reliquia, descubierta en 1852 durante la época del arzobispo Mar Julius Peter, fue colocada en el altar del templo.

Más adelante, en 1953, fue redescubierta por el Patriarca Efrén I Barsoum, en un recipiente de piedra bajo el altar.

Con la historia milenaria de la reliquia a cuestas, el templo más antiguo del mundo se convirtió hace un par de años en lugar de bendición y peregrinación para los fieles cristianos.

La ceremonia de re exhibición del santo cinturón se celebró en presencia del Patriarca Mar Ignacio Afram II de Antioquía y de todo Oriente, el líder supremo de la Iglesia siríaca ortodoxa en el mundo, el gobernador de Homs, y algunos funcionarios provinciales.

El cinturón había sido sacado de la Iglesia por seguridad por primera vez en 1.500 años que el cinturón y había regresado.

   

EL CINTURÓN DE MARÍA EN GRECIA

El año pasado también estuvo peregrinando por Rusia el cinturón (cíngulo) que tejió y vistió la madre de Jesús, y fue cedido por el monasterio Vatopedi del Monte Athos en Grecia para visitar las ciudades rusas.

Los fieles ortodoxos hicieron largas colas en Moscú.

virgen sosteniendo el cingulo

Los fieles creen que, entre otras cosas, el cinturón cura la infertilidad, precisamente uno de los problemas más acuciantes de la sociedad rusa que envejece a marchas forzadas.

Por ello, muchas parejas con dificultades para concebir un niño se acercaron al templo de mármol blanco construido tras la caída de la Unión Soviética con la esperanza de que el milagroso cinturón les conceda la gracia de tener hijos.

El cinturón fue cortado en numerosas ocasiones a lo largo de la historia y actualmente únicamente se conservan tres trozos, el que se exhibe en Moscú y otros dos que se encuentran en Italia y en Georgia.

   

LOS GRIEGOS LE LLAMAN HAGIA ZONI

El llamado “hagia zoni” se trata de un cinturón realizado en pelo o lana de camello tejido, según la tradición, de la propia mano de la Virgen María. Ver aquí.

Obtiene carta de naturaleza en la literatura apócrifa, concretamente en la llamada Narración del Pseudo José de Arimatea.

Donde se cuenta cómo se produjo la entrega del mismo al apóstol Santo Tomás, que tuvo que volver para ello de la India, donde se hallaba:

“Después el bienaventurado Tomás se puso a contarles [a los apóstoles] cómo se encontraba celebrando misa en la India.

Estaba aún revestido de los ornamentos sacerdotales cuando ignorando la palabra de Dios, se vio transportado al monte Olivete y tuvo ocasión de ver el cuerpo santísimo de la bienaventurada Virgen María que subía al cielo; y rogó a ésta que le otorgara una bendición.

Ella escuchó su plegaria y le arrojó el cinturón con que estaba ceñida. Entonces él mostró a todos el cinturón” .

Madonna della Cintola, Benozzo Gozzoli

La Narración de José de Arimatea forma parte, dentro de la literatura apócrifa, del género que se da en llamar “literatura asuncionista”, en la base de la tradición cristiana de la Asunción de la Virgen María, junto con otros títulos como el Libro de San Juan Evangelista o el Libro de Juan Arzobispo de Tesalónica.

Y aunque dentro del género es uno de sus más tardíos títulos, – es improbable que date de antes del s. IX -, tiene entre sus atractivos precisamente el de aportar esta bonita historia del cíngulo de María que llena la iconografía y la literatura de corte sacro.

Recibe su título por venir firmado por el discípulo que aportó la tumba de Jesús, cosa que hace con estas palabras:

“Yo soy José, el que depositó el cuerpo del Señor en mi sepulcro y le vi resucitado.
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El que guardó de continuo su templo sacratísimo, la bienaventurada Virgen María, antes y después de la ascensión del Señor.
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El que escribió finalmente en el papel y en mi corazón las palabras que salieron de la boca de Dios y el modo como llegaron a realizarse los acontecimientos arriba consignados”
 .

En cuanto a la Asunción de María, en el seno de la Iglesia católica, la consolidada tradición es elevada a dogma en 1950 por el Papa Pío XII, mediante la Bula Munificentissimus Deus.

En lo que constituye a la vez el último dogma proclamado de la fe católica, y la primera y única manifestación hasta la fecha del dogma de la infalibilidad papal.

