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04 Abril ADVOCACIONES Y APARICIONES Breaking News Catolicismo Liturgia y Devociones Movil NOTICIAS Noticias 2019 - enero - junio

Devoción del Viernes de los Dolores de María [anterior a Domingo de Ramos]

El Viernes anterior al Domingo de Ramos se celebra la tradición de  los Dolores de María.

En algunas regiones es considerado como el inicio de la Semana Santa, por iniciarse allí los desfiles procesionales.

Estamos en el final de la cuaresma y dos días antes de la Semana Santa.
.
Y con el Viernes de Dolores queremos consolar a la Madre de Jesús.

Acompañarla en los dolores que ha vivido por Su Hijo, que habitualmente se recuerdan como la profecía de Simeón, la huida a Egipto, la pérdida del Niño en el templo, el encuentro con Jesús en la Vía Dolorosa, el dolor de la crucifixión, el descendimiento de la cruz y cuando Jesús es sepultado.

Ese día los católicos manifiestan su fervor religioso a los Dolores de Nuestra Señora rezando el Stabat Mater.

Y también el AVEMARÍA DOLOROSA:

Dios te salve, María, llena eres de dolores; Jesús crucificado está contigo. 

Digna eres de llorada y compadecida entre todas las mujeres, y digno es de ser llorado y compadecido Jesús, fruto bendito de tu vientre.

Santa María, Madre del Crucificado, da lágrimas a nosotros crucificadores de tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

 Estas son oraciones sobre los dolores de María:

  

EN LA SEMANA DE LOS DOLORES

A partir del quinto domingo de cuaresma se produce la velación de las imágenes en las iglesias y comienza lo que popularmente se llama la semana de los dolores.

En los templos se cubren los crucifijos, las cruces y las imágenes santas hasta el viernes Santo, cuando se celebra la Pasión del Señor.

O sea que durante 2 semanas todas las imágenes están veladas y las iglesias permanecen en oscuridad hasta la resurrección.

Se trata de una antigua costumbre qué se ha ido desvaneciendo con el tiempo y que era obligatoria antes de la reforma litúrgica de Pablo VI.

En esta semana previa a Semana Santa se recuerda especialmente los dolores de María, su Madre, con especial enfoque el Viernes de Dolor

En el calendario litúrgico tridentino la fiesta de la Mater Dolorosa se celebraba el viernes antes del Domingo de Ramos.

Hay autores que sostienen que la Virgen María estuvo presente durante este tiempo al lado de Jesús, aunque los evangelios no lo mencionan.

Simeón de Metafraste, del siglo X, sostiene que María estuvo presente desde la última cena hasta el calvario.

Y refiriéndose a Ella ha dicho,

“…Ella soporta la violencia que el dolor ejerce sobre su naturaleza materna… que permanece profundamente asombrada ante la prodigiosa capacidad de resistencia de Su Hijo”.

Estas visiones fueron las que inspiraron la iconografía que conocemos como la Pietá, la virgen inclinada sobre su hijo abrazándolo, cuándo ha sido bajado de la cruz.

Devoción que posiblemente haya nacido en Alemania en el siglo XIV.

El autor también nos dirá en las palabras de María,

Este dolor ahora se alimenta de mis lágrimas

¡Oh hijo mío, despojado de sus vestiduras, o verbo del Dios vivo!

Has sido condenado a ser elevado en la cruz para que Yo pueda atraer a todos hacia Ti.

¿Qué parte de tu cuerpo ha escapado al sufrimiento?…

¿Qué lamentaciones sepulcrales, qué lamentaciones funerarias puedo cantarte?…

En Ti has quebrantado las leyes de la naturaleza”.

altar de viernes de dolores

   

LAS VISIONES RESPECTO A LOS DOLORES DE MARÍA

Marchesse, en su “Diario de María”, refiere una antigua tradición según la cual esta devoción comenzó en los tiempos apostólicos.

Pocos años después, dice, de la muerte de María, cuando San Juan seguía llorando, plugo a Nuestro Señor manifestársele acompañado de su Madre.

Los Dolores de María y sus frecuentes visitas a los Santos Lugares de Pasión, era motivo continuo de las meditaciones del Evangelista, como quien había sido quince años hijo-custodio de la Madre de Jesús.

A la cual oyó que, como pago de aquel fiel recuerdo, había solicitado de su Hijo una gracia especial en favor de cuan­tos con igual fidelidad conmemorasen los dolores sufridos por ella.

Nuestro Señor accedió a la petición de su Madre, otorgando cuatro gracias especiales a los que practicasen esta devoción:

– alcanzar, algún tiempo antes de morir, perfecta contrición de todos sus pecados;
.
– una especial asis­tencia a la hora de la muerte;
.
– grabar profundamente en su espíritu los misterios de la Pasión;
.
– y una eficacia especial de cuanto en su recuerdo se pidiese María.

Pero hay más manifestaciones.

