Oraciones del domingo 21 al sábado 27 de septiembre 2014

Oración de cada día
Cada día vamos agregando una oración para ese día, y además mantenemos las oraciones de la semana anterior.

 

el poder de la oración

 

ESPÍRITU DE VIDA ETERNA

Espíritu de Vida eterna,
que vuelas entre el ayer, el hoy y el mañana,
como mundos de un mismo momento…

Te busqué, te pedí, te esperé y hasta olvidé…
y a tu hora pusiste todo en orden,
hasta en mi corazón,
trayendo perdón, y redención a mi vida…

Tu brisa redimió los pensamientos,
las plegarias, lo material, los deseos,
el pasado y el presente,
creando alegría comunal, universal!…

Tú eres el momento perfecto,
traes justicia cuando todos pueden ser redimidos…

Has dejado una sonrisa en mi pensamiento,
el alivio, en la conciencia de muchos,
la humildad en todos, para creer en tu hora,
y la sorpresa de lo que es posible, cuando vivimos en tu amor…

Concédenos vivir comunitariamente tus dones;
Asístenos en el ejercicio de manifestar con audacia y valentía
Nuestro compromiso cristiano; vivir en la alegría la creatividad y el dinamismo.
Sin ti nada podemos; ven con nosotros y seremos auténticos discípulos libres y testigos fieles.
Amén.

CONCÉDEME TUS DONES

Señor,
dame luz para ver con claridad lo que me conviene hacer,
dame sabiduría para distinguir lo efímero y lo necesario,
dame ternura para que todo me resulte agradable,
dame vigor para afrontar las dificultades y las dudas,
dame constancia para poner en orden mis sentimientos,
dame sensibilidad para detectar el bien en los demás,
dame un corazón agradecido para poder vivir con alegría,
dame serenidad para acoger todos con gozo,
dame capacidad de escucha y atención para aceptar comprender,
dame voluntad de dar cariño y manifestar satisfacción al recibirlo,
dame entusiasmo para vivir con un corazón abierto,
dame la gracia de sembrar ánimo en el encuentro con otros,
dame, Señor, tu Espíritu con esas semillas de tu vida.

GRACIAS ESPIRITU SANTO

Por tu presencia en nuestra vida
GRACIAS ESPIRITU SANTO

Por tu soplo en nuestra fe
GRACIAS ESPIRITU SANTO

Por tu aliento en nuestras dudas
GRACIAS ESPIRITU SANTO

Por tu empuje en nuestro caminar
GRACIAS ESPIRITU SANTO

Por empujar a nuestra Iglesia
GRACIAS ESPIRITU SANTO

Por hacer fecundo nuestro apostolado
GRACIAS ESPIRITU SANTO

Por traernos la frescura de Dios
GRACIAS ESPIRITU SANTO

Por hacerte presente en el altar
GRACIAS ESPIRITU SANTO

Por encaminarnos hacia el Padre
GRACIAS ESPIRITU SANTO

Por aumentar nuestra fe
GRACIAS ESPIRITU SANTO

Por promover tantas cosas buenas
GRACIAS ESPIRITU SANTO

Por habitar en nuestros corazones
GRACIAS ESPIRITU SANTO

Por rescatarnos de nuestra desesperanza
GRACIAS ESPIRITU SANTO

PORQUE SÓLO TÚ, ESPIRITU SANTO

Eres soplo en el espinoso camino de la fe
avívanos y condúcenos para que, lejos de desertar,
seamos altavoces permanentes del amor de Dios.

PORQUE SÓLO TÚ, ERES LA VERDAD
Atráenos a la claridad de la Palabra de Jesús
y así, con ella y por ella,
regresemos de la oscuridad del error.

PORQUE SÓLO TÚ, ERES FUEGO
Consume la leña de nuestro orgullo y cerrazón
para que, abriéndonos con lo que somos y tenemos,
brindemos al Señor nuestros dones y nuestro ser.

PORQUE SÓLO TÚ, ERES IMPULSO CREADOR
Muda nuestras acciones humanas en divinas
nuestras ideas en frutos de santidad
y, la siembra de nuestras manos y de todo esfuerzo,
en proyecto de un mundo nuevo con Dios.

