Y cuál será el papel de la Iglesia Católica en estas conversiones.

El Padre Pío fue uno de los santos que ha tenido más dones en la historia del cristianismo.

Si bien es famoso especialmente por sus estigmas, llevaba una vida sobrenatural, por ejemplo cultivaba una comunicación con sus hijos espirituales a través de los respectivos ángeles de la guarda. 

Y tuvo una gran capacidad profética otorgada por mensajes del cielo.

Una profecía de él está relacionada a la conversión de Rusia y de EE.UU., y le fue dada por la década de 1940.

Lo cual tiene especial importancia hoy en la medida que las tensiones aumentan entre estas dos potencias.

Aquí hablaremos sobre el don de profecías del Padre Pío, contando especialmente su profecía de la conversión de Rusia y EE.UU., y estableceremos cómo esa profecía está en línea con los mensajes de las apariciones de Fátima. 

El fraile capuchino italiano Padre Pío de Pietrelcina, que falleció en 1968, es considerado el santo más popular de nuestros tiempos. 

Tuvo grandes dones y experiencias sobrenaturales, como apariciones de ángeles, demonios, almas del purgatorio, la Virgen María y Jesucristo.

Se le mostraron eventos del futuro, tuvo la capacidad de leer las conciencias, la capacidad para interceder en la curación de enfermedades, la levitación, la xenoglosia o sea hablar en lenguas, la bilocación o sea estar en dos lugares al mismo tiempo y la capacidad de comunicarse con sus hijos espirituales a través de aromas.

Sin embargo se haría famoso por sufrir los estigmas de la pasión de Jesucristo en sus manos, pies y costado.

Que portó visiblemente durante 50 años, desde el 20 de septiembre de 1918, hasta 3 días antes de su fallecimiento, sin dejar cicatriz alguna.

Estas heridas desprendían una inexplicable fragancia de flores que se suele llamar «olor a santidad». 

Pero también tuvo el don de profecía, o sea que el cielo le permitió ver sucesos que ocurrirían en el futuro.

Él diría, «Jesús me deja leer a veces su cuaderno personal».

Por ejemplo, durante una fiesta celebrada en la plaza del convento de San Giovanni Rotondo, donde vivió toda su vida, estaba rodeado de un numeroso grupo de jóvenes.

Y de repente rompió a llorar de forma inesperada. 

Los presentes desconcertados le preguntaron con gran preocupación qué le sucedía, y él respondió consternado «parece que uno de vosotros morirá dentro de dos días». 

Y efectivamente 48 horas después una enfermedad letal terminó la vida de uno de aquellos jóvenes.  

Profetizó la llegada del Arzobispo de Milán, Juan Bautista Montini, al pontificado, se convertiría en Pablo VI. 

El arzobispo Montini había ido a visitar al sacerdote Benedicto Galbiani, enfermo en la casa de Providencia de Don Orione.

Y precisamente en ese momento estaba el Comendador Alberto Galletti, hijo espiritual del Padre Pío.

El sacerdote enfermo los presentó y surgió la conversación sobre el Padre Pío, porque Montini preguntó por los estigmas y la vida de él.

Al despedirse pidió al comendador que transmitiese al Padre Pío su saludo cariñoso y el deseo de contar con su bendición para él y su archidiócesis.  

Días después el comendador cumplió el encargo. 

Y el Padre Pío le contestó: «Mil gracias por el saludo y dile que cuente no con mi bendición, sino con una riada de bendiciones y de mis indignas oraciones». 

Y añadió «Escucha atentamente Galletti, dile también a su excelencia que, cuando muera este Papa, se refería a Juan XXIII, él será su sucesor».

«¿Has entendido que debes decirle que él será el próximo Papa?, insistió el padre Pío. «Se lo advierto, porque debe prepararse».

Galletti guardó el secreto hasta la elección de Pablo VI, en junio de 1963. 

Pero antes, en 1960, Montini envió una carta al Padre Pío felicitándolo por el quincuagésimo aniversario de su ordenación sacerdotal, y agradeciéndole las gracias que le había otorgado.

En cambio, la profecía del pontificado de Juan Pablo II le fue vaticinada personalmente.

Siendo un joven sacerdote Karol Wojtyla, llegó al convento de San Giovanni Rotondo para confesarse con el Padre Pío. 

Llevándolo a un lugar apartado Pío le dio la absolución. 

Y en ese momento el Padre Pío le dijo: «Vas a ser Papa» y continuó: «También veo sangre… Vas a ser Papa y veo sangre”. 

Cuando Wojtyla contó esto a sus acompañantes se rió del asunto diciendo,

«El Padre Pío se ha puesto a bromear conmigo. Me ha dicho que seré Papa. 

Lo que es imposible porque soy un pobre cura y porque los Papas son siempre italianos; desde hace cinco siglos no hay papas de otros países. 

Desde luego, ha querido tomarme el pelo».

Y luego ya siendo obispo, Wojtyla le escribió una carta preocupado por la salud de su queridísima amiga Wanda Pòltawska, aquejada por un cáncer terminal de garganta, para que el Padre Pío intercediera ante Dios y obrara un milagro.