En el séptimo libro de sus Revelaciones, refiere Santa Brígida que en Santa María la Mayor, en Roma, se le manifestó el inmenso aprecio que en el cielo se hacía de los dolores de la Santísima Virgen.

A la Beata Benvenuta, religiosa dominica, le fue concedida la gracia de sentir en su alma el dolor que tuvo Nuestra Señora durante los tres días que creyó perdido al Niño Jesús.

De la Beata Verónica de Binasco, refieren los Bolandistas que Nuestro Señor le dijo que las lágrimas derramadas por los do­lores de su Madre le eran más agradables que las derramadas por su Pasión.

En su Historia de los Servitas, refiere Gianio que, elegido Papa Inocencio IV, miró con cierta prevención aquel Instituto, recién fundado por entonces junto a Florencia.

Deseoso de proceder con toda circunspección en el asunto, encargó examinarlo a San Pedro Mártir, religioso dominico, el cual, durante su tarea, tuvo una visión.

En la cima de una montaña elevada, florida y bañada de viva luz, se le apareció la Madre de Dios en un trono y rodeada de ángeles que ofrecían guirnaldas de flores, y siete azucenas de singular blancura que la Santísima Virgen estre­chó un momento en su pecho, tejiéndolas luego como corona y ciñéndosela a su cabeza.

Estas siete azucenas, según la interpretación de San Pedro Mártir, figuraban los siete fundadores de la Orden de los Servitas.

A quienes la misma Santísima Virgen había inspirado la idea de crear un Instituto nuevo para el culto de los dolores por ella sufridos en la pasión y muerte de Jesús.

Un día que Santa Catalina de Bolonia lloraba meditando los dolores de la Santísima Virgen, vio de pronto a su lado dos ángeles que lloraban con ella.

Según San Alfonso María Ligorio, Nuestro Señor reveló a Santa Isabel de Hungría que Él concedería cuatro gracias especiales a los devotos de los dolores de Su Madre Santísima:

Aquellos que antes de su muerte invoquen a la Santísima Madre en nombre de sus dolores, obtendrán una contrición perfecta de todos sus pecados.

Jesús protegerá en sus tribulaciones a todos los que recuerden esta devoción y los protegerá muy especialmente a la hora de su muerte.

Imprimirá en sus mentes el recuerdo de Su Pasión y tendrán su recompensa en el cielo.

Encomendará a estas almas devotas en manos de María, a fin de que les obtenga todas las gracias que quiera derramar en ellas.

Todo un libro voluminoso pudiera llenarse con la historia de visiones y revelaciones relativas a los dolores de María.

Quien busque documentación copiosa la encontrará en el Diario de María del oratoriano Marchesse, y en el Martirio del Corazón de María, del jesuita Sinischalchi.

virgen con jesus luego del descendimiento fondo    

EL ORIGEN DE LA CELEBRACIÓN

Para indagar sobre el origen de esta festividad tenemos que remontarnos hasta la edad media en Europa, cuando la piedad popular había inspirado ya el arte gótico.

La fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, preparada por la literatura ascética del siglo XII, fue introducida primeramente en Alemania por el Sínodo Provincial de Colonia en 1423 e inserta en el viernes de la tercera semana después de Pascua.

Benedicto XIII en 1727 la extendió a toda la Iglesia con el título de “Fiesta de los Siete Dolores de la Bienaventurada Virgen María”, poniéndola el viernes después de la dominica de la Pasión, es decir, el sexto viernes de Cuaresma, el viernes anterior a la Semana Santa, para recordar los dolores que padeció la Santísima Virgen María durante la pasión de su Hijo.

La Orden de los Siervos de María, fundada en Florencia en 1240, difundió mucho el culto de la Dolorosa y obtuvo del Papa Inocencio XI (1676-1698), una fiesta propia de la tercera dominica de septiembre, después Pío VII la extendió a toda la Iglesia. Pío X la asigno establemente al 15 de septiembre.

Durante el siglo XVI, después de la Conquista, esta devoción fue introducida a México por los primeros frailes franciscanos, dándola a conocer a los indígenas recién conversos mediante el “teatro evangelizador”, que era un medio eficaz para conquistarlos a través de las imágenes, ya que la comunicación verbal no era posible, debido a que no hablaban las lenguas aborígenes.

Los evangelizadores le dieron interés principal a la Liturgia, y con ella al conjunto de formas externas, gestos, signos, símbolos, etc., con que habrían de realizarse las celebraciones religiosas, dadas las circunstancias novedosas en el habrían de desarrollar la tarea evangelizadora.

La suntuosidad del culto prehispánico fue tomada en cuenta por los religiosos, quienes trataron de promover mediante nuevo resplandor los ritos antiguos, tan elaborados en ceremonial y ornato.

En la capital de la Nueva España, durante los siglos XVIII y XIX, el viernes de Dolores también se realizaba un colorido paseo conocido como “Jamaica de las flores”, en el que todo el pueblo, pobres y ricos, se reunían en la Acequia de Roldán o el Canal de la Viga para comprar las flores que venían desde las chinampas de Iztacalco o Santa Anita.