Aunque en la Iglesia ortodoxa la Asunción de María no ha sido declarada dogma, reviste consolidada veneración, manifestación de la cual, por ejemplo, la presente reliquia.

Por lo que se refiere al Cíngulo de Vatopedy, quiere la tradición que la reliquia se hubiera conservado en Jerusalén hasta el s. IV, en la que aparecen indicios de hallarse en Zela, Capadocia.

El Emperador español Teodosio el Grande la habría devuelto a Jerusalén, y luego su hijo Arcadio trasladado a Constantinopla.

En tiempos del Emperador León VI el Sabio se le atribuye la curación de la Emperatriz Zoe.

En 1185, con motivo de la derrota del Emperador Isacio por el rey de los búlgaros Asán, la reliquia habría sido llevada a Bulgaria, de donde habría partido posteriormente a Serbia.

Precisamente el príncipe serbio Lázaro I (1372-1389) habría hecho entrega de la misma al monasterio de Vatopedy para su custodia.

Es norma que los monjes de Vatopedy entreguen a las feligresas pequeñas reproducciones del cinturón de la Virgen.
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Las cuales acompañan con unas oraciones y las instrucciones de unos ayunos encaminados, precisamente, a tratar problemas de infertilidad.

Es la única manera en la que las mujeres pueden venerar esta reliquia, pues como es bien conocido, los espectaculares y monumentales monasterios del Monte Athos no son visitados más que por hombres.

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EL SANTO CÍNGULO DE LA CATEDRAL CATÓLICA DE PRATO

El Santo Cíngulo de Vatopedy no es, sin embargo, el único que se venera en el mundo.

Pues se conserva otro con parecida tradición en la catedral de San Esteban en Prato (Italia), donde existe de hecho una capilla del Santo Cíngulo. Ver aquí.

En Prato, localidad italiana de unos 185.000 habitantes, la veneración de la reliquia está llamativamente enraizada en la cultura popular.

Y se halla, de hecho, en la mismísima base de la concesión de la categoría de diócesis a la ciudad.

El cíngulo de Prato tiene una longitud de 87 cms., está realizado en lana de cabra, frente al pelo de camello de la que está hecha el de Vatopedy.
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Es de color verdusco y brocado en hilo de oro.

La presencia de la reliquia en Prato se remonta a los tiempos de la I Cruzada, en que Michele del Prato un italiano enrolado en los ejércitos cruzados, lo recibe en la dote de su mujer, María, una cristiana de Jerusalén hija de un sacerdote de rito oriental (probablemente caldeo y por lo tanto no sometido al voto de castidad).

Según la tradición, la cristiana en cuestión, así como su padre sacerdote, pertenecían a la familia encargada de la custodia de la reliquia desde su hallazgo en el inicio de los tiempos.

De vuelta a Prato en 1141, y en articulo mortis, Michele habría hecho donación de la reliquia al preboste catedralicio Ruberto della Pieve en 1171.

Momento a partir del cual, empezó a ser objeto de una acendrada veneración que se unió a los muchos prodigios que se producían en torno a ella.

Uno de los episodios más remarcables vinculados a la reliquia habla del intento de robo perpetrado en el s. XV por Giovanni di ser Landetto, conocido como Musciattino, al solo efecto de trasladarla a Pistoia para su veneración, un robo, pues, de lo más “pío”.

Capturado el ladrón, habría sido quemado en la hoguera, no sin previamente serle cortada la mano derecha.

Produciéndose el prodigio de que apareciera en el quicio de una de las puertas de la catedral una mancha de sangre con forma de mano, que algunos atribuyen a un milagro y otros a un capricho del mármol, perfectamente visible hoy día.

Ostensión del cíngulo por el Papa al pueblo

Conservada primero en el altar mayor de la luego catedral, tras el intento de robo del Musciattino se construye una capilla en el lado izquierdo para alojarla.

Ornamentada con los frescos de Agnolo Gaddi con los episodios de la historia de la Virgen María y del Cíngulo.

En 1786 se produce dentro de la propia Iglesia un proceso de cuestionamiento de la reliquia, con una declaración del obispo Scipione de Ricci desacreditándola, seguida de una revuelta que terminó con la pública retractación del obispo.

Actualmente se conserva custodiada bajo tres llaves, una de las cuales en posesión del obispo.

Y se procede a su ostensión cinco veces al año: por pascua, el primero de mayo mes de la Virgen, la asunción, en Navidad, y el 8 de septiembre, natividad de María con especial solemnidad.

Fuentes:

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