De lo cual existen documentos.

La primera carta con fecha del 17 de noviembre de 1962 decía que Wanda era madre de cuatro hijas, de cuarenta años y vivía en Cracovia, Polonia. 

Durante la última guerra había estado en los campos de concentración en Alemania durante cinco años.

Y ahora corría un grave peligro de vida, debido a un cáncer. 

Y tras meditar un rato en silencio, el Padre Pío le dijo a su secretario «¡A esto no se puede decir que no!».

Y un par de meses después el obispo Wojtyla le escribe de nuevo diciéndole que «el 21 de noviembre, antes de la operación quirúrgica, Wanda recuperó instantáneamente la salud». 

Y le dio gracias a Dios y al Padre Pío por su intercesión.

Y Pío le dijo a su secretario «conserva esta carta y la anterior, porque un día llegarán a ser importantes».

Wojtyla se convirtió en Juan Pablo II en 1978.

En 1987, en el centenario del nacimiento del Padre Pío fue a arrodillarse a su tumba en San Giovanni Rotondo y les dijo a los capuchinos que activaran la causa de beatificación el Padre Pío, dijo «Este es un santo que tengo que hacer yo».

Y luego lo beatificó en 1999 y lo canonizó en el 2002.

Y entre las profecías del Padre Pío hay una muy importante para nuestro tiempo, porque se refiere a la conversión de EE.UU. y Rusia.

A principios de la década de 1940 estaba estacionada en Cerignola a poco menos de una hora del convento de San Giovanni Rotondo, un destacamento de la Fuerza Aérea de EE.UU. y su capellán era el padre John P. Duggan, quien tenía 30 años.

El Padre Duggan era un hombre de gran fe y profunda humildad, y presentaba al Padre Pío a los soldados bajo su cuidado espiritual, porque sabía que los podía guiar en caminos más elevados y llevó a muchos militares estadounidenses a conocerle. 

En una ocasión le llevó al cabo Leone Fanning, que había sentido el llamado a ser sacerdote, pero no pudo seguir su vocación porque había sido reclutado. 

Nadie le había dicho al Padre Pío que el Cabo Fanning esperaba ser sacerdote, pero cuando el Padre Pío lo vió, le dijo, «Tu nombre no es solo Leone. Algún día serás el Padre Leone». 

Las palabras de Pio se cumplieron, cuando Leone Fanning regresó a Estados Unidos y fue ordenado sacerdote en 1954 y continuó siéndolo por los siguientes 54 años. 

Una vez el Padre Duggan le preguntó al Padre Pío sobre el futuro de EE.UU. y Rusia, y Pío le dijo, «El pueblo ruso se convertirá. Su conversión total sucederá muy rápido. La conversión de los Estados Unidos será lenta pero segura».

Y también el cabo Fanning le preguntó al Padre Pío sobre la conversión de Rusia y éste le contestó, «Sí, Rusia se convertirá como la Santísima Virgen dijo que lo haría. Sin embargo, Rusia le enseñará a los Estados Unidos una lección de conversión».

Cuando fusionamos las dos profecías, tenemos lo siguiente: el pueblo ruso se convertirá a la fe y será una metamorfosis muy rápida, de una nación que actualmente tiene una población de más de 144 millones y el territorio más grande de todos los países. 

Pero por el contrario la conversión de Estados Unidos, que tiene 330 millones de habitantes, será más lenta pero más firme, y copiará las formas cristianas de Rusia. 

Esto reafirma la profecía de Fátima sobre el papel central reservado a Rusia para el final de los tiempos.

Rusia esparcirá sus errores por el mundo, especialmente el ateísmo y el sistema de gobierno comunista, en la medida que la Iglesia fundada por Jesucristo, la Católica, no cumpla los pedidos del cielo.

Y por eso se convertirá en el agente de castigo por el alejamiento de Dios de la civilización que creó el cristianismo, la civilización occidental.

Pero si la Iglesia Católica cumple los mandatos de Dios, Rusia se convertirá y a su vez convertirá a occidente, y dentro de éste a EE.UU.

¿Y cuales son esos mandatos que dio Nuestra Señora en las apariciones de Fátima? 

Que se haga la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María y sea abrazada por la Iglesia, por todos los fieles, y no sea solamente un acto burocrático de la jerarquía, como sucedió ahora.

Que la Iglesia impulse la comunión reparadora de los 5 primeros sábados, como Nuestra Señora pidió conjuntamente a la consagración de Rusia.

Y que los fieles católicos se consagren al Inmaculado Corazón de María y oren ferviente y permanentemente el Rosario por los pecadores.      

Bueno hasta aquí lo que queríamos contar de la profecía del Padre Pío sobre la conversión de Rusia y de EE.UU.

Y me gustaría preguntarte en qué etapa de la conversión crees que está Rusia actualmente. 

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One Comment

  • Lili dice:

    ¡Qué bello artículo! Maravilloso PADRE PÍO, su ejemplo de vida, sus «amistades santas y puras» y todas las maravillas que canalizó.