A los contemporáneos no nos gusta hablar sobre la muerte.

Pero desde nuestro nacimiento sabemos que vamos a morir en algún momento.

Y no nos preparamos para ello.

Aunque nuestra cultura está cada vez más involucrada con la muerte a través del aborto y de la eutanasia.

eugenesia

Al punto que el nuevo orden mundial tiene previsto extender esto a todos los rincones del mundo.
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Seguramente pensando en bajar la cantidad de personas del planeta para hacerlo más manejable a su gestión y evitar costos excesivos del cuidado de la salud.

Los adelantos médicos han alargado la vida y ya no es probable que la gente muera por bacterias, sino más bien que muera en un largo proceso de deterioro físico.

Esto genera la pérdida de habilidades y autonomía de los ancianos que para muchos se hace intolerable.

Y entonces se produce la culpa por la carga que representan los enfermos a los familiares y la fatiga de vivir en una situación con pérdida de expectativas.

Esto es lo que dicen justifica la eutanasia y el suicidio asistido.

Que lentamente se están legalizando en el mundo y probablemente suceda como con el aborto, que al final será una ley casi universal.

Se nota la ausencia de preparación para el pasaje a la otra vida, cuando hace más falta.

   

HA DESAPARECIDO EL ARS MORIENDI CATÓLICO

Paradójicamente en esta situación en que está cada vez más legitimada la eutanasia y el suicidio asistido, el arte del bien morir ha desaparecido.

Y tampoco hay intentos de reflotar esta práctica y está lógica que enseñaba el catolicismo en la época medieval.

El Ars Moriendi un libro del siglo XV que tenía una versión larga con texto y otra versión corta con imágenes.

Y que fue muy popular hasta bien entrado el siglo XVIII.

Era a una guía para enfermos sobre la muerte que daba orientación a los moribundos y a sus familiares.

Hablaba sobre que esperar al morir, actitudes que conducían a una buena muerte, oraciones para tener una buena muerte, y explicaba la teología católica respecto a que la muerte no es definitiva.

El texto largo tenía 6 capítulos que mostraba el lado bueno de la muerte y cómo consolar al moribundo.

Hablaban sobre las tentaciones del moribundo, que son la falta de fe, la desesperación, la impaciencia, el orgullo espiritual y la codicia.

También mostraban como hacer una consolación a través del poder redentor del amor de Cristo, imitando su vida.

Y tenía una serie de oraciones para recitar por el moribundo y sus familiares.

Este texto tenía la virtud de enfocar la muerte en el contexto de la vida y muerte de Jesús y de sus promesas.

Y aliviaba las presiones del moribundo y de su familia al presentar líneas de acción e incluso oraciones para el momento.

Esta noción del buen morir ha desaparecido del mundo moderno al que sólo le importa el buen vivir.

Y si no se puede obtener esto, la sugerencia es que te vayas de este mundo, desaparezcas.

Pero este desaparecimiento no es un buen morir sino simplemente terminar con la vida.

Como sabemos la Iglesia Católica y el cristianismo en general enseñan que la vida no es nuestra sino de quien nos la dio.

Y por lo tanto no somos libres para decidir cuándo terminar la vida por nuestra cuenta, sometiéndonos a eutanasia o suicidio asistido.

El suicidio es su pecado mortal y por lo tanto nos expone a perder la vida eterna en el cielo junto a Dios Para pasar nuestra vida al lado del maligno.

En la encíclica Evangelium Vitae Juan Pablo II dice que,

El suicidio asistido implica el rechazo del amor de sí mismo y la renuncia a los deberes de justicia y caridad para con el prójimo, hacia las comunidades a las que pertenece parte y para la sociedad por entero.”

¿Y cómo están tratando de instalar la eutanasia y el suicidio asistido?

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LA NEOLENGUA PARA PROMOCIONAR LA EUTANASIA Y EL SUICIDIO ASISTIDO

Hay tres frases que están siendo promovidas actualmente y que han proporcionado un impulso eficaz para legalizar el suicidio asistido y la eutanasia:
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“La muerte con dignidad”
, “la autonomía del ser humano” y “la perspectiva humanista”.