Por la noche del mismo viernes las familias capitalinas y las de la región del Bajío, acostumbraban mostrar sus “incendios”, colocados en las salas de sus casas, convidando a propios y extraños un vaso de agua fresca para aliviar los calores de la primavera y compartir de cerca los misterios de la Pasión de Jesucristo.

Esta antigua celebración mariana tuvo mucho arraigo en toda Europa y América, y aún hoy muchas de las devociones de la Santísima Virgen del tiempo de Semana Santa, tienen su día festivo o principal durante el Viernes de Dolores, que conmemora los sufrimientos de la Madre de Cristo durante la Semana Santa.

El Concilio Vaticano II consideró, dentro de las diversas modificaciones al calendario litúrgico, suprimir las fiestas consideradas «duplicadas», esto es, que se celebren dos veces en un mismo año.

Por ello la fiesta primigenia de los Dolores de Nuestra Señora el viernes antes del Domingo de Ramos fue suprimida, siendo reemplazada por la moderna fiesta de Nuestra Señora de los Dolores el 15 de septiembre.

A pesar de ello, la Santa Sede contempla que, en los lugares donde se halle fervorosamente fecunda la devoción a los Dolores de María, este día puede celebrarse sin ningún inconveniente con todas las prerrogativas que le son propias.

cartel semana santa fondo

   

MANIFESTACIONES DEL VIERNES DE DOLOR

Algunas de las manifestaciones de estos días son misas, peregrinaciones y procesiones de la Virgen Dolorosa.

Panamá.  En la histórica ciudad de Natá de los Caballeros, se da inicio la celebración de la Semana Mayor con el Viernes de Dolores, cuya imagen data del Siglo XVI.

La antiquísima procesión contempla los dolores de María por el posterior descenso de su hijo.

Colombia. En Popayán, Colombia, se celebra la Procesión de la Virgen de los Dolores en la cual la Virgen está acompañada por dos imágenes: El Cristo de San Agustín y el San Juan.

Esta noche se da inicio a las tradicionales, fervorosas y solemnes procesiones que se celebran durante la Semana Santa y que son Patrimonio Nacional y Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.

España. En España dan comienzo en muchos lugares las procesiones de Semana Santa.

Andalucía. En Sevilla procesionan, aún sin «pisar» la Carrera Oficial un total de seis hermandades.

En Loja (Granada) el Viernes de Dolores Procesiona la Santísima Hermandad de la Virgen de los Dolores, de la orden Servita, esto es el inicio de la Semana Santa en Loja

Castilla-La Mancha. En Ciudad Real, donde tiene lugar la procesión de la Virgen de los Dolores de Santiago, conocida popularmente como la Perchelera, que recorre las calles de su barrio anunciando a toda la ciudad la proximidad de las fechas de la Pasión, Muerte y Resurrección de su Hijo.

Del mismo modo ocurre en la ciudad de Hellín (Albacete) cuando al anochecer se celebra el conocido «Vía Crucis de las Antorchas» que recorriendo el Camino de las Columnas llega hasta la Ermita del Monte Calvario, donde después se procede a la veneración del Crucificado y a las 00:00 da comienzo la 1º Tamborada, dando así inicio a las celebraciones de la Pasión de Cristo.

Castilla y León. En León, también es celebrado el día de su patrona saliendo a procesión la Virgen del Camino.

En Salamanca, donde culmina la novena a la Dolorosa de la Cofradía de la Vera Cruz, celebrándose un Vía Matris con la procesión de dicha imagen.

Región de Murcia. Murcia, al igual que otros puntos de la Región, comienza su Semana Grande de Pasión con el Viernes de Dolores, en la que abre el cortejo de la Venerable Cofradía del Santísimo Cristo del Amparo y María Santísima de los Dolores, con sede en la Iglesia de San Nicolás de Bari de la Capital Murciana.

Cartagena, que celebra el día de su Patrona, la Virgen de la Caridad, vive en la madrugada de este día la que muchos consideran cronológicamente la primera procesión de la Semana Santa española, que parte a las cuatro de la madrugada de las inmediaciones de la Catedral y que es organizada por la Cofradía del Cristo del Socorro.

Lorca. Empieza su Semana Santa, día grande de la Cofradía de la Hermandad de Labradores o paso azul de Nuestra Señora de los Dolores.

Águilas, igualmente tiene lugar la procesión de su patrona, la Virgen de los Dolores.

México. En México se venera a la Virgen de los Dolores de Soriano, en Colon, Querétaro, donde llegan hasta 100.000 personas ese día a la basilica de Virgen de los Dolores de Soriano.

Al igual, dentro de la ciudad de Querétaro se celebra el Viernes de Dolores en, con una peregrinación de los fieles desde la Parroquia Del Misterio De Pentecostés hasta la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, ubicada en la colonia Villas Del Sol en el municipio de Querétaro, al llegar los fieles a la capilla se celebra la eucaristía y al final la veneración de la cauda de la virgen (los peregrinos pasan por debajo de la cauda).