PORQUE SÓLO TU, ERES ALIENTO DIVINO
Enciende nuestros senderos inciertos
Acompáñanos en las soledades y encrucijadas
Levántanos de las caídas y tropiezos
Sálvanos del maligno que amenaza lo divino
Aconséjanos en las decisiones e incertidumbres

PORQUE SÓLO TÚ ERES FUERZA
Infúndenos valor para evangelizar sin timidez alguna
Impúlsanos coraje para defender nuestra fe
Provócanos serenidad para no responder con violencia
Inyéctanos conocimiento para comunicar a Dios
Engéndranos coherencia para vivir según lo qué creemos
Infúndenos testimonio para que otros vean lo que sentimos
Fecúndanos paciencia para no sucumbir ante las pruebas

PORQUE SÓLO TÚ, ERES VOZ DE DIOS
Que seas, hoy y siempre, en el presente y futuro
mano tendida y abierta
en esta nuestra hora evangelizadora
Amén.

ES TIEMPO DE CREAR ¡MANOS A LA OBRA!

Tu poder multiplica
la eficacia del hombre,
y crece cada día, entre sus manos,
la obra de tus manos.

Nos señalaste un trozo de la viña
y nos dijiste: “Venid y trabajad”.

Nos mostraste una mesa vacía
y nos dijiste: “Llenadla de pan”.

Nos presentaste un campo de batalla
y nos dijiste: “Construid la paz”.

Nos sacaste al desierto con el alba
y nos dijiste: “Levantad la ciudad”.

Pusiste una herramienta en nuestras manos
y nos dijiste: “Es tiempo de crear”.

SOLO DESDE EL AMOR

Sólo desde el amor la libertad germina,
sólo desde la fe van creciéndole alas.

Desde el cimiento mismo del corazón despierto,
desde la fuente clara de las verdades últimas.

Ver al hombre y al mundo con la mirada limpia
y el corazón cercano, desde el solar del alma.

Tarea y aventura: entregarme del todo,
ofrecer lo que llevo, gozo y misericordia.

Aceite derramado para que el carro ruede
sin quejas egoístas, chirriando desajustes.

Soñar, amar, servir, y esperar que me llames,
tú, Señor, que me miras, tú que sabes mi nombre.

ORACIÓN A MARÍA PARA ANTES DE LEER LA BIBLIA

Oh, Virgen santísima,
Madre de Cristo y Madre de la Iglesia,
con alegría y admiración
nos unimos a tu Magnificat,
a tu canto de amor agradecido.

Contigo damos gracias a Dios,
“cuya misericordia se extiende
de generación en generación”,
por la espléndida vocación
y multiforme misión de la Iglesia.

Virgen del Magnificat,
llena los corazones de la Iglesia
de reconocimiento y entusiasmo
por su vocación y su misión.

Tú que has sido,
con humildad y magnanimidad,
“la esclava del Señor”,
danos tu misma disponibilidad
para el servicio de Dios
y para la salvación del mundo.

Abre nuestros corazones
a las inmensas perspectivas
del Reino de Dios
y del anuncio del Evangelio
a toda criatura.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

 

Oraciones del domingo 14 sábado 20 de septiembre 2014

¡QUÉ ALEGRÍA HE DESCUBIERTO AL SENTIRME IGLESIA!

¡Qué alegría he descubierto al sentirme Iglesia!
¡Qué alegría al saber que camino dentro de un Pueblo nuevo!
¡Qué alegría compartir mi fe en ti con los seguidores tuyos!
¡Qué alegría, Señor, caminar, como hermanos hacia tu Casa!

Es bello caminar todos unidos, como un solo hombre;
es suave avanzar apoyado en el hombro de mi hermano;
es dulce compartir los gozos y las alegrías en grupo;
es hermoso hacer de nuevo el camino con las manos dadas.

Nuestro pies, Señor, se han puesto e marcha y tu Espíritu es su aliento;
nuestros pasos, Señor, están guiados por tu Palabra;
ante nosotros se abren las puertas de una nueva Humanidad;
y se llena el corazón de gozo a medida que el Pueblo avanza.

Con tu Iglesia, caminamos dejando huellas en la Historia
vamos subiendo contigo, tomando parte en tu destino: la Cruz;
dejamos a nuestro paso semillas profundas de tu Evangelio.
Alienta nuestra marcha; anima nuestro peregrinar, Señor.

