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Un Tsunami Espiritual sobre el que los Sacerdotes Permanecen en Silencio.

¿Por qué los sacerdotes están como «perros mudos», como decía Isaías 56?

La Iglesia y el mundo están pasando por una creciente tribulación, pero los sacerdotes no saben o no dicen cómo interpretarla.

El pueblo de Dios ve que está sucediendo un daño muy especial, en la Iglesia y el mundo, pero la respuesta sacerdotal suele ser «son cosas que pasan».

Y entonces la interpretación que acoge la mayoría del pueblo de Dios, es la que dan los poderosos del mundo, a través de sus medios de comunicación.

Pero la explicación está en la Biblia, en el Apocalipsis.

¿Por qué los sacerdotes no interpretan los signos de los tiempos de acuerdo a las enseñanzas del libro del Apocalipsis? ¿Qué miedo tienen? 

Y entonces, ante esta falta de los sacerdotes, Dios está enviando a la Santísima Virgen para que Sus instrumentos señalen lo que sucede.

Aquí discutiremos los mensajes recientes del Cielo que explican a qué se debe esta tribulación, por qué Dios la deja pasar, y a dónde nos conduce.

Lucas Gelasio, el encargado de dar a la luz pública las revelaciones de una monja brasileña, luego de aprobadas por su director espiritual y con el permiso del obispo, dijo que el 27 de febrero de 2023, la monja nordestina había terminado sus oraciones antes de irse a dormir.

Y se le apareció el mar, inmenso y tranquilo, y en él un barco pilotado por un hombre. 

Una ola de tamaño colosal se formó y avanzó hacia el barco. En el lado opuesto de la ola estaba la costa de una gran ciudad. 

Otro hombre estaba en la arena de la playa, con los brazos abiertos, de cara al mar. 

Tenía una apariencia majestuosa y daba la impresión de tener el poder de detener la ola y no dejar que golpeara ni el barco ni la ciudad.

En este caso, el mar es el mundo, el barco es la Iglesia y el piloto es el Papa o el papado.

La ola es la tribulación y la gran ciudad al otro lado es la era de paz.

El hombre en la playa es Dios, que tiene el poder de detener la ola. 

Y meses después, el 4 de julio de 2023, mientras adoraba al Santísimo Sacramento, la monja vio a Nuestro Señor. 

Le mostró sus llagas, de las que salían luces, y le dijo:

“Hija, yo soy el Cordero, yo soy quien abre el Libro. Acérquense a Mí, vean Mi costado abierto y traspasado por toda la humanidad pecadora. Mira dentro de Mi herida, mira Mi corazón. 

Este es el libro que contiene todos Mis secretos. Soy yo quien os revelo las páginas de este libro, a través de vuestro ángel”.

Por lo tanto el Señor se le identificó por sus heridas sangrantes por los pecados de la humanidad.

Y le dijo que en su corazón están todos sus secretos como en un libro.

Y luego prosiguió,

“Esposa mía, reza mucho por el Santo Padre, sacrifícate por él. Lo que hace ahora es parte de lo que está escrito en el Libro para este tiempo. 

Oren mucho por él. Caerá, pero será sostenido por los brazos de Mi Madre, Ella lo fortalecerá, cuidará sus heridas y lo guardará durante la prueba.

Recuerda que soy el hombre en la playa, el que tiene el poder de detener la ola. Incluso cuando le permito golpear el barco, no lo hará perecer.

Oren mucho por el Santo Padre. Él es el hombre en el barco, pero no estará solo. Cuando permita que la ola golpee el barco, recordad que estaré con Mi Iglesia para siempre y que ella nunca perecerá”.

Aquí podría estar hablando de un Papa o del papado en general.

Dice que lo que hace el Papa es permitido por Dios para nuestra época de purificación.

Pero el papa o el papado caerá, o sea que se saldrá de las especificaciones originales de Dios, y pide oración por él.

