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La revolución sexual está pasando a nuevo estadio de desarrollo con la cibernética.

Ya se están desarrollando robots sexuales.

Que si bien son una variante tecnológica de la “muñecas inflables”, pueden llegar a ser más parecidos a la realidad.

Esta nueva tendencia busca proveer a los usuarios de mayor intimidad, personalización, protección de la salud y aparentemente menos culpas.

Sin embargo ¿la actividad sexual con una máquina no humana podrá ser tan placentera a nivel emocional como con otro ser humano?
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¿Y puede en realidad superar las culpas íntimas de cometer una aberración antinatural para la cual el hombre no fue diseñado?  

Una relación con un robot parecería ser práctica y fácil.

No se necesitaría aparentemente aferrarse a una cantidad de compromisos; no tiene exigencias y no se necesitaría tampoco invertir muchas expectativas.

Pero sería sin embargo una relación mala, puesto que son relaciones unilaterales que implican un riesgo extremo para nuestra salud síquica.

Un robot puede aprender a reaccionar ante el contacto, pero no puede entender ni tener sentimientos.

Pero ¿cuál es entonces la diferencia entre tener sexo con un robot y una relación fortuita?

Siendo ambas relaciones despojadas de sentimientos, de todos modos una relación fortuita implica que durante el tiempo que ésta dura existe un contacto corporal auténtico con interacción con la otra parte.

En cambio a un robot no le importa en el fondo nada de la persona que lo utiliza, y el humano lo sabe.

Pero hoy el tema ya comienza a sobrepasar la mera relación sexual, en la medida que hay personas que ya demandan casarse con robots.

Y es obvio que esto iba a suceder.

En la medida que se redefine el matrimonio como una relación de amor, que no necesariamente es entre un hombre y una mujer, cualquier cosa es válida.

 

LOS ROBOTS LLEGAN A LOS DORMITORIOS

El sexo entre las parejas casadas será cada vez más guardado para ocasiones especiales en la medida que los robots intervengan para satisfacer las necesidades de todos los días, han predicho los expertos.

El uso de dispositivos de inteligencia artificial en el dormitorio va a ser socialmente normal dentro de 25 años, según una conferencia internacional de robótica reciente.

Lo que va a pasar con los robots sexuales es que van a hacer las relaciones reales más valiosas y emocionantes dijo Trudy Barbero.

Robots como Rocky o Roxxxy actualmente se pueden comprar por alrededor de £ 7.000.

Y los avances en el campo predicen que los robots sexuales serán cada vez más realistas y asequibles.

Sin embargo, expertos en inteligencia artificial han estado advirtiendo que una generación de adolescentes se está exponiendo a una “pérdida de su virginidad” con dispositivos humanoides y crecen sin una concepción realista del sexo.

El destacado científico Noel Sharkey, ex asesor de la ONU, pidió a los gobiernos prevenir que la robótica sea secuestrada por la industria del sexo.

Pero Barber dijo que los robots podrían convertirse efectivamente en una “raza humana extra”.

“La pregunta no es ¿cuándo va a llegar a ser aceptable? sino cuándo lo vamos a integrar”.

Kate Devlin, de Goldsmiths informática, dijo que en el futuro los robots sexuales probablemente fueran diseñados para aprender las preferencias sexuales de su pareja humana para mejorar el rendimiento.

Sin embargo el profesor Sharkey desafió a la predicción de que los robots sexuales se convertirán en algo corriente.

“Los robots sexuales se utilizarán en la próxima década, pero es dudoso que se conviertan en una norma social aunque las encuestas muestran que alrededor del 10% estaría dispuesto a usarlos.

Ellos tienen más probabilidades de ser vistos como herramientas para la masturbación, a pesar de tener un cuerpo humanoide”

Y agregó

La prostitución ha existido desde hace miles de años y sin embargo, nunca ha sido socialmente normalizada.

Con los robots sexuales y la prostitución, se está teniendo una relación con un objeto o con una persona que no devuelve su amor sino una fantasía”.

