La reliquia del Escapulario del Carmen de Juan Pablo II es muy famosa.

Al punto que se constituye en objeto de peregrinación, independiente de las demás reliquias del santo.

Padre John Higgins con Juan Pablo II

Juan Pablo II jamás se quitó su Escapulario y murió con él puesto.
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Y en Wadowice, su ciudad natal, hay un tour dedicado a ver su reliquia.

En este artículo traemos también un milagro reciente protagonizado por un sacerdote estadounidense devoto del Escapulario del Carmen y de Juan Pablo II

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 padre John Higgins

 

TESTIMONIO RECIENTE DEL PADRE JOHN HIGGINS

Esta es la historia. El Padre John Higgins había sido invitado a comer una barbacoa con amigos; empacó su kit de misa y fue alrededor de las 6:00 pm.

Llegó con gran apetito y fue recibido por unos 15 jóvenes, pero sonó el teléfono y todo cambió.

Porque lo llamaron de un hospital para dar la extremaunción a un moribundo.

Así que tuvo que conducir a unos 20 kilómetros a un hospital donde le habían llamado de emergencia.

Condujo rápidamente porque la enfermera a cargo de la sala de emergencias, Anne, lo estaba esperando.

Él la conocía a ella, a su marido y a los niños de la parroquia.

Cuando llegó pudo ver a los paramédicos a los pies de la única camilla ocupada allí, así que corrió y entró.

Pero le oyó:

“Lo sentimos Padre John es demasiado tarde. Se ha ido” dijo Anne, sonriendo.

Ella tenía mucha compasión y entendió que había ido tan rápido como pudo.

Cuando miró vio que le estaban retirando los cables al hombre mayor.
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Y se dio cuenta de que llevaba un escapulario del Carmen, uno viejo de tela.

El Padre John cuenta:

Me acerqué y dije: “Él está usando un viejo Escapulario del Carmen”.

Pero cuando lo toqué apareció un pitido desde un monitor, al otro.

La enfermera, Anne, dijo: “¿Qué hizo usted?”

Dije “¡Nada!”

Ella y otra enfermera saltaron y rápidamente volvieron a conectar los cables y llamaron pidiendo ayuda.

Los paramédicos estaban con sus mandíbulas boquiabiertas.

El paciente abrió los ojos y dijo (con un acento irlandés)
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“Oh, que bueno Padre. Le he estado esperando. Quiero ir hacer una confesión”

Casi me caí de la impresión.

Yo no había hecho nada más que ver y tocar su escapulario.

La siguiente cosa que pude ver era que estaban trabajando en él.

Hicimos una confesión rápida y le di la absolución de emergencia mientras trabajaban.

Uno de los paramédicos me preguntó si estaba bien y me senté en una silla.

Un par de semanas más tarde el hombre vino a mí para la confesión y me dijo que el doctor no podía entender lo que pasó, y tuvo que romper el certificado de defunción que ya había empezado a llenar.

Los paramédicos habían ido a verlo al hospital y le mostraron sus notas.

En la parte inferior de la página que habían escrito la hora y el lugar de su muerte.

Y luego en grandes letras en negrita había añadido “devuelto a la vida por Dios”.

Los milagros siguen sucediendo. Y no, no lo hice. Acaba de suceder según la voluntad de Dios.

¿Por qué, pues, interviene en algunos casos y en otros no?

Realmente no sé. No me he dado cuenta de eso todavía.

Pero sí sé que Dios ha hecho milagros en mi vida, el más importante para mí no es lo que hizo por otra persona.

Sino lo que ha hecho una y otra vez para traerme de vuelta del pecado y de la muerte, a través de los sacramentos.

Y esto nos lleva al más célebre usuario del Escapulario Carmelita.

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LA DEVOCIÓN DE JUAN PABLO II AL ESCAPULARIO CARMELITA

Juan Pablo II, terciario carmelita, ha sido un verdadero devoto y apóstol del Escapulario del Carmen.
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Y lo ha sido con el testimonio de su vida, y a través de los numerosos documentos en los que ha tratado sobre esta prenda de salvación.