Cada una de estas frases es esencialmente ambigua.

Y puesto que son cruciales para un debate ilustrado de estas cuestiones, es imperativo que sus diferentes significados se examinen con cuidado

   

‘MUERTE CON DIGNIDAD’

Dignidad, en la vista secular, es un fenómeno transitorio.

Una persona que tiene dignidad en este sentido, puede perderla.

El concepto de “muerte digna” supone que es mejor morir con dignidad que continuar viviendo sin ella. 

Sin embargo, la “dignidad” no está definida con algún grado de claridad. Se utiliza principalmente para fines retóricos. 

Nadie puede precisar el momento cuando una persona pierde su dignidad. 

Por otra parte, nadie puede determinar qué personas carecen de dignidad y cuales la poseen. 

Sin embargo, esta frase – “muerte con dignidad” – sigue siendo convincente para muchos.

Irónicamente, la visión secular opina que la dignidad que es más importante que la vida, ya que acepta la muerte y no acepta una pérdida de dignidad.

Una opinión más tradicional de la dignidad está a menudo vinculada a la religión.

Según Santo Tomás de Aquino, el hombre tiene una dignidad doble: una es un patrimonio o un regalo; la otra es un logro o adquisición. 

La primera dignidad es el resultado de haber sido el hombre creado a imagen de Dios.
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La segunda viene por ser el resultado de la vida del hombre de acuerdo con la ley divina (Summa Theologica , I. Q 93, a.4).

La dignidad original del hombre es un sello divino.

Eso es inamovible y asegura que no importa las desgracias que sufra, su vida será siempre poseedora de dignidad.

En este sentido, Cristo no murió sin dignidad, aunque murió de una manera indigna.

El significado moral de la dignidad siendo de origen divino sirve como un escudo contra la explotación y la violencia.

Porque en la medida que el hombre posee dignidad, tiene un reclamo a la inviolabilidad.

Por lo tanto, esta dignidad inalienable hace a una persona incompatible con el suicidio asistido y la eutanasia.

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‘AUTONOMÍA DEL SER HUMANO’

La noción secular de la autonomía implica que una persona es responsable de su vida y por lo tanto se reserva el derecho de acabar con ella cuando lo juzga propicio para hacerlo.

Margaret Somerville, en su libro reflexivo sobre la bioética, argumenta que el concepto del ser humano como individuo allana principalmente el camino para el suicidio asistido y su compañera, la eutanasia.

El individualismo intenso favorece estas opciones. 

Un enfoque altamente individualista, especialmente en una sociedad que da preeminencia a los valores de la autonomía personal y la autodeterminación, hacen aceptable [quitarse la vida] para aquellos que lo deseen.”

El mensaje dominante de este tipo de individualismo es que sólo las necesidades de la cuestión son individuales.

El ser humano, sin embargo, tomado en su totalidad, es más que un mero individuo.
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Él es una persona que es a la vez comunitario e individualista.
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Su vida es una integración dinámica entre sus responsabilidades de singularidad individuales y las comunales. 

Así, otras personas – miembros de la familia, amigos y otros – son parte de su vida y no deben dejarse de lado como irrelevantes para su decisión final de su vida útil. 

La autonomía no define la naturaleza del ser humano. 

Es una palabra que se utiliza para simplificar la discusión del suicidio asistido.

La persona es un ser relacional, y esta dimensión de su existencia, que incluye su relación con Dios, se ignora cada vez más en el mundo moderno. 

Ellen Wilson Fielding escribe:

“Al lado de este trío mortal de motivos – la autonomía, la misericordia y el ahorro de costos en una cultura cada vez menos cómoda con los absolutos morales tradicionales y los argumentos estándar de la santidad de vida, la pendiente resbaladiza del suicidio asistido y la eutanasia siguen ganando terreno”.

La reducción de la persona a un individuo es una injusticia a la persona y desalienta argumentos razonables contra la eutanasia.

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‘UNA PERSPECTIVA HUMANÍSTICA’

Un número de ateos altamente influyentes de la era moderna – Comte, Freud, Marx, Lenin, Nietzsche y Sartre – ven al ser humano en términos puramente antropológicos.

