Beato Padre Miguel Sopocko, Director Espiritual de Santa Faustina Kowalska

Beato Miguel Sopocko y Santa Faustina Kowalska

En el beato Miguel Sopocko representamos al grupo de sacerdotes que creen en los hechos sobrenaturales del cristianismo, y que por tanto, están abiertos a escuchar y evaluar milagros y visiones que experimentan algunas personas.

Y que incluso, a pesar de las dudas que a veces les puede quedar sobre la integridad del mensaje recibido por los videntes, están dispuestos a acompañarlos en el camino y a ayudarles a discernir.

“He aquí la ayuda visible para ti en la tierra. Él te ayudará cumplir Mi voluntad en la tierra” (Diario, 53).

En la misión de Santa sor Faustina la Providencia Divina designó un papel especial al confesor y director espiritual, el padre Miguel Sopocko. Durante la estancia de sor Faustina en Vilna (Vilnius, Lituania) en 1933-36, el padre Sopocko era una ayuda insustituible en reconocimiento de las experimentaciones interiores y visiones. Por orden suya escribió el DIARIO que resultó un documento de la mística católica de valor excepcional. El Diario demuestra la santidad de la vida sacerdotal del padre Sopocko y su aportación a la realización de las peticiones de Jesucristo.

“Es un sacerdote según Mi Corazón (…). Por medio de él Me ha complacido difundir el culto a Mi misericordia” (Diario, 1256).

”Su mente está unida estrechamente a Mi pensamiento; así que, quédate tranquila por Mi obra, no le permitiré equivocarse y tú no hagas nada sin su permiso” (Diario, 1408).

La pintura del cuadro de Jesús Misericordioso, su exposición para el culto público, la difusión del Rosario a la Misericordia Divina, la iniciación de los esfuerzos para establecer la Fiesta de la Misericordia Divina; la fundación de la congregación nueva – todo esto se realizó en Vilna, gracias a las gestiones de padre Miguel Sopocko. Desde entonces, las obras comunes de sor Faustina y padre Sopocko, pagadas con su oración y sufrimiento, vienen extendiéndose por el mundo entero.

“Viendo la dedicación y el empeño del padre dr. Sopocko en este asunto, admiraba en él su paciencia y su humildad; todo esto costó no sólo mucho empeño y varios disgustos, sino también mucho dinero, y todo lo subvencionó el padre dr. Sopocko. Veo que la Providencia Divina lo había preparado a cumplir esta obra de la misericordia antes de que yo lo pidiera a Dios. Oh, que misteriosos son Tus caminos, Dios, y felices las almas que siguen la voz de la gracia de Dios” (Diario, 422).

El padre Miguel Sopocko nació en Nowosady, en la provincia de Vilna. Entre 1910-1914 estudió teología en la Universidad de Vilna, después en Varsovia, donde se licenció también en el Instituto Superior de Pedagogía. Después de doctorarse en teología moral en 1926, se hizo el padre espiritual en el seminario de Vilna. Se habilitó en 1934. Trabajó como profesor de teología pastoral en la facultad de teología en la Universidad de Stefan Batory en Vilna y en el Seminario Superior en Bialystok (1928 -1962). Entre 1918-1932 fue capellán castrense del Ejército Polaco en Varsovia y en Vilna.

Sopocko en sus trabajos científicos que se publicaron había dado base teológica para las nuevas formas del culto a la Misericordia Divina, que difundía con fervor realizando actividades sociales y de evangelización. Escribió cartas de formación para la primera comunidad de las hermanas que fue el inicio de la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso. Redactó después la constitución de la Congregación según las reflexiones e indicaciones de sor Faustina. Escribió y publicó oraciones a la Misericordia Divina, basadas en los escritos de la Santa.

“Oh Jesús mío, Tú ves cuánta gratitud tengo para el padre Sopocko que ha hecho avanzar tanto Tu obra. Esta alma tan humilde supo resistir todas las tormentas y no se desanimó por las contrariedades, sino que fue fiel respondiendo a la llamada de Dios” (Diario, 1586).

“Mientras hablaba con el director de mi alma, vi interiormente su alma en gran sufrimiento, en dolor tan enorme, que son pocas las almas a las que Dios prueba con este fuego. Este sufrimiento se debe a esta obra. Llegará un momento en que esta obra que Dios recomienda tanto, parecerá ser completamente destruida, y de repente Dios intervendrá con gran fuerza que dará el testimonio de la veracidad. Esta obra será un nuevo esplendor para la Iglesia, a pesar de que se encuentre en Ella desde hace mucho tiempo.

Nadie puede negar que Dios sea infinitamente misericordioso; El desea que todos lo sepan; antes de que vuelva como Juez, desea que las almas lo conozcan como Rey de Misericordia. Cuando llegue el momento del triunfo, nosotros ya tendremos la nueva vida, en la que no hay sufrimientos, pero antes tu alma será saturada de amargura al ver la destrucción de tus esfuerzos. Sin embargo, esta destrucción es sólo aparente, ya que Dios no cambia lo que ha decidido una vez. Pero aunque la destrucción será aparente, el sufrimiento será real. ¿Cuándo sucederá esto? No sé; ¿cuánto tiempo durará? No sé” (Diario, 378).

“Jesús, después de todo esta obra es Tuya, pues ¿por qué Te portas con él de modo que parece como si se la dificultases, mientras exiges que la Ileve adelante? Escribe que día y noche Mi mirada descansa sobre él y permito estas contrariedades para multiplicar sus méritos. Yo no recompenso por el resultado positivo sino por la paciencia y el esfuerzo emprendido para Mí” (Diario, 86).

“… recibí una carta del padre Sopocko. Me enteré que la realización de la causa Divina progresa aunque lentamente. (…) He conocido que en el momento actual, en esta obra Dios exige de mí oración y sacrificio. (…) He conocido de la carta cuánta luz Dios concede a este sacerdote; eso me afirma en la convicción de que Dios llevará a cabo esta obra a través de él a pesar de las contrariedades que se multiplican. Sé bien que cuanto más bella y más grande es la obra, tanto más tremendas son las tempestades que se desencadenan contra ella” (Diario, 1401).

“En sus inescrutables juicios Dios permite a veces que los que han emprendido los mayores esfuerzos por alguna obra, generalmente no gozan de los frutos de esta obra aquí en la tierra, Dios conserva todo su goce para la eternidad; pero, a pesar de todo, a veces Dios da a conocer cuánto le alegran los esfuerzos de estas almas y aquellos momentos fortalecen las almas para los nuevos combates y pruebas. Ésas son las almas que más se parecen al Salvador que en su obra fundada en la tierra probó solamente amargura” (Diario, 1402).

“Jesús me ha dado a conocer como todo depende de Su voluntad, dándome una profunda serenidad respecto a toda esta obra. Escucha, hija Mía, aunque todas las obras que surgen por Mi voluntad están expuestas a grandes sufrimientos, sin embargo considera si alguna de ellas estuvo expuesta a mayores dificultades que la obra directamente Mía-la obra de la Redención. No debes preocuparte demasiado por las contrariedades. El mundo no es tan fuerte como parece, su fuerza es estrictamente limitada” (Diario, 1643).

Después de la muerte de Santa sor Faustina, con la que el padre Sopocko siguió en contacto hasta el final de su vida, con empeño realizaba las tareas designadas en las revelaciones.

El padre Miguel Sopocko escribe en su DIARIO: “Hay verdades que se conoce y de las que se oye y habla mucho, pero no se las comprende. Así fue conmigo en cuanto a la verdad de la Misericordia Divina. Tantas veces he mencionado esa verdad en homilías, he pensado en ella durante los retiros, la he repetido en las oraciones eclesiásticas, particularmente en los salmos, pero no entendía el significado de esa verdad, no me he adentrado en su contenido, que es el mayor atributo de la externa actividad de Dios.

Hacía falta una simple monja, Sor Faustina, de la Congregación de la Madre de Dios de Misericordia (las Magdalenas), que, llevada por la intuición, me habló de ella brevemente, y lo repitió muchas veces, impulsándome a examinar, estudiar y pensar en esa verdad a menudo. (…) al principio no sabía muy bien de que se trataba, escuchaba, desconfiaba, meditaba, examinaba, pedía consejo a otros, sólo al cabo de unos años entendí la trascendencia de esa obra, la grandeza de la idea, y yo mismo me convencí de la eficacia de ese gran, vivificador culto, que en realidad antiguo, pero descuidado, exige en nuestros tiempos una renovación. (…) El confiar en la Misericordia Divina, difundir el culto de esa misericordia entre otros, sacrificarle sin límite todos mis pensamientos, palabras y actos sin la menor sombra de buscar a mí mismo, será la regla general del resto de mi vida, con la ayuda de esta infinita misericordia.

“El Evangelio no consiste en pregonar que los pecadores deban hacerse buenos, sino que Dios es bueno para los pecadores” (Miguel Sopocko).

El padre Miguel Sopocko murió en olor de santidad el 15 de febrero de 1975 en Bialystok (el día de Santo Faustino, el santo de Sor Faustina).







“Gracias a sus diligencias una nueva luz resplandecerá en la Iglesia de Dios para el consuelo de las almas” (Diario, 1390).

“A los pies del Señor Jesús vi a mi confesor y detrás de él a un gran número de eclesiásticos de alto rango, con ropa que nunca había visto, salvo la visión. Y detrás de ellos varias clases de eclesiásticos; más allá vi una multitud de gente que no pude abarcar con la vista. Vi saliendo de la Hostia estos dos rayos que están en la imagen, que se unieron estrechamente, pero no se confundieron y pasaron a las manos de mi confesor, y después a las manos de los eclesiásticos y de sus manos pasaron a las manos de la gente, y volvieron a la Hostia” (Diario, 344).

BEATIFICACIÓN DEL SECERDOTE MIGUEL SOPOCKO

El 28 de septiembre de 2008 en el Santuario de la Misericordia Divina de Bialystok (Polonia), se celebró la beatificación del Servio de Dios, secerdote Miguel Sopocko – el confesor y director espiritual de Santa sor Faustina Kowalska, fundadora de la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso.

La Santa Misa de Beatificación fue presidida por el delegado papal Arzobispo Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. La homilía fue pronunciada por el Metropolitano de Cracovia, Cardenal Estanislau Dziwisz.

Arzobispo Angelo Amato efectuó el acto de beatificación, leyendo el decreto del Papa Benedicto XVI promulgado en Vaticano el 26 de septiembre de 2008.

„…con Nuestra Autoridad Apostólica concedemos que el Venerable Siervo de Dios el Presbítero Miguel Sopocko quien dedicó Su vida a difundir la Misericordia Divina dando ejemplo de santidad sacerdotal, se llame en adelante Beato y que pueda celebrarse su fiesta en los lugares y según las normas establecidas por la Ley, cada año, en el día de su llegada al cielo, el 15 de febrero.”

En la ceremonia participaron: el Nuncio Apostólico Arzobispo Józef Kowalczyk, el Primado de Polonia Cardenal Józef Glemp, el Metropolitano de Vilna Cardenal Audrys Juozas Backis, el Metropolitano de Minsk-Mohilev, Arzobispo Tadeusz Kondrusiewicz, Metropolitano de Foggia (del Sur de Italia), Arzobispo Francesco Pio Tamburino, cardenales, más de 100 arzobispos y obispos de Polonia y unos 500 sacerdotes polacos y extranjeros, el Ordinario de la Diócesis de la Iglesia ortodoxa de Bialystok y Gdansk, Arzobispo Jakub.

Asistieron también: el Presidente de la República de Polonia Lech Kaczynski y el último Presidente del Gobierno de Polonia en el Exilio, Ryszard Kaczorowski, el Presidente de la Dieta Polaca, diputados, autoridades de la ciudad, representantes del Ejército Polaco, científicos y universitarios.

Además, directamente en la ceremonia participaron unos 80 mil de los adoradores de la Misericordia Divina, y mediante las transmisiones en la radio y televisión incalculable multitud de fieles en el mundo entero.

El Santo Padre Benedicto XVI en las reflexiones ante el rezo del Angelus del 28 de septiembre de 2008 celebrada con los fieles en Castel Gandolfo, saludó a los asistentes a la ceremonia:

“Doy la bienvenida a los polacos aquí presentes en Castel Gandolfo. Mando mi saludo especial a los participantes de la ceremonia que en estos momentos se celebra en Polonia, en Bialystok, el acto de la beatificación del Siervo de Dios, secerdote Miguel Sopocko, confesor y padre espiritual de Santa sor Faustina Kowalska. Por sugerencia suya, la Santa describió sus propias experiencias místicas y las apariciones de Jesús misericordioso en su conocido “Diario”. También gracias a sus esfuerzos se pintó y transmitió al mundo la imagen con la frase: Jesús, en Ti confío.

El Siervo de Dios fue un sacerdote, profesor, educador y propagador del culto a la Misericordia Divina lleno de celo. Me uno a la alegría de la Archidiócesis de Bialystok y Vilnius, y de todos los fieles del mundo que aprecian el mensaje de Jesús Misericordioso. Seguramente de esta beatificación se alegra, desde la casa del Padre, mi amado predecesor, el Siervo de Dios Juan Pablo II. Fue él quien confió al mundo a la Divina Misericordia y por ello repito a todos su deseo: ¡Dios rico de misericordia os bendiga!”

ORACIÓN PARA PEDIR GRACIAS POR INTERCESIÓN DEL BEATO MIGUEL SOPOCKO

Señor Misericordioso, Tú hiciste el Beato Miguel Sopocko un apóstol de Tu infinita Misericordia y un adorador ferviente de María, Madre de Misericordia. Haga que, para glorificar Tú Misericordia y despertar la confianza en Tú bondad paternal, por su intercesión reciba la gracia de ……. Te ruego Señor, por Cristo Nuestro Señor. Amén.
Padre Nuestro …
Ave María …
Gloria al Padre …

ORACION ROGANDO LA CANONIZACIÓN DEL BEATO MIGUEL SOPOCKO

Dios Omnipotente, Tú siempre acoges con la bondad de padre a aquellos que se acercan a Ti arrepentidos y llenos de esperanza de conocer Tu misericordia. Ten la bondad de rodear de gloria de santos de la Iglesia al Beato Miguel, quien con sus palabras, sus actos y sus testimonios difundía y acercaba al mundo el secreto de la inmensa Misericordia, revelada perfectamente en Tu Hijo Jesucristo, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

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