Nuestra Señora de Valverde era ya venerada antes de la invasión árabe, ocurrida en el año 712.

El 25 de abril de 1242, estando unos pastores charlando, un halo envolvió las retamas provocando un resplandor.

Y de pronto, la Virgen surgió de la nada y deslumbró a los presentes.
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Un pastor se aproximó a la Virgen y dio fe de que no era un sueño.

Las campanas de la iglesia avisaron a las gentes y en instantes se decidió acudir en peregrinación hacia el lugar indicado.

Cuando llegaron al punto exacto, la imagen de la Virgen se mostraba en todo su esplendor.

Se celebró así, por primera vez, el homenaje del pueblo a la Virgen de Valverde, llevándola a hombros hasta la iglesia.

Fuencarral es un pueblo anexionado a Madrid.

Actualmente la totalidad de lo que hace mucho tiempo fue el antiguo pueblo de Fuencarral, se encuentra dentro del barrio número 86 del municipio de Madrid, denominado Barrio Valverde.

Dicho barrio, pertenece, junto a otros muchos más barrios de Madrid, al enorme distrito número 8 denominado Fuencarral-El Pardo.

Unos creen que le dieron ese nombre sus fundadores porque las primeras casas que construyeron estaban al lado de una fuente que brotaba en el término llamada Carra, que servía de abrevadero a las recuas de muchos arrieros que iban y venían de Madrid.

No se sabe a punto fijo cuál sería dicha fuente, si bien se cree sea la que hoy se conoce con el nombre de Fuente Concejo.

La otra versión reconoce también por origen el nombre de una fuente llamada del Real, de la que se surtían los Reyes que con frecuencia pasaban y aun pernoctaban en este lugar, no pudiéndose precisar en la actualidad cuál sería aquella fuente.

Un elemento referencial es la fuente. Con tales premisas podemos asociar la raíz fuente a la terminación carral, definida como barril hecho a propósito para transportar vino en carros.

 

EL PUEBLO DE FUENCARRAL

El Fuencarral de finales del siglo XIX estaba habitado por 2.500 vecinos, repartidos en más de 500 edificios.

Para mantener el orden se había construido el puesto de la Guardia Civil y para viajar podían tomarse los coches que hacían ruta diaria a Colmenar Viejo, San Sebastián de los Reyes, El Molar, Torrelaguna y Miraflores.

En 1910 el pueblo contaba con 3.102 habitantes, cifra que aumentó a 3.877 en el censo de 1920. Madrid se aproximó a la Plaza de Castilla con la construcción de Tetuán de las Victorias y el tranvía a Colmenar Viejo, que partía desde los Cuatro Caminos y contaba con estación en el pueblo. Entre tanto crecían las fábricas y proliferaban las verbenas.

El 20 de octubre de 1951 la villa de Fuencarral fue incorporada a la capital de España.

 

LA APARICIÓN DE LA VIRGEN

En el antiguo camino de Francia se levanta el convento de Valverde, bello y majestuoso edificio que desde la lejanía sugiere historias de tiempos pretéritos.

Valverde se aísla de las industrias para conservar sus encantos bajo ladrillos desgastados.

Ermitaños, monjes y soldados velaron armas, forjaron sueños y rezaron a la Virgen.

Cuentan los historiadores que Nuestra Señora de Valverde era ya venerada antes de la invasión árabe, ocurrida en el año 712.

El culto a la Virgen de Valverde se remonta a los mismos orígenes del pueblo de Fuencarral, y aunque no se sabe el sitio exacto donde estuvo el antiguo templo, se piensa que no estuvo muy lejos del actual.

Una noticia del cronista “Carlo” cuenta cómo tras la invasión de los musulmanes, los naturales de la comarca escondieron la imagen en un pozo, en el cual estuvo por espacio de 527 años.

La leyenda fecha la aparición de Nuestra Señora de Valverde el 25 de abril de 1242.

Es evidente que durante la invasión musulmana sufrieron saqueo los templos cristianos, por lo que debió ser común que los habitantes de las zonas conquistadas ocultaran los símbolos sagrados de su religión.

Con respecto a la Virgen de Valverde se apuntan varias hipótesis que no ha sido posible confirmar por la escasez de documentos de la época.

Puede que fuera ocultada mientras se enfrentaban los ejércitos segoviano y madrileño, en tiempos de Fernando III el Santo.