 

LOS CIENTÍFICOS DIVIDIDOS RESPECTO A LOS SEXBOTS

Los expertos están divididos sobre si estos robots cotidianos serán una bendición o una amenaza para la sociedad.

En 2025, de acuerdo con Stowe Boyd de GigaOM Research

“las parejas sexuales robóticas serán un lugar común, aunque fuente de desprecio y de división, de la misma forma en que los críticos de hoy lamentan los selfies como un indicador de todo lo que está mal con el mundo”.

Estos ‘robostitutos’ no necesariamente tendrían una inteligencia de nivel humano, pero se van a ver, moverse, y sentir como seres humanos reales.

Probablemente vayan a ser lo suficientemente buenos para satisfacer los impulsos sexuales de la mayoría.

El efecto que tendrán estos sexbots en las relaciones humano-humano, en el sexo y en las operaciones de tráfico de personas, aún está por verse.

Como mínimo, una gran cantidad de trabajadores sexuales probablemente perderán sus puestos de trabajo.

Cada día, las fantasías que formaron parte de películas que quedan grabadas en nuestro subconsciente, como Blade Runner, Minority Report, Robocop o Terminator, amenazan en convertirse en una realidad, según señala David Levy, investigador de inteligencia artificial que trabaja en la universidad de Maastricht, en Holanda y fundador en el año 2001 de Intelligent Toys Ltd.

Según Levy, estamos muy cerca de la llegada de androides idénticos a los humanos, capaces de moverse, hablar e incluso excitarse.

Además, el científico llega más lejos y asegura que para el año 2050 la humanidad asistirá a matrimonios de humanos con robots.

Y no está tan equivocado, porque las demandas ya existen hoy.

De todas formas, la idea de un romance entre los humanos y sus creaciones mecánicas no es nueva.

Ya en la antigüedad, se conoce el caso del escultor griego Pigmalión que se enamoró locamente de la estatua de marfil de Galatea, a la que la diosa Venus finalmente le concedió vida.

Si estos robots se vuelven lo suficientemente avanzados y la gente comienza a enamorarse de sus ‘sexbots’ (o más bien parejas robots), entonces podría haber algunas repercusiones de amplio alcance.

Una de ellas podría ser el cambio de la legislación.

Así como ahora el matrimonio dejó de ser en varios lugares entre un hombre y una mujer, incorporándose el ‘matrimonio’ entre personas del mismo sexo, y posiblemente en el futuro no se limite a sólo dos personas, también la legislación podría cambiar en el futuro legitimando el ‘matrimonio’ entre un ser humano y un robot.

Y otra repercusión sería la polémica sobre la crianza de niños adoptados o creados artificialmente.

¿Podrían un ser humano y un robot oficiar de padres para la crianza de un niño?

Todo puede ser, porque el alejamiento de los hombres de la naturaleza sigue adelante y parece adquirir más velocidad.

 

¿POR QUÉ NO PUEDO CASARME CON EL ROBOT QUE AMO?

¿Las personas tienen el derecho a casarse con la persona que aman, incluso si la persona que aman es un robot?

Si no es así, ¿por qué no?

Después de todo, según las palabras de Lilly de Francia, enamorada de su robot, “No hacemos daño a nadie, somos felices”.

¿No es eso lo que importa al final para el mundo bizarro que estamos viviendo, que la gente sea feliz?

Lilly está orgullosa de su relación sexual con su robot y planea casarse con el robot, al que llamó InMoovator.

Ha necesitado la ayuda de una impresora 3D para “dar vida” a su hombre perfecto.

Lilly lleva viviendo con el robot más de un año. Y este tiempo asegura que se ha enamorado de él.

Pero su atracción por los robots no es nueva.

Esta joven francesa asegura que fue a los 19 años cuando se dio cuenta de que se sentía atraída por los robots, ya que evitaba siempre el contacto físico con la gente.

Lilly dice que se casará cuando el matrimonio entre humanos y robots es legalizado en Francia.

 

¿POR QUÉ NO DEBE SORPRENDERNOS ESTO?