Ellos ven al hombre, separado de cualquier conexión con un ser trascendente. 

Ellos postulan que la condición de la libertad del hombre es la muerte de Dios.

El humanismo ateo es afín a la eutanasia y al suicidio asistido.
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Por un lado, rechaza un Dios que ordena a su pueblo no matar.
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Y por otro lado, interpreta la compasión y la misericordia como medios humanos para terminar la vida de seres humanos, que pueden estar muy deprimidos o que sufren en forma aguda su miseria. 

Veamos esta filosofía en acción en acción.

   

EL CAMBIO EN EL CRITERIO DEL CONTROL DE LA MUERTE

Lo que se ha visto en las últimas décadas es que miles de médicos especialistas en ética y bioética han comenzado a cambiar su criterio.

La mayoría de los artículos de revistas y ponencias en simposios descartan la santidad de la vida generalizadamente.

Y se adhieren a la ética de la utilidad, favoreciendo la discriminación médica, usando como criterio la calidad de la vida y la autonomía.

De este modo quienes tienen mejor calidad de vida potencial y una expectativa de utilidad mayor de su vida para la sociedad, tienen el más alto valor moral y son más elegibles para los recursos médicos, que son escasos.

Es por eso que avanza la legalización del suicidio asistido a través de inyecciones, quitándole la comida y la hidratación a los pacientes y la sedación continua.

Uno de los puntos de avance es el infanticidio.

Estamos hablando aquí de lo que se llama aborto post parto.

Que a pesar que la propuesta generó un alboroto en el 2011, la revista Newsweek publicó un artículo promoviendo el infanticidio tardío, como respuesta al brote de Zika.

En Holanda los médicos pueden matar a bebés con discapacidad y moribundos, utilizando el Protocolo de Groningen.

Otra área de avance de la eutanasia es respecto a los donantes de órganos.

El criterio de que los donantes deben estar muertos para quitarle los órganos para trasplantar, ha estado bajo ataque durante años.

De hecho sucede en los hospitales, que pacientes que los médicos consideran que no tienen suficiente calidad de vida y tienen órganos adecuados para trasplante, le retiran la asistencia médica o incluso los sedan permanentemente, para extirparle los órganos; especialmente cuando se trata de una donación a otro miembro de la familia.

Otra área de avance de la terminación de la vida artificialmente es lo que se llama cuidado inútil o atención inútil.

Lo que permite a un médico retirar el tratamiento y el soporte vital a un paciente, basado en el costo del cuidado del paciente y su utilidad.

Texas tiene una ley que permite a los hospitales interrumpir el tratamiento, aunque haya una directiva contraria del paciente.

La causa de eutanasia por soledad es algo que se está desarrollando también.

El gobierno holandés planea una nueva ley del fin de la vida para personas de edad avanzada que están cansados de vivir, pero que no tiene ninguna enfermedad o discapacidad en concreto.

Estas personas están luchando contra la pérdida de independencia y movilidad reducida, y tienen la sensación de soledad y de fatiga generalizada.

Los bioéticos les llaman a esto pérdida de la dignidad personal, y nosotros les llamaríamos que están aburridos de vivir.

El principio rector de esta nueva ley sería la autonomía.

Se trata de una persona piensa que completó su vida pero no puede terminarla sin la ayuda para morir.

Entonces la ley crear a las condiciones para que otra gente le ayude a morir.

Esta parece ser una decisión política, porque un comité independiente de expertos manifestó que no deben ser elegibles para la eutanasia quienes piensan que han completado su vida.

Este comité se había establecido cuando un hombre ayudó a morir a su madre de 99 años, porque pensó que su vida había llegado al final y fue absuelto de asesinato.

Otra causa para la eutanasia creciente es el Alzheimer.

En Quebec la inyección letal para la eutanasia es legal pero para quienes lo piden.

Pero resulta que la absoluta mayoría de los cuidadores favorecen la eutanasia de los pacientes de Alzheimer.