Danos tu paz, hermano: tú que tienes un corazón de pobre verdadero.
Danos tu paz, hermano: tú que eres limpio, puro, transparente.
Danos tu paz, hermano: tú que eres compasivo y justo.
Danos tu paz, hermano: tú que eres manso y humilde de corazón

TE SENTÍ PASAR

Te sentí pasar a oscuras por mi corazón.
Me decías: «Busca, que a tu puerta estoy.»
En mi sendero caminabas Vos, Señor,
y en mi casa me esperabas Vos, Señor,
a cenar contigo, corazón amigo.

Te sentí llegar, callado en mi soledad.
Me decías: «Oye, que te quiero hablar».
En el silencio me hablabas Vos, Señor.
Tu paciencia me esperaba, ¡Oh Señor!
a cenar contigo, corazón amigo.

Esteban Gumucio SS.CC

VEN, ESPÍRITU SANTO

* Ven, Espíritu de Sabiduría, de entendimiento, de ciencia, líbranos de nuestras cegueras y tinieblas, de nuestras dudas e indecisiones, de nuestros fanatismos y prejuicios. Llénanos de Tuy luz, gozosa luz, para que conozcamos la verdad, para que descubramos el misterio de la existencia. El misterio de cada persona y cada cosa, el misterio de Dios.

* Ven, Espíritu de fortaleza, para que venzamos nuestros miedos y debilidades, nuestros pesimismos y depresiones, nuestros apegos ataduras, nuestras parálisis y turbaciones. Cólmanos de tu santa audacia para que lleguemos a ser libres.

* Ven, Espíritu de piedad y santo temor, no nos dejes caer en autosuficiencia y el orgullo, en la ingratitud y el olvido, en falsos temores y escrúpulos, en desconfianzas y angustias, en las violencias y durezas de corazón. Danos un corazón humilde y misericordioso, benévolo y protector para lo pequeños.

* Ven, Espíritu de consejo, de prudencia, de tolerancia, de paciencia, ayúdanos a ser guía para el que dude, maestro para el que no sabe, sostén para el que vacila, estímulo para el inmaduro. Y enséñanos también a saber dudar, a dejarnos aconsejar, a pedir tu luz, a ser dócil a tus inspiraciones.

* Ven, Espíritu de consuelo, de gozo íntimo y alegría desbordante. Enjuga nuestras lágrimas, cura nuestras heridas, mitiga nuestros dolores, transforma nuestros sufrimientos y que sepamos llevar consuelo a los demás, transmitir a toda alegría y esperanza.

* Ven, Espíritu de amor, de ternura, de generosidad, de entrega. Haz arder nuestro corazón en tu santo fuego. Contágianos de tu misericordia. Tú, que eres Padre de los pobres, despójanos, haznos pobres para que sepamos amar. Tú, que eres comunión de Dios, pacifícanos para que vivamos la unidad. Dios-Amor, enséñanos a amar.

GRACIAS, MI SEÑOR

Porque en la plaza de mi comodidad
estaba yo un día sentado cuando, por tu nombre,
salí hacia tu encuentro
GRACIAS, MI SEÑOR

Porque en la plaza de mi egoísmo
estaba yo un día cerrado cuando, por tu nombre,
comprobé que la mayor riqueza es el dar y no recibir.
GRACIAS, MI SEÑOR

Porque en la plaza de mi particular justicia
estaba yo confundido cuando, por tu nombre,
aprendí a diferenciar la verdad de la mentira
GRACIAS, MI SEÑOR

Porque en la plaza de mi aburrimiento
estaba una tarde abatido cuando, por tu nombre,
me sentí llamado a la alegría de tu misión
GRACIAS, MI SEÑOR

Porque en la plaza de mi envidia
estaba un amanecer asomado cuando, por tu nombre,
acepté que es grande el servirte
sin juzgar ni exigir la suerte que Tú repartes
GRACIAS, MI SEÑOR

Porque en la plaza de mis ideas
Tejía proyectos y planes cuando, por tu nombre,
ví que los tuyos daban dignidad al hombre
Por todo, eso y por mucho más,
GRACIAS, MI SEÑOR

¡GRACIAS, SEÑOR!