El escapulario de la Virgen del Carmen que llevaba Juan Pablo II desde la edad de 10 años, se ha convertido en una preciosa reliquia y se encuentra en Wadowice.

En Wadowice –cuenta Karol Wojtyla en el libro “Don y Misterio” – había sobre una colina un monasterio carmelita, cuya fundación se dio en tiempos de San Rafael Kalinowski.

Los habitantes de Wadowice lo frecuentaban, y ello reflejaba la difundida devoción por el escapulario de la Virgen del Carmen.

También yo lo recibí, creo que a los 10 años, y lo llevo todavía.

También íbamos con los carmelitas para confesarnos.

Así fue que, tanto en la Iglesia parroquial como en la del Carmelo, se formó mi devoción mariana durante los años de la infancia y de la adolescencia”.

Según lo que afirmó él mismo, Wojtyla nunca se separó de aquel pedazo de tela.

Que (según la tradición carmelita) ofrece a todos los que lo llevan con devoción, el llamado “privilegio Sabatino”, que promete el abrazo de la Virgen María el primer sábado después de la muerte.

Y la promesa se cumplió con Juan Pablo II.

Por una misteriosa coincidencia, sabemos que Juan Pablo II murió a las 21.37 del 2 de abril de 2005, justamente era un sábado.
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“Mientras en la Plaza San Pedro –recuerda el teólogo carmelita Antonio Maria Sicari – se cantaba el “Salve Regina”, como se hace todos los sábados por la noche, desde hace 800 años, en todas las iglesias carmelitas.
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Humildes y dóciles coincidencias para los ojos simples de los que creen que en el Paraíso se cultiva una delicada atención a los devotos del escapulario”.

Ahora, el escapulario de Juan Pablo II se encuentra custodiado en la ciudad natal del amado Pontífice, en Wadowice.

Como una reliquia en el altar de la Virgen del Carmen, en donde el joven Karol lo había recibido.

En el año 2001, hizo la auto-confesión en la carta que dirigió a los Padres Generales de la Orden del Carmen, con motivo de celebrarse el 750 aniversario de la entrega del Escapulario a San Simón Stock:

“¡También yo llevo sobre mi corazón, desde hace tanto tiempo, el Escapulario del Carmen!”.

Era devoto y propagandista del Escapulario.

En su ministerio parroquial, se preocupaba de imponérselo a los fieles. El mismo hacía la imposición.

Durante unos “ejercicios espirituales” en la parroquia de San Froilán de Cracovia, siendo aún joven sacerdote, se lo impuso a un grupo de devotos.

Y antes de la imposición les dijo: “Llevad siempre el Escapulario. Yo lo llevo constantemente; y de esta devoción he recibido un gran bien”.

Algo parecido hizo siendo Papa, el 17 de febrero de l980, al visitar la parroquia de San Martín ai Monti, atendida por religiosos carmelitas.

Tomando el escapulario de la Priora del Carmelo seglar, dijo: “También yo lo llevo aquí bajo mis vestidos, desde que era niño.”

Existen declaraciones conmovedoras de algunos testigos.

Cuando sufrió el atentado en la Plaza de San Pedro, el 13 de mayo de 1981, fue internado en el Policlínico Gemeli de Roma.

Y uno de los médicos que le atendió y le prestó los primeros auxilios, hizo esta declaración:

“Eran las 6 de la tarde cuando el Pontífice entró en la sala de operaciones, vestido con un sencillo pijama.
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Llevaba sobre la camiseta y sobre la misma piel el ‘escapulario’, dos trocitos de tela marrón sobre el pecho y sobre la espalda, unidos con unos cordoncillos con la imagen de la Virgen del Carmen” (Publicado en ‘La Reppublica’, l5, V, 198l, por Silvano Mazzocchi).

Algo parecido sucedió en 16 de julio de 1992, cuando fue internado de nuevo en el mismo Policlínico, para una revisión minuciosa.