Perú. En Lima, Perú la Santísima Virgen de la Soledad tiene su día festivo el Viernes antes del inicio de la Semana Santa, siendo visitada por numerosos fieles desde la mañana hasta la noche, ganando numerosas indulgencias concedidas por el Romano Pontífice, Los Arzobispos, Obispos y Párrocos de la Archidiócesis primada. Constituye el principal centro de devoción a los Dolores de María en todo el territorio peruano.

altar de los dolores fondo

   

EL ALTAR A NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES

En algunos países, como México, es tradición hacer un altar a la Virgen de los Dolores.

En una parte visible de la casa o del negocio, se pone una mesita sobre la cual coloca un santo Cristo y bajo la cruz una imagen o un cuadro de Nuestra Señora de los Dolores.

Hay altares muy grandes y otros pequeños, pero todos tienen la finalidad  de que “con María acompañemos a Cristo, en su dolorosa pasión”

Los adornos básicos son dos: los trigos que  se hacen germinar en un lugar oscuro para que tengan un color verde tierno, y las naranjas con  dos banderitas moradas sobrepuestas.

A esto se pueden añadir velas o veladoras.

Frente al altar se invita a rezar el santo Rosario y la oración de nuestra Señora de los Dolores que dice así:

“Dios nuestro, que quisiste que la Madre de tu Hijo compartiera con él, de pie junta a la cruz, sus sufrimientos, haz que todos nosotros, asociados con la Virgen en la pasión de Cristo, participemos también en la gloria de la resurrección. Por Nuestro Señor Jesucristo”.

Además otras oraciones  y cánticos en honor de santa María que conozcan las personas que asisten.

Fuentes:


Equipo de Colaboradores de Foros de la Virgen María

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La Excepcional Historia de la Virgen Apareciéndose 3 veces para Fundar una Congregación

Los Siervos de María es una congregación creado por 7 santos a los que se apareció la Santísima Virgen.

Se les apareció 3 veces a los fundadores y a otros personajes de la Iglesia.

Primero, para que los 7 fundadores abandonaran la vida civil y formaran una comunidad monástica.

Segundo, para entregarles su hábito y su carisma.

Tercero, para dar credibilidad al Papa de los frutos de la congregación.

Los Siervos de María (OSM) tienen 150 comunidades en los 5 continentes.

Quienes se consagran al Servicio de Dios y de Santa María.

Sus carismas es promover los dolores que sufrió la Santísima Virgen durante la pasión y muerte de Jesús.

Tienen sus ramas femeninas y masculinas.

Veamos esas apariciones y uno de los frutos mas conocidos, la  Coronilla Servita de los 7 Dolores de María…

  

LOS INICIOS DE LA CONGREGACIÓN

En el siglo XIII Florencia era una ciudad culta y próspera.

Pero sin embargo la ciudad estaba en medio de conflictos políticos y de la prédica de la herejía de los cátaros.

Ellos decían que lo material era malo.

La moral de la sociedad estaba deteriorada y existía una fuerte apatía respecto a la religión.

Sin embargo existía desde antiguo una sociedad de veneración a la Virgen María formada por miembros de la alta sociedad.

Era tal su importancia que se la conocía como Sociedad Mayor de Nuestra Señora o los laudesi.

Entre los años 1225 y 1227 se unieron a esta cofradía 7 jóvenes que luego serían los fundadores de los servitas.

En el año 1233 esta fundación contaba con 200 miembros de las mejores familias de Florencia.

Los siete miembros de los laudesi de que estamos hablando eran Bonfilio Monaldi, Juan Bonagiunta Monetti, Benito Manetto dell’Antella, Bartolomé Amadio degli Amidei, Gerardino Sostegno Sostegni, Ricovero Ugoccione dei Lippi-Uguccioni y Alejo Falconieri.

Dos estaban casados, dos eran viudos y los restantes habían comprometido guardar castidad perpetua.

Tenían distintos puntos de vista sobre la política y vivían en distintos barrios de la ciudad, algunos se dedicaban a negocios, otros trabajaban en oficinas estatales, su único vínculo era la devoción por la Santísima Virgen.

En ese momento el mayor de ellos tenía 34 años y el más joven 27.

  

LA PRIMERA APARICIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

En la fiesta de la Asunción el 15 de agosto de 1233, estos 7 jóvenes junto con otros laudesi estaban haciendo una Acción de Gracias después de la misa.

Y cada uno de ellos cayó en éxtasis y se vio rodeado de una luz sobrenatural.

De ella emergió Nuestra Señora acompañada por ángeles y les dijo,

“Abandonen el mundo, retírense juntos a la soledad, para que puedan luchar contra ustedes mismos y vivir completamente para Dios.

De este modo, experimentarán consuelos celestiales.

Mi protección y asistencia nunca le fallarán».

Uno a uno se fueron yendo quienes estaban en la Acción de Gracias y quedaron sólo los 7 meditando sobre lo sucedido.

Entonces Monaldi, que era el mayor, se sinceró y contó a los demás lo que le había sucedido.