O que los vecinos del lugar donde se alzaba la supuesta ermita pusieran a buen recaudo la escultura para evitar sacrilegios.

Nunca imaginó el artesano que esculpió la imagen en el tronco de un chopo que la Virgen diera un soplo de vida a su obra.

A las afueras de Fuencarral, en el sitio llamado Cuesta del Cuervo, acostumbraban los pastores a reunirse para charlar de sus asuntos en la confianza de que los perros vigilaban atentamente los rebaños.

Transcurría la mañana entre el sosiego y el aburrimiento, entreteniendo los minutos con zatos y queso de oveja, manjar preciado por los pastores.

El 25 de abril amaneció teñido de azul y las piedras brillaban más que de costumbre.

Debió ser al mediodía cuando un halo envolvió las retamas de la Cuesta del Cuervo, provocando un resplandor que alarmó a los pastores.

De pronto, la Virgen surgió de la nada y deslumbró a los presentes.

Ladraron los canes, revolotearon los pájaros y los hombres se arrodillaron para recuperar el aliento.

Un pastor se aproximó a la Virgen y dio fe de que no era un sueño.

Corrieron en busca de los vecinos para que todo el mundo fuese testigo de la aparición.

Las campanas de la iglesia avisaron a las gentes y en instantes se decidió acudir en peregrinación hacia el lugar indicado.

Cuando llegaron al punto exacto, la imagen de la Virgen se mostraba en todo su esplendor, gesto que fue interpretado como un deseo de agradar a los vecinos.

Se celebró así, por primera vez, el homenaje del pueblo a la Virgen de Valverde, llevándola a hombros hasta la iglesia.

Varios días después una voz anónima dio la voz de alarma. La Virgen había desaparecido de la iglesia y la primera sospecha fue pensar en el hurto.

Se armaron los hombres y salieron en busca de los ladrones.

Y en la Cuesta del Cuervo la hallaron de nuevo, junto al mismo pozo donde había sido escondida por el buen cristiano.

Regresó la Virgen a la iglesia custodiada por los vecinos y establecieron turnos de vigilancia.

Esta vez la imagen desapareció sin que nadie hubiera entrado al templo, ya que en todo momento permaneció a la vista de los fieles.

Dicen que al alba caminó hasta la retama donde se había aparecido y se apostó en el lugar rodeada de una nube.

Entonces entendieron los habitantes que aquel punto era el escogido como morada y se aprestaron a elevar un altar que al poco tiempo fue transformado en ermita.

 

LA ERMITA DE LA VIRGEN DE VALVERDE

Las primeras noticias acerca de la construcción de la ermita se refieren al momento de la aparición de la Virgen.

Se cuenta que por entonces hizo el primer milagro al conseguir agua para las obras en el lugar donde fue encontrada la imagen.

Durante el tiempo que duró la construcción no dejó de brotar agua del pozo, pero al finalizar los trabajos quedó tan seco como al principio.

Después de la guerra civil las instalaciones fueron modificadas para ubicar a los soldados del cuerpo de sanidad.

En 1950 ocupaban el recinto de la ermita los cadetes y soldados destinados a la Academia de Sanidad y Veterinaria, la capilla de la Virgen de la Guía, el cuerpo de guardia y el convento el cuartel de la tropa.

El resto del espacio se aprovechó para botiquín, cantina, almacén y cuadras.

En la historia del convento de la ermita de Nuestra Señora de Valverde se cuentan como habitantes los frailes dominicos, los monjes trapenses y las religiosas Comendadoras de Calatrava, pasando después a servir como cuartel y lugar de recogimiento para peregrinos.

En 1742 se celebró el quinto centenario de la aparición de la Virgen.

Durante once días los vecinos de Fuencarral y alrededores honraron a su patrona, organizando procesiones, adornando el santuario y cumpliendo con los preceptos religiosos.

 

LOS HOMENAJES A LA VIRGEN

En homenaje a la Virgen de Valverde se representa la loa en el santuario.

La celebración tiene lugar cada cinco años y alude a la lucha entre moros y cristianos en el reino de Granada, tras la sublevación de un grupo de moriscos en Las Alpujarras, capitaneados por Abén Humeya.

Entre 1568 y 1571 las tropas del Marqués de Mondéjar y de don Juan de Austria lucharon por sofocar la revuelta, consiguiendo finalmente su propósito.