Por haberte hecho Niño en Belén
Por ser como uno de nosotros
Por hablar nuestro mismo idioma
Por comprendernos y amarnos

¡GRACIAS, SEÑOR!
Por consolarnos en las penas
Por andar por nuestros caminos
Por haber bajado desde el cielo
¡GRACIAS, SEÑOR!
Por curar a tantos enfermos
Por los milagros que has realizado
Por llorar con nosotros
Por alegrarte en nuestras fiestas

¡GRACIAS, SEÑOR!
Por multiplicar el pan y el pescado
Por dar de comer al hambriento
Por hablarnos de Dios
Por enseñarnos a rezar

¡GRACIAS, SEÑOR!
Por dejarnos la Eucaristía
Por enseñarnos a perdonar
Por indicarnos el camino hacia Dios
Por llamarnos “bienaventurados”

¡GRACIAS, SEÑOR!
Por subir a la cruz por nosotros
Por derramar tu sangre por nosotros
Por morir en la cruz
Por ser obediente hasta la muerte

¡GRACIAS, SEÑOR!
Por resucitar y resucitarnos a todos
Por resucitar y darnos vida eterna
Por resucitar y vencer a la muerte

¡GRACIAS, SEÑOR!
Por marcharte al cielo y esperarnos a todos
Por subir al cielo y enseñarnos el camino
Por ascender a Dios y no olvidarnos
Por entrar en el cielo y guardarnos un sitio
¡GRACIAS, SEÑOR, POR TU ASCENSION!

SEGUIR A JESÚS: LA ORACIÓN DEL DISCÍPULO

Maestro Jesús,
no he sido yo quien te ha elegido a ti,
has sido tú quien me ha llamado por mi nombre,
para que comparta contigo
los avatares del camino
de Galilea a Jerusalén.

Tú, que me explicas en la soledad
el significado de las parábolas
del Reino de Dios,
ayúdame a creer, vivir y amar el Evangelio
permaneciendo unido a ti,
como el sarmiento al tronco de la vid.

Tú me llamas a ser tu discípulo,
para que donde tú estás, allí esté yo contigo,
y para enviarme a predicar la conversión a las gentes,
y curar en tu Nombre toda enfermedad y toda dolencia,
y expulsar demonios.

Anunciando la buena noticia a los pobres,
y a los afligidos el consuelo.

Maestro, dame fortaleza y sabiduría
para renunciar a todo por ti,
que yo me esfuerce por entrar por la puerta estrecha,
y que lleve contigo la cruz de cada día,
negándome a mi mismo para seguirte.

Jesús, tú prometiste no dejarme huérfano,
yo vivo en el tiempo en que nos ha sido arrebatado el esposo,
envía sobre mi tu Espíritu Santo
que él me haga recordar tus palabras de vida,
y me haga testigo de tu Pascua
en Jerusalén, en Samaría y hasta los
confines de la tierra

Jesús, querido amigo,
viviendo contigo,
compartiendo tu vida y tu misión
quiero llegar a conocerte,
así cuando me mires a los ojos y me preguntes
no lo que los demás dicen de ti,
sino lo que yo mismo creo en mi corazón
pueda decirte con Pedro:
«Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios bendito,
el Mesías que había de venir al mundo»
Amén.

LA DULCE Y CONFORTADORA ALEGRÍA DE EVANGELIZAR

(El papa Francisco ha enviado una oración para animar y acompañar a la Iglesia Boliviana en la organización del V Congreso Americano Misionero)

Padre bueno, creador de todas las cosas,
concédenos tu misericordia
que borre de nosotros la tristeza egoísta
que brota de un corazón cómodo y avaro
de una vida enfermiza de caprichos
y de la conciencia cerrada a los demás.

Que siempre podamos encontraron con tu Hijo Jesucristo,
que Él cautive nuestro corazón,
de modo que su mirada serena lo fortalezca en la fe
y lo abra a los hermanos
y, a pesar de nuestros límites
seamos capaces de mostrar el mundo el gozo de una vida nueva,
la que surge de su divino Corazón.

Que tu Iglesia
inundada por la dulce y confortadora alegría de evangelizar
y fecundada con nuevos hijos,
pueda contemplar agradecida
cómo se expande, arraiga y desarrolla
la bondad, la verdad y la belleza
con la fuerza renovadora de tu Espíritu Santo.

Que la Virgen María, Estrella de la nueva evangelización,
nos haga descubrir la fortaleza de la humildad y la ternura,
y, en los momentos áridos y difíciles,
su materna intercesión nos conforte,
enseñándonos a poner en Ti toda nuestra confianza
y a sostenernos los unos a los otros con la oración.
Amén

Papa Francisco

 

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