Y él será sostenido por la Santísima Virgen en sus pruebas.

Dios podría detener la ola que golpeará a la Iglesia, pero dejará que la ola golpee a la Iglesia, y aún así promete que la Iglesia no perecerá.

Y entonces la monja recibió de su ángel de la guarda, para meditación, los capítulos 5 y 22 del Libro del Apocalipsis.

En el capítulo 5, San Juan habla del libro de los siete sellos que es abierto por el Cordero, y se inician las revelaciones sobre la Gran Tribulación. 

Y para comprenderlo mejor deberíamos analizar lo que cuenta San Juan en los capítulos siguientes, del 6 al 22 del Apocalipsis.

Allí vemos que Dios marca a los elegidos en medio de las tribulaciones que se suceden una tras otra.

Aparece la Mujer Vestida de Sol, la Virgen María, luchando contra el Dragón, el maligno.

Vemos cómo el dragón le muerde el talón a la Virgen, obligando a sus hijos a ser marcados con la marca de la bestia.

Y finalmente la Virgen le aplasta la cabeza, cuando Dios manda a los ángeles cegar la Tierra, se derrumba el poder del maligno y es echado al estanque de fuego.

En el capítulo 21 aparece el triunfo, con un Cielo nuevo y una nueva Tierra.

Culminando la epopeya en el capítulo 22, donde el pecado ha decrecido, pero no parece que haya sido abolido y los justos siguen santificándose, y será un mundo donde no habrá ninguna maldición.

Y finaliza con la promesa de que Jesús regresará trayendo Su recompensa, para dar a cada uno según sus obras.  

Dios siempre informa redundantemente, presentando el mismo escenario mediante formatos diferentes.

En 1944 Sor Lucía de Fátima tuvo una visión complementaria a la parte del Tercer Secreto, que luego revelaría el Vaticano en el año 2000.

Esto está recogido en su biografía “Un Camino bajo la Mirada de María», publicado por sus compañeras de convento.

Esto no es la parte del 3er secreto no revelada pero se acerca.

Vio que la punta de un lanza-llamas toca el eje de la Tierra y ésta se sacude.

Montañas, ciudades, pueblos y aldeas con sus habitantes quedan enterrados.

El mar, los ríos y las nubes están fuera de sus límites, se desbordan, las inundaciones arrastran a casas y personas en un número que no puede ser contado.

Y siente que es la purificación del mundo del pecado en que está inmerso.

Y después sintió en su corazón y en su espíritu, el eco de una voz suave que decía,

«En el tiempo, una sola Fe, un solo Bautismo, una sola Iglesia, Santa, Católica y Apostólica. ¡En la eternidad, el Cielo!»

Y la palabra Cielo llenó su alma de paz y felicidad.

Entonces, ¿qué podemos interpretar de estas visiones de la monja nordestina y de Sor Lucía de Fátima?

Que la tribulación que está sucediendo en el mundo está dentro del Plan de Dios para purificar a la Iglesia y al mundo.

Que él permite que incluso el Papa y tal vez el papado, se vaya por un tiempo de Sus especificaciones, para purificar la Iglesia.

Él está permitiendo la confusión dentro de la Iglesia por dos razones.

Primero, para que emerjan los enemigos y la Iglesia pueda ser limpiada de ellos en particular y de las corrientes que sostienen en general.

Y segundo, como castigo a las infidelidades que la Iglesia ha cometido en estos tiempos.  

Habrá daño por supuesto, pero Él no dejará que la Iglesia desaparezca.

¿Y a dónde nos conduce esto?

La limpieza nos conduce a una era de paz. 

Bueno, hasta aquí por qué Dios está permitiendo la tribulación, incluido en el papado, para limpiar la Iglesia y conducirnos a una era de paz.

Y me gustaría preguntarte si conoces sacerdotes que se atreven a hablar de lo que pasa o no.

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