No sólo estamos hablando de facilitar la muerte de aquellos pacientes que escriben órdenes escritas para morir si pierden capacidad mental. Lo cual ya es legal en Holanda y Bélgica.

Sino que estamos hablando de personas con Alzheimer avanzado que no pueden tomar ellos mismos la decisión y que se toma la decisión de terminar su vida por caminos burocráticos.

A pesar de todo esto la institución Iglesia Católica mantiene su condena a la eutanasia y el suicidio asistido, a pesar que se levantan más voces que la tratan de socavar.

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LA PENDIENTE RESBALADIZA DE BÉLGICA: UN ESTUDIO SOBRE LOS MÉDICOS QUE TERMINAN CON LA VIDA DE LOS PACIENTES SIN AUTORIZACIÓN

Un estudio publicado en el Journal of Medical Ethics examinó la eutanasia “deliberada” de pacientes en Bélgica sin su explícito consentimiento voluntario como lo requiere la ley.

El autor del estudio, Raphael Cohen-Almagor, profesor de filosofía y ética en la Universidad Hull del Reino Unido, encontró que se utilizaron fármacos potentes “con la intención de acortar la vida y sin petición explícita” en el 1,7 por ciento de todas las muertes en Bélgica sólo en 2013.

Esto significa que alrededor de una de cada 60 muertes de un paciente bajo el cuidado médico en Bélgica implica a alguien que no ha solicitado la eutanasia, según el estudio.

La mitad de los pacientes que murieron sin dar su consentimiento eran mayores de 80 años, según el estudio, y dos tercios de ellos estaban en el hospital y no sufrían de una enfermedad terminal como el cáncer.

En alrededor de cuatro de cada cinco de los casos, la muerte no fue discutida con pacientes sometidos a ‘eutanasia involuntaria’.

Porque estaban ya sea en estado de coma, estaban diagnosticados con demencia, o porque los médicos decidieron que no sería de su mejor interés discutir el asunto con ellos.

Muy a menudo los médicos no informan a las familias de los planes para inyectar letalmente porque lo consideran una decisión médica a realizar por sí solos, según dijo el informe publicado por el Journal of Medical Ethics.

El autor del informe dijo que:

“La decisión de la que la vida ya no vale la pena vivir no está en manos del paciente, sino en las manos del médico”.

El profesor agregó que:

“La población belga debe ser consciente de la situación actual y saber que sus vidas pueden llegar al punto en que si los médicos creen que no vale la pena de ser vividas, podrían ser condenados a muerte“.

eutanasia si o no

   

EL INFORME DEL DR. CHABOT EN HOLANDA

Un holandés pionero en la legalización de la eutanasia, el psiquiatra Boudewijn Chabot escribió un artículo de opinión que describe la “tasa preocupante” a la que se mata demencia y a pacientes psiquiátricos.

Afirma las garantías legales de protección de los vulnerables están siendo erosionadas en silencio.

También afirma que los paneles de revisión de las solicitudes están ocultando los casos de muerte por negligencia.

Si hay alguien buscara un ‘santo patrón de la eutanasia holandesa, es este psiquiatra Boudewijn Chabot.

En 1991 se dio a una de sus pacientes una dosis letal de medicamentos y la acompañó hasta su muerte informando él mismo a la policía.

En 1993, el Tribunal Supremo lo declaró culpable de ayudar a un suicidio, pero no lo castigó y le permitió seguir practicando la medicina.

Físicamente, no había nada malo con esa señora ni tenía depresión.

Pero su vida personal fue trágica y el Dr. Chabot sentía que por su estado de angustia existencial se debía permitir morir.

Eso fue hace 25 años. Ahora el Dr. Chabot mira hacia atrás y se horroriza.

Ahora escribió en uno de los principales periódicos holandeses, NRC Handelsblad, diciendo que las garantías legales para la eutanasia se están erosionando lentamente.

Y que la ley no protege a las personas con enfermedad psiquiátrica y demencia.

Según la legislación actual, la eutanasia sólo es legal si el médico cree que se cumplen tres condiciones:

(1) la solicitud debe ser voluntaria y deliberada;

(2) tiene que haber sufrimiento insoportable y sin esperanza de mejora; y

(3) no debe alternativa razonable a la eutanasia.

Sin embargo las condiciones segunda y tercera se han marchitado.

Los pacientes son los que definen lo que es insoportable y definen lo que es una alternativa razonable.

La infelicidad puede ser insoportable y un hogar de ancianos puede no ser una alternativa razonable.

Como resultado, el número de casos de eutanasia se ha triplicado entre 2007 y 2016, de 2000 a 6000.

   

FUERTE AUMENTO DE EUTANASIA POR PROBLEMAS PSIQUIÁTRICOS

Chabot está horrorizado por el rápido aumento en el número de personas con enfermedades psiquiátricas o demencia que han sido sacrificados:

“Lo que me preocupa es el aumento en el número de veces que la eutanasia se realizó en pacientes con demencia, de 12 en 2009 a 141 en 2016, y en pacientes psiquiátricos crónicos, de 0 a 60.

Ese número es pequeño, se podría objetar.

Pero tenga en cuenta el rápido aumento de las enfermedades cerebrales como la demencia y las enfermedades psiquiátricas crónicas.

Más de cien mil pacientes sufren de estas enfermedades, y su enfermedad casi nunca puede curarse completamente”.

   

SON SACRIFICADOS EN CLÍNICAS DE EUTANASIA Y NO EN HOSPITALES

Chabot señala que estos pacientes no son sacrificados en los hospitales, sino en su mayoría en Clínicas de Fin de la vida.

Un signo de los nuevos tiempos es la rápida expansión de los servicios de las Clínicas de Final de la Vida (Stichting Levenseindekliniek).

Esta organización ofrece eutanasia a pacientes cuyos médicos se han negado a firmarla.

Nunca ofrecen tratamiento de la enfermedad subyacente, ya sea física o mental.

En 2015, una cuarta parte de los casos de eutanasia en pacientes con demencia fueron realizadas por estos médicos.

Y para el año 2016 había aumentado al 75 por ciento.

   

LA EUTANASIA NO ES POR DOLOR FÍSICO

El dolor tiene poco que ver con las razones por las que muchos quieren inyección letal, según un estudio del bioético liberal estadounidenses Ezekiel Emanuel publicado en la Revista Médica de Australia.

El profesor, después de analizar los datos de diferentes países donde la eutanasia y el suicidio asistido son legales (Oregon, Washington, Bélgica, Holanda) desmantela dos clichés sobre la eutanasia

El primero: es un medio que va a poner fin al sufrimiento de los pacientes gravemente enfermos.

De hecho escribe,

aunque muchas personas sanas creen que poner fin al dolor es la razón por la que en el futuro puede ser que desee la eutanasia, los datos dicen otra.

En Oregón, por ejemplo, menos de 33 por ciento la usaron  pacientes con dolores que no pueden controlar.

Y, en general, son muy pocos los pacientes que desean la eutanasia a causa del dolor.

La mayoría, en cambio, citan como la razón la depresión, la desesperación, el estar cansados de la vida, la pérdida de control o la dignidad.

Todas estas razones son de carácter psicológico y no pueden ser mejoradas por una dosis de morfina, sino por alguna forma de terapia”.

El segundo lugar más común es que la eutanasia se aseguraría una muerte ‘dulce’, con toda tranquilidad, sin sufrir.

“Esta es una opinión generalizada, pero está equivocada, dice Emanuel.

Al igual que todos los procedimientos médicos, de hecho, incluso las inyecciones letales pueden ‘ir mal’, y muestra abundantes casos en que se produce una muerte dolorosa.

A la luz de estos datos, Emanuel concluye,

las razones para legalizar la eutanasia y el suicidio asistido son poco convincentes.

Estas intervenciones no mejoran la situación de la mayoría de los pacientes que mueren, no ayudan a los que sufren y están muy lejos de ser rápida, limpias y sin dolor”.

De acuerdo con Madeline Li, el autora principal de otro  estudio, los pacientes querían sobre todo control sobre cómo va a terminar su vida:

“Su calidad de vida es lo que quieren” dijo Li al Washington Post.

“En su mayoría son educados y acomodados – personas que están acostumbradas a tener éxito y el control de sus vidas, y es la forma en que quieren que sea su muerte”.

Resultados similares han sido reportados en los estudios de los Estados Unidos y los en Europa.

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LA EUTANASIA AMENAZA LAS MEJORAS EN LA ATENCIÓN AL FINAL DE SU VIDA

La legalización de la eutanasia amenaza con socavar el acceso de las personas a una atención integral amorosa de quienes se enfrentan al fin natural de la vida, dijeron expertos en una conferencia en el Vaticano.

A medida que más partes del mundo aprueban legislaciones del derecho a morir, que permite a los enfermos terminales solicitar drogas letales, la eutanasia está siendo tratado como si fuera una forma legítima de atención médica.

“Matar no es atención.

La verdadera atención es el cuidado paliativo, porque es el acompañamiento a la persona con compasión, la verdadera compasión”, dijo el Obispo Noel Simard de Valleyfield.

El obispo fue uno de más de 100 expertos religiosos, médicos y juristas que asistieron a un taller importante dedicado a “Asistencia a los ancianos y cuidados paliativos”, patrocinado por la Academia Pontificia para la Vida.

Richard Doerflinger, director asociado del Secretariado Episcopal de Estados Unidos para Actividades Pro-Vida, dijo que el suicidio asistido puede representar una “amenaza” para trabajar en la mejora de los cuidados paliativos.

Algunos lugares como Oregón y Holanda han visto que la legalización de la eutanasia

“Socava la capacidad y disposición de los médicos para la práctica de este arte difícil de abordar de los problemas reales de los pacientes“, dijo.

Los partidarios de la eutanasia dicen que da a la gente más opciones para elegir sobre la atención al final de su vida, dijo Doerflinger.

“Pero como un médico que ejerce en Holanda, dijo, que el suicidio asistido no se añade a la medicina, sino que sustituye a la medicina, dijo.

Dijo que si la eutanasia es vista

“Como la solución rápida, incluso menos médicos aprenderán el verdadero arte de los cuidados paliativos” para los pacientes con una enfermedad terminal.

Los cuidados paliativos incluyen el control del dolor, el tratamiento de la depresión y otros síntomas, junto con la atención espiritual.

El Obispo Simard dijo que los cuidados paliativos permiten que los pacientes experimenten una dignidad real con la muerte.

Los últimos momentos de su vida son importantes.

A veces son momentos donde se puede reconciliar con otros miembros de la familia, cuando se puede aceptar la realidad de la promesa de la vida eterna“, especialmente cuando los pacientes pueden recibir la absolución y el sacramento de los enfermos, dijo.

“Cuando se da a una persona una inyección letal, se puede privar a la persona de este momento tan importante para él y los miembros de la familia“, añadió el obispo.

Doerflinger dijo que parte del problema es una actitud pragmática de “poder-hacer” en una cultura que tiene “casi una obsesión con la solución de problemas”.

“El suicidio asistido ofrece la ilusión que la muerte puede ser arreglada”, dijo, “pero no resuelve el problema, simplemente elimina a la persona que le dice que tiene el problema“.

La gente tiene un miedo natural del dolor y de convertirse en una carga para los demás, dijo Doerflinger.

Pero cuando pueden recibir atención médica para aliviar su dolor, junto con el apoyo compasivo para aliviar su sensación de desesperanza, “el deseo de suicidio se desvanece”, dijo.

“A menudo, incluso la petición inicial de la muerte es realmente una llamada de auxilio.

No está diciendo: ‘quiero morir’ está diciendo, ‘no quiero ser como esto’ y los cuidados paliativos pueden resolver esos problemas.

En última instancia, la solución es el amor”, dijo Doerflinger.

La mejor gente para ofrecer el amor por las personas mayores y morir es la familia, dijo Carter Snead, director del Centro de Ética y Cultura de la Universidad de Notre Dame.

“Sería una cosa fácil para nosotros decir que es el trabajo del gobierno, el trabajo de las agencias de servicios sociales de atención a los ancianos, pero eso es algo como pasar la pelota de una manera que nos deja fuera y no es apropiado”, dijo Snead.

“El gobierno no puede amarte a ti, y nosotros amamos a nuestra familia, y para demostrar el amor, tenemos que cuidar de ellos”, dijo.

Robert Buchanan, un neurocirujano de la Universidad de Texas en Austin y psiquiatra, dijo que cada persona con la que habló

“Que ha tenido un fallido intento de suicidio me dice ‘me alegro de que no lo hiciera, estoy contento de estar vivo’”.

“Pero, dónde se encuentra este proceso de eutanasia organizada que administra una inyección letal, no hay ninguna posibilidad de una segunda oportunidad”, dijo.

Joan Panke, una enfermera en Washington, DC, que se especializa en cuidados paliativos, dijo que el manejo efectivo del dolor,

es el primer paso crítico para que los pacientes puedan “llegar a lo que es más importante: las preocupaciones familiares, existenciales y espirituales“.

Ella dijo que muchos pacientes han dicho que

“Sus síntomas son tan graves que no pueden ni siquiera orar.”

Además del apoyo farmacológico y médico, los médicos deben ser mejores oyentes y comunicadores con un toque más humano, dijo Panke.

Recordó cómo su difunto padre, que era un cirujano general, interactuaba con los pacientes:

“Él tomaba una silla, se sentaba con el paciente, sabía cómo conectarse, cómo comunicarse”.

Con los pacientes y miembros de la familia, dijo,

“No es tanto lo que decimos, sino cómo escuchamos y tratamos de descifrar las preocupaciones tácitas, especialmente a través del lenguaje corporal y otras señales no verbales”, ella dijo.

Los médicos, enfermeras y trabajadores sociales

“Deben tener más tiempo de reflexión en su formación, así como mentores de apoyo y guías”, dijo Panke.

“Y creo que la sociedad en su conjunto tiene que entender mejor lo que es la experiencia de la enfermedad y la muerte porque es muy básico para nuestra experiencia humana”.

baronesa Campbell

   

LOS RIESGOS PARA LOS ANCIANOS Y DISCAPACITADOS

Los opositores al suicidio asistido dicen que el uso de la eutanasia en Bélgica demostró que una ley de suicidio asistido está confluyendo en una pendiente resbaladiza hacia la muerte decidida por los médicos.

La baronesa Campbell de Surbiton, una discapacitada, dijo que el suicidio asistido en Gran Bretaña es una amenaza para las personas con discapacidad en un momento de dificultades económicas. 

Ella dijo al London Telegraph que era “un momento peligroso” para considerar cambios en la legislación sobre el bienestar de la gente cuando se está describiendo a los ciudadanos más frágiles como una carga para la sociedad.

La Baronesa Campbell de Surbiton, que sufre de una enfermedad degenerativa, emitió una súplica apasionada en la Cámara de los Lores contra los movimientos para relajar aún más las leyes de Gran Bretaña sobre el suicidio asistido.

La relajación de las leyes sobre el suicidio asistido equivaldría a una invitación abierta a los familiares o cuidadores de personas con discapacidad para acabar con su vida, dijo.

Enfermos terminales y discapacitados están en una posición peor hoy que hace cinco años. 

La inestabilidad económica nacional significa que los servicios públicos de apoyo están bajo más presión que nunca. 

Eso ha endurecido las actitudes del público hacia las enfermedades progresivas, la vejez y la discapacidad”.

“Palabras tales como ‘carga’, ‘vivir a costillas de otro’ y ‘bomba de tiempo demográfica’ vienen a la mente.
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Y el crimen de odio en relación a las personas vulnerables se ha incrementado dramáticamente”.

Este es un momento peligroso para facilitar la asistencia al suicidio para aquellos que más necesitan de nuestra ayuda y apoyo”. 

“No sólo es peligroso para aquellos que pueden ver el suicidio como su única opción, sino que puede ser tentador para aquellos que se beneficiarían de su ausencia”.

Fuentes:


Equipo de Colaboradores de Foros de la Virgen María

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