El mismo periodista publicó esta noticia en el mismo diario, en el 17 de julio:

“Juan Pablo, ayer por la mañana, veinticuatro horas después de haber salido de la sala de operaciones, estaba sentado en un sillón.

Sobre su vestido sobresalía el ‘escapulario’ de la Virgen del Carmen, que no abandonó jamás“…

El magisterio del Papa, hablado y escrito, sobre el escapulario, es muy rico y abundante.

Casi todos los años en la celebración del la fiesta del 16 de julio enviaba algún mensaje y consigna a los fieles.

Algunos documentos son verdaderamente magistrales.

Uno de los documentos más importantes en esta línea es la Carta que el Papa dirigió a los Padres Generales de la Orden Carmelita el 25, III, 2001, referido más arriba.

Consta de seis números, o párrafos, en los que trata de la Virgen del Carmen y de la vida mariana del carmelita.

Lo que significa ‘consagración’, el amor filial a María como Madre, y la vida de intimidad espiritual con Ella.

“Intimidad de relaciones espirituales”, en un clima de oración y de contemplación.

Resaltando a la Virgen como modelo de virtudes.

Los números 5 y 6, y las últimas líneas del 4 tratan del Escapulario, que el Papa considera como “un tesoro para toda la Iglesia”.

Porque es como una “síntesis” del “patrimonio mariano del Carmelo” y de la “espiritualidad mariana, que alimenta la devoción de los creyentes”.

Entre los rasgos propios y característicos del Escapulario, considera el concepto de ‘hábito’, que agrega al que lo recibe.

Y la Orden del Carmelo lo introduce en su tierra, “para que guste de sus frutos y bienes”.

El Escapulario, “signo” de la “presencia dulce y materna de María”, implica el “compromiso de revestirse de Jesucristo”.

Evoca también las verdades fundamentales: la protección continuada de María, en la vida y en la hora de la muerte.

Y que la vida de sus devotos debe estar “entretejida de oración y de la práctica de los sacramentos”.

El Escapulario es también “un signo de alianza y de comunión recíproca entre la Virgen y sus devotos.

Que deben “crecer en el amor e irradiar en el mundo la presencia de esta mujer del silencio y de la oración”…

monasterio carmelita de wadowice

 

UN TOUR POR WADOWICE PARA VER LA RELIQUIA

A partir de diciembre del 2009 en “Papieskie miasto – la ciudad del Papa” – de Wadowice se ofrece un servicio de trencito que circula durante todo el año de martes a viernes entre las 9.00 y las 15.00.

Y recorre los lugares que en Wadowice están más asociados a su hijo predilecto Karol Wojtyla.

El trencito parte desde el estacionamiento de la calle de los Wojtyla Nr 12.

El recorrido del trencito es el siguiente:

1. Escuela Marcina Wadowity, ul.Mickiewicza 16, donde concurrió Karol Wojtyla a partir de 1930, graduándose en 1938.

2. Monasterio de Carmelitas descalzos y el Santuario de San Jose.

Se puede solicitar guía para visitar el monasterio. Allí se puede visitar la celda de san Rafael. La visita dura aprox. 30 minutos y deberá solicitarse por teléfono.

3. Basílica de San Pedro Apóstol. Detrás de la Basílica se visita el Vía Crucis.

4. Sede del Batallon de Infanteria st. Lwowska 40 donde entre los años 1900-1928 sirvió el padre de Karol Wojtyla.

5. El Monasterio de las Hermanas de Nazaret, donde funcionaba un jardín de infantes (pre-escolar) frecuentado por el pequeño Karolek. Posibilidad de visitar la capilla.

6. El Centro Cultural,

La casa paterna (cerrada los lunes) – Nótese que no figura en el itinerario del trencito.

El Monasterio de los carmelitas descalzos con el Santuario de San Jose y la celda de san Rafael Kalinowski tiene un hogar del peregrino, donde es posible – y muy recomendable – alojarse.

El Santuario guarda las reliquias de san Rafael Kalinowski, el anillo papal y el escapulario de Juan Pablo II.

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