La gente no sólo se ha casado últimamente con personas del mismo sexo.
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Lo que aunque es opuesto a lo que Dios ha ordenado, aún tiene la ventaja de la unión entre seres humanos.
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Pero se han empezado a casar con animales y objetos inanimados.

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Y cada vez con mayor frecuencia, casado con ellos mismos.

De hecho, hace tan sólo unos días Good Housekeeping  publicó un artículo, “¿Por qué me casé con mí misma: El auto-matrimonio es un movimiento pequeño pero creciente en todo el mundo”.

El artículo habla extensamente (y con seriedad) sobre las “bodas en solitario” y referencia a gente como Dominique, que asesora en auto-matrimonio y es la ministra que ofrece servicios que incluyen sesiones de consultoría y ceremonias privadas a través de su página web, Ceremonias de matrimonio consigo mismo.

El artículo también incluye auto-votos matrimoniales como los siguientes:

  • “Nunca me dejaré a mí mismo”.
  • “Prometo mirarme en el espejo todos los días y estar agradecida”
  • “Prometo darle la increíble vida que mi pareja anhela”.

Entonces surge el mantra que justifica todo: no hace daño a nadie.

Éste ha sido uno de los argumentos más fuertes utilizados por los defensores del ‘matrimonio’ del mismo sexo.

Entonces ¿por qué no me puedo casarse con un robot?

Al menos, el robot puede proporcionar compañerismo y una lealtad inquebrantable, así como también ayuda diaria mediante la realización de algunas tareas menores.

Y ahora, cada vez en mayor medida, los robots pueden proporcionar también sexo.

La BBC publicó un artículo en su sección de tecnología llamada “Sex robots: Expertos debaten sobre el aumento de los droides de amor

El artículo plantea ¿te casarías con un robot?

Este fue un tema de una conferencia en una universidad de Londres, y terminó con un discurso por el Dr. David Levy, quien dijo,

“Tenemos robots de compañía, y un robot pareja es la continuación lógica de la tendencia.

En los próximos 10 años es perfectamente realizable un software para crear un compañero robot que sea todo lo que la gente podría desear en un cónyuge: paciente, amable, cariñoso, confiado, respetuoso y sin quejas”.

A alguna gente esto le parecerá de lo más contundente y razonable, por lo que pensarán que la única razón por la que alguien se podría oponer al ‘matrimonio’ con robot sería la ‘robofobia’.

Porque, como dice el mantra, después de todo, el matrimonio con un robot no perjudica a nadie, hace feliz a la gente, y tal vez podría ayudar a la liberación sexual de personas, que de otro modo podrían mostrar su agresividad en formas socialmente perjudiciales.

Está claro entonces para los aperturistas, quienes ven mal el matrimonio entre un humano y un robot es porque tienen robofobia, al igual que los que ven mal el matrimonio entre personas del mismo sexo tienen homofobia.

Yendo al fondo de la cosa, esta es la consecuencia de que algunas personas están muy solas y derivan hacia la construcción de lazos emocionales profundos con sus mascotas.

Y les dan la misma dignidad o quizás más alta, que a las relaciones entre seres humanos.

Entonces desde esa emoción hasta pedir la institucionalización de la relación hay sólo un paso, para aquellos en lo que todo es posible, lo natural no pesa y Dios no existe o no pide nada.

La redefinición del matrimonio como un lazo afectivo entre dos personas, incorporando el ‘matrimonio’ homosexual, abrió la justificación para que cualquier otra relación pueda ser matrimonio.

Algunos protestarán y dirán “Pero el matrimonio es la unión de dos personas” (ya ni siquiera lo defenderán que es entre un hombre y una mujer, porque eso ya fue).

Y le contestarán, “¿Quién ha dicho que debe estar limitado a dos personas, o incluso, por qué sólo a dos?”

El hecho es que una vez que se mueve el matrimonio fuera de su propósito divino, la unión de hombre y mujer para toda la vida, se abre la puerta a prácticamente cualquier cosa, incluyendo el matrimonio robot.

¿Por qué no, si no hace mal a nadie y hace feliz a la gente?

Fuentes:

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