Agregando que estaba dispuesto a obedecer el llamado.

El resto también declaró que había tenido esa visión y ese mensaje, y que también estaban en disposición de seguir lo que proponía la Virgen.

Pero para mayor seguridad hablaron con el director espiritual y capellán de los laudesi, Santiago de Poggibonsi.

Luego de discernir el padre Poggibonsi les dijo que no era una mera fantasía piadosa, sino que había habido un llamado de la Santísima Virgen, manifestándoles la voluntad de Dios y que debían de obedecerlo sin más.

Pero había dificultades, porque 4 tenían vínculos familiares que no eran fáciles de romper, como por ejemplo el matrimonio

Sin embargo todos hicieron los arreglos sociales y económicos desde ese momento hasta el 8 de septiembre.

Los 7 dejaron el dinero necesario para sus familias y distribuyeron el sobrante entre los pobres.

Y al mes estaban viviendo en las afueras de Florencia en una casa llamada La Carmarzia.

Se cree que las dos esposas de los que estaban casados se convirtieron luego en terciarias de la Orden Servita,

Habían pasado 23 días desde la aparición de Nuestra Señora.

Este suceso corrió por toda Florencia y recibían muchas visitas, incluso de personas que querían unirse a ellos.

Sin embargo ellos se negaban a aceptar nuevos integrantes.

Las constantes visitas los perturban, por lo cual decidieron retirarse a una zona más alejada, en las laderas desiertas del Monte Senario.

Allí construyeron una Iglesia y una Ermita sencillas y vivían en gran austeridad.

Así vivieron durante 7 años.

  

LA SEGUNDA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA

En la zona sur de la montaña donde el suelo era más rico estos ermitaños habían planteado una vid.

Y el tercer domingo de cuaresma, el 27 de febrero de 1239, de repente vieron a la vid llena de hojas verdes y con racimos de uvas maduras.

Esa floración era propia de la primavera pero estaban en invierno.

No se explicaban el milagro y mandaron a uno de ellos a contarle al obispo para que les diera una interpretación, porque se trataba de un hombre de vida santa.

El obispo recibió del cielo la interpretación en un sueño.

Los 7 ermitaños eran las 7 ramas de la vid mística, y las otras ramas y frutos eran aquellos que debían unirse a la orden.

El mensaje era que debían abrirse a nuevos reclutas y no sólo vivir una vida de oración y trabajo entre ellos mismos.

Luego fueron visitados por el obispo al Ardingo y el cardenal Castiglione, quienes le dijeron,

“Se tratan a sí mismos de una manera que roza la barbarie y parecen más deseosos de morir que de vivir por la eternidad.

Presten atención, el enemigo de las almas a menudo se esconde bajo la apariencia de un ángel de luz

Escuchen los consejos de sus superiores”.

Este mensaje fue alentado por una segunda aparición de la Virgen, el Viernes Santo de 1240, un 13 de abril.

Se les apareció con un hábito negro y acompañada por un ángel que lleva un rollo con la regla de San Agustín.

Y les dijo que debían comenzar una nueva congregación dedicada a difundir el reino de Cristo mediante la devoción a Su pasión y a Sus Dolores.

“Vengo, siervos bien amados y elegidos, para cumplir sus deseos y concederles sus oraciones.

Aquí están los hábitos que deseo que en el futuro vistan.

Su tono negro siempre debe recordar a los dolores crueles que sentí por motivo de la crucifixión y muerte de Mi único Hijo”.

A la misma hora Nuestra Señora se le apareció al obispo con el mismo mensaje.

Y entonces el obispo partió para el Monte Senario llevándoles los hábitos qué debían usar.

En el momento que el obispo los revistió les dio sus nuevos nombres religiosos y les permitió formalmente admitir nuevos miembros.

Con el tiempo 6 de ellos tomaron las sagradas órdenes y fueron ordenados sacerdotes, excepto San Alexis que pidió ser excusado por humildad.

Pero las apariciones de la Santísima Virgen no quedaron ahí, sino que siguió reafirmando a la orden.

 

TERCERA APARICIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

El Papa Gregorio IX había muerto en agosto de 1241 y no había confirmado formalmente la orden.

Lo iba a hacer su sucesor el Papa Celestino IV, que les tenía gran estima y afecto, pero murió a los 15 días de su elección.

Luego de casi 2 años de vacancia fue elegido Inocencio IV, en junio de 1243.

Éste envió a Pedro de Verona, conocido como San Pedro Mártir un dominicano, como inquisidor en el norte de Italia para perseguir a los cátaros.

Y también para que investigara a los religiosos que estaban en el Monte Senario.

Pedro de Verona fue y oró con los servitas.

Y tuvo una visión en la que se le apareció Nuestra Señora con un manto negro y bajo de él estaban dos de los servitas con los que él había hablado más en su estancia, Monaldi y Falconieri.

Y vio también ángeles con muchos ramos de lirios, entre los que había 7 de una blancura superior, que Nuestra Señora colocó en su pecho.