La obra, de autor desconocido, se compone de dos partes, en la que intervienen dieciséis personajes.

Verso a verso, entre danzas y diálogos, se explica la reconquista de las Alpujarras finalizando con la súplica de despedida a la Virgen.

Los personajes de la primera parte son: Botarga, Alcalde, Abanderado moro, Abanderado cristiano, Mayoral, Zagal, Zagalillo y Zagala. Los personajes de la segunda parte son: Abén Humeya, Malec, Cegrí, Zelin, Don Juan de Austria, Marqués de Mondéjar, Don Alonso de Granada y Don Luis Fajardo.

Los milagros de la Virgen de Valverde se cuentan por decenas.

La devoción y fe de los asiduos visitantes ha dado lugar a milagros relacionados con enfermedades crónicas e incurables.

 

LAS ERMITAS DE FUENCARRAL

A pesar de su reducido tamaño, Fuencarral tiene otras 3 ermitas.

 

ERMITA DEL HUMILLADERO

En la calle Nuestra Señora de Valverde se construyeron hace dos décadas un conjunto de escuelas para dar clase a los adultos.

Tomemos como referencia estos edificios y la colonia de Fuencasa para detenernos justo en el medio y buscar con la mirada una vieja acacia que aguanta la polución estoicamente.

Cuatro ramas, repletas de hojas verdes, delatan su color de primavera.

A sus pies, un monumento desproporcionado que se esconde de no se sabe qué cosas.

Se trata de una cruz de granito con una inscripción dedicada a los héroes madrileños del año 1808.

A las puertas de la ermita hay una tapia de ladrillo enfoscada con cemento y arena.

Enseguida nos llama la atención la puerta metálica que abre una rejilla en cada hoja para que podamos contemplar la figura del Cristo.

Cuatro velones encendidos iluminan una estancia oscura como las noches sin luna, dificultando la mirada indiscreta que busca los secretos.

Por fuera todo es cemento, con tonos suaves para no ser pretenciosos.

El arco de la puerta es de estilo ojival, con gustos arábigos que rompen la monotonía.

El tejado, vertiendo a cuatro aguas, se remata en diminuta cruz donde los gorriones juegan a enamorarse con revoloteos.

Cuentan los historiadores que aquí se veneró la imagen del Cristo de la Vera Cruz, donada al pueblo de Fuencarral por don Antonio Pérez de Guzmán, fallecido el 10 de abril de 1565.

 

ERMITA DE SAN ROQUE

San Roque tiene ermitaño: Francisco Lebrato Mejía.

La ermita se alza en un cerro un tanto alejado para que nadie se pierda.

Muy cerca pasaba la maquinilla que salía desde los Cuatro Caminos en dirección a Colmenar Viejo.

La cal de sus muros se torna grisácea de año en año, tan grisácea como las piedras de granito que soportan el peso de cuatro lienzos de ladrillo.

El artesonado del techo se conserva como antaño, trenzando dibujos que llevan la vista hasta el centro del altar, donde se guarda la imagen de San Roque.

Hay además un pequeño icono que no tiene nombre y las figuras de San Joaquín y Santa Ana, procedentes de la ermita que se levantó en el cementerio desaparecido. Todavía se celebra la fiesta del Santo el 16 de agosto.

La hornacina de San Roque se adorna con exvotos que recuerdan los milagros a favor de los vecinos.

Se cuentan mil y una historias de los favores que el santo prestó a quienes le veneraron, haciendo leyenda de la verdad.

La ermita se construyó en terrenos de la familia Montes.

 

ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

A finales del siglo XIX Fuencarral inauguró nueva ermita a la salida del pueblo en dirección a Valverde.

Todavía se conserva el arco de medio punto, rematado en su parte alta con rejas y cristales.

A los lados de la entrada principal tiene dos hornacinas, cegadas por el cemento, que antiguamente fueron ventanas.

En el campanario se conserva la pequeña campana que avisaba a los vecinos para la misa, retorcidos los hierros que la soportan por manos de ladrones frustrados.

Luciano González Martín es el encargado de su custodia.

Vive aquí desde que se acabó la Guerra Civil. Nos cuenta que allí se vestían los moros y cristianos que participaban en las fiestas de Nuestra Señora de Valverde.


Equipo de Colaboradores de Foros de la Virgen María

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