San Pedro se convenció que la orden era obra de Dios e informó favorablemente al Papa.

De modo que desde el inicio Nuestra Señora fue apareciéndose para formar la congregación y darle credibilidad en la Iglesia.

Y además les comunicó cual iba a ser su carisma: los dolores sufridos por Ella en la pasión y muerte de Jesús.

  

EL CRECIMIENTO DE LA ORDEN

San Pedro de Verona se convirtió en guía espiritual de los servitas.

Adoptaron el nombre de Siervos de María y la regla de San Agustín.

Adoptaron también una forma más parecida a la de los frailes mendicantes.

Combinaban la vida monástica y el ministerio activo.

Con una vida de oración y trabajo, y un apostolado activo en la enseñanza y la predicación

La orden creció rápidamente y tuvo que hacer capítulos en distintas ciudades de Italia y luego en el exterior.

La aprobación formal de la orden fue realizada por el Papa Benedicto XI.

Su fiesta se celebra el 17 de febrero, porque ese día del año 1310 falleció su primer integrante San Alejo Falconieri.

A los servitas se debe diversas devociones marianas, la más popular es la Coronilla de los 7 dolores de María.

  

CORONILLA SERVITA DE LOS 7 DOLORES

La Coronilla Servita de los Siete Dolores es una devoción que recuerda siete episodios tristes en la vida de la Santísima Virgen María.

La costumbre originó en la Orden Servita (Siervos de María) probablemente poco después que se fundó la orden en Monte Senario, Italia, en 1233

Dos fiestas, establecidas muchos años después, conmemoran los Siete Dolores.

Países de habla español rinden honor a la Virgen de la Soledad el día Sábado de Gloria (un día antes de Pascua).

La Reina Juana de España inició esta tradición después de la muerte repentina de su marido, el Rey Felipe I, en 1506.

La conmemoración recuerda la tristeza profunda de María el día después de la crucifixión y antes de la Resurrección.

La segunda fiesta religiosa, que se observa internacionalmente el 15 de septiembre, es de la Virgen de Dolores.

El símbolo tradicional de los Siete Dolores es el Corazón Doloroso de María, o sea un corazón traspasado por siete espadas y encima de todo una llama de fuego que representa su amor hacia a Dios y la humanidad.

Las espadas refieren a la profecía de Simeón (Lucas 2: 33-35). El Primer Dolor.

  

ORACIONES

Se reza un «Padre Nuestro» y siete «Ave Marías» por cada uno de los Siete Dolores.

La oraciones de clausura son: tres «Ave Marías», en honor de las lágrimas de la Virgen Dolorosa; un «Padre Nuestro», un «Ave María», y un «Gloria» por las intenciones del Santo Papa; una jaculatoria dedicada a la Virgen Dolorosa (opcional); y un ofertorio final (opcional).

Se practican numerosas versiones no servitas de esta devoción. Algunas requieren solo una «Ave María» por cada uno de los Siete Dolores, en vez de siete, o incrementan el número de siete a diez.

Hasta otros agregan una «Gloria: después de cada serie de «Ave Marías.» Casi todos los autores agregan sus propias oraciones de inició y apertura.

  

COLLAR DE CUENTAS

Igual que en el caso del Santo Rosario, hay un collar de cuentas para rezar los Siete Dolores.

El collar de la Coronilla Servita es conveniente para contar las oraciones, pero no se requiere para llevar a cabo la devoción.

Hay 49 cuentas en un círculo, organizados en series de siete cuentas.

Cada serie empieza con una medalla que muestra uno de los Siete Dolores.

Las cuentas en el círculo se usan para rezar la «Ave María.» Las medallas en el círculo se usan para el «Padre Nuestro.»

La medalla del Primer Dolor (la profecía de Simeón) cierra el círculo.

Está conectada a un colgante de cuatro cuentas que termina con una medalla de la Virgen Dolorosa.

Las cuentas del colgante se usan para rezar las oraciones de clausura.

  

LOS SIETE DOLORES

Se hace la señal de la Cruz: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se lee la lectura Biblica, según el dolor y se reza 1 Padre Nuestro y 7 Aves Marías en después de cada lectura.

1. La profecía de Siméon. Lectura: Lucas 2: 25-35.

2. La huida a Egipto. Lectura: Mateo 2: 13-15.

3. El Niño Jesús perdido en el templo. Lectura: Lucas 2: 41-50.

4. María encuentra Jesús con la cruz a cuestas. Lectura: Lucas 23: 27-29.

5. María al pie de la cruz. Lectura: Juan 19: 25-30.

6. María recibe el cuerpo de Jesús. Lectura: Salmo 130.

7. María presencia la sepultura de Jesús. Lectura: Lucas 23: 50-56.

Oración Final

V. Ruega por nosotros, O Virgen Dolorosa.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Señor Jesús, te imploramos, ahora y en la hora de nuestra muerte, la intercesión de la Santísima Virgen María, cuyo alma santa fue atravesada por la espada del dolor en la hora de tu Pasión.

Concédenos este favor, O Salvador del mundo, que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Fuentes:


Equipo de Colaboradores de Foros de la Virgen María

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Coronilla de los Siete Dolores de María, Revelada a Santa Brígida

Septiembre es el mes tradicional de los siete dolores de María.

Del mismo modo que el Viernes de Dolores, previo al Domingo de Ramos.  

Lo de Semana Santa se explica porque se celebra la Pasión del Señor, el mayor dolor de su Madre.

¿Pero por qué en septiembre?

maria con un puñal en el corazon

La respuesta tradicional y la más obvia es que la Fiesta de los Siete Dolores se encuentra en la mitad del mes, el 15 de septiembre.

Y está apropiadamente allí porque la fiesta de la Exaltación de la Cruz es el día antes.

Y aún dos días antes tenemos la Fiesta del Dulce Nombre de María.

Pero también podría haber una razón más profunda.

Octubre está dedicado al rosario, tal vez la más tradicional y duradera de las devociones marianas.

Y una que es aún más amplia en su alcance, ya que abarca 20 misterios de los evangelios.

¿Qué mejor manera de prepararnos para esta oración, que introducirnos en los Siete Dolores de María, que sirven como una especie de curso acelerado de catequesis en la devoción a María en general?

Ecce Homo y la Virgen de los Dolores

Para aquellos no tan familiarizados con esta devoción de a los 7 dolores, son estos:

La profecía de Simeón
La huida a Egipto
La pérdida de Jesús en el templo
El Encuentro de Jesús y María en el Camino de la Cruz
La Crucifixión
La bajada del cuerpo de Jesús de la Cruz
Jesús es colocado en la tumba

Lo que es más notable de esta lista es que recorremos casi todo el curso de los evangelios desde la profecía de Simeón a su cumplimiento.

En cierto sentido, esta devoción se compone de una mini-Navidad y una mini-Cuaresma embalado en una sola.

En la profecía de Simeón se nos presenta a la función tradicional de María como corredentora.

La pérdida y posterior hallazgo de Jesús en el templo parece tener la implicación de María trayéndonos a Jesús, su identificación con el templo, la plenitud de su humanidad y divinidad que se insinúa en diferentes e interesantes maneras.

Baste decir, que hay mucho a esta devoción. Estas son sólo dos de los siete dolores.

Pero hay tres temas clave que parecen destacarse:

cara de la virgen dolorosa

 

Encontrar a Cristo en María

Esto parece repetirse a lo largo de estos misterios. Cristo está «perdido» de Israel huyendo a Egipto, pero vuelve.

María ‘pierde’ a Cristo en el templo sin embargo, a continuación, lo encuentra allí.

Cristo muere en la cruz, pero vuelve en la resurrección.

Parece que siempre nos encontramos con Él en María.

No hay tiempo perdido en la búsqueda de Él, si vamos a María, porque Él está siempre allí, siempre en casa.

 

María nos conduce a Cristo

Esto no es exactamente lo mismo que lo anterior.

No sólo nos encontramos a Cristo dentro de María, sino que ella nos lleva a lo largo de nuestra búsqueda.

Esto se ve reforzado por el tema de los viajes que impregna esta devoción, como el viaje a Egipto, el viaje desde y hacia el templo, así como el extraordinario viaje espiritual desde el nacimiento de Jesús a su entierro.

 

El Martirio

El martirio parece ser la clave, tanto para la búsqueda y el hallazgo de Jesús.

Y cada uno de estos siete dolores arroja nueva luz sobre el martirio de María.

El martirio que experimenta María es particularmente instructivo para los que vivimos en Occidente hoy.

Aunque María no experimenta el martirio físico, sin embargo, experimenta un martirio espiritual interno a través de su estrecha unión con su hijo.

Y, a su vez, nadie es más adecuado para mostrarnos cómo ser mártires de Cristo hoy que María.

Las tres coronillas de los 7 Dolores de María más tradicionales son la Revelada a Santa Brígida – que relatamos abajo -, la Coronilla Servita de los 7 Dolores, que puede leerse aquí, y la Corona de Lágrimas de Nuestra Señora de las Lágrimas, que puede leerse aquí.

maria con el cuerpo de jesus

 

LA CORONILLA DE LOS DOLORES REVELADA A SANTA BRÍGIDA

A Santa Brígida le fue revelada la promesa de la Santísima Virgen de conceder siete Gracias a las almas que la honren y acompañen diariamente, rezando siete Avemarías, meditando en sus lágrimas y dolores.

Santa Brígida, patrona de Suecia, nació en 1307 y murió el 23 de julio de 1373, siendo canonizada en 1401 y designada Patrona de Europa en el 2000.

Se destacó principalmente por una intensa vida de caridad que compartió con su marido Ulf, por ser una de las místicas más importantes de la Edad Media y por haber recibido, durante su fructífera vida, numerosas revelaciones privadas de Jesús y María…

En una de estas numerosas revelaciones, la número XIV del tomo segundo, de su obra de ocho tomos “Revelaciones”, la Santísima Virgen le comunicó, con respecto a sus dolores, lo siguiente:

“Miro ahora a todos los que viven en el mundo por ver si hay quien se compadezca de mí y medite en mi dolor; mas hallo poquísimos que piensen en mi tribulación y padecimientos.
.
Y así tú, hija, no me olvides, aunque soy olvidada y menospreciada por muchos, mira mi dolor e imítame en lo que pudieres.
.
Considera mis angustias y lágrimas, y duélete de que sean pocos los amigos de Dios”.

estatua de santa brigida de suecia
Santa Brígida de Suecia

 

LAS PROMESAS

La Santísima Virgen María manifestó a Santa Brígida que concedía estas siete gracias a quienes diariamente le honrasen considerando sus lágrimas y dolores y rezando siete Avemarías:

• Pondré paz en sus familias.
.
• Serán iluminados en los Divinos Misterios.
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• Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.
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• Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.
.
• Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en todos los instantes de su vida.
.
• Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte; verán el rostro de su Madre.
.
• He conseguido de mi Divino Hijo que las almas que propaguen esta devoción a mis lágrimas y dolores sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente.
Pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos su consolación y alegría.

También según San Alfonso María de Ligorio, Nuestro Señor reveló a Santa Isabel de Hungría que Él concedería cuatro gracias especiales a los devotos de los dolores de Su Madre Santísima, que son complementarias a las de Santa Brígida:

• Aquellos que antes de su muerte invoquen a la Santísima Madre en nombre de sus dolores, obtendrán una contrición perfecta de todos sus pecados. 
.
• Jesús protegerá en sus tribulaciones a todos los que recuerden esta devoción y los protegerá muy especialmente a la hora de su muerte. 
.
• Imprimirá en sus mentes el recuerdo de Su Pasión y tendrán su recompensa en el cielo. 
.
• Encomendará a estas almas devotas en manos de María, a fin de que les obtenga todas las gracias que quiera derramar en ellas.  

escultura de virgen de los dolores al pie de la cruz

 

CÓMO SE REZA

Esta devoción se hace rezando todos los días siete veces el Ave María mientras meditamos los siete dolores de María (un Ave María en cada dolor).

También, en orden de hacer una meditación más profunda, se suelen rezar un Padrenuestro, siete Avemarías y Gloria en cada dolor.

 

1º DOLOR: LA PROFECÍA DE SIMEÓN EN LA PRESENTACIÓN DEL NIÑO JESÚS

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención como corredentora sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor. . .

Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes.
Dios te salve, María,…

 

2º DOLOR: LA HUIDA A EGIPTO CON JESÚS Y JOSÉ

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor . . .

Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.
Dios te salve, María,…

virgen con jesus luego del descendimiento fondo

 

3º DOLOR: LA PÉRDIDA DE JESÚS

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor . . .

Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.
Dios te salve, María,…

 

4º DOLOR: EL ENCUENTRO DE JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS CAMINO DEL CALVARIO

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, como cargado con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte;

Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas;

Ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor . . .

Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue.
Dios te salve, María,…

 

5º DOLOR: LA CRUCIFIXIÓN Y LA AGONÍA DE JESÚS

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz;

Para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión;

Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor.

Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.
Dios te salve, María,…

iluminacion de santa brigida
Iluminacion de Santa Brigida

 

6º DOLOR: LA LANZADA Y EL RECIBIR EN BRAZOS A JESÚS YA MUERTO

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo;

Sentirías como si la hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida;

Y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor . . .

Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como El nos amo.
Dios te salve, María,…

 

7º DOLOR: EL ENTIERRO DE JESÚS Y LA SOLEDAD DE MARÍA

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo;

El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento;

Y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos;

Siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados;

Y Tú, Madre nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . .

Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos…
Dios te salve, Maria,…

Gloria al Padre.

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A Nuestra Señora de los Dolores o Dolorosa DEVOCIONES Y ORACIONES Via Crucis

El Vía Crucis de la Virgen Dolorosa

En la Pasión y Crucifixión hay dos personajes que pagaron con sus propias vidas el precio de nuestra redención: Cristo, nuestro Salvador y redentor, que con su sangre preciosa, lavó nuestros pecados y nos abrió la puerta del Cielo.

Y María, la Madre dolorosa, la corredentora, que por su amor inmenso hacia Jesús, padece la agonía de su hijo, y así consumida de dolor, inmersa en el cáliz de la sangre redentora de su Hijo, comparte plenamente el sacrificio salvífico de Jesús. …y todo por amor a nosotros!

El Camino del Calvario, no solo fue recorrido por Cristo. La Vía dolorosa es también el camino que María recorre, acompañando y consolando a su Hijo. Su campana y su consuelo son silentes y escondidos, desde un rincón de la calle, Ella camina presenciando todo el dolor de su hijo. María desde su lugar, vive la pasión de su amado Hijo dándole la fuerza y la gracia de su amor.

Primera Estación: «Jesús condenado a Muerte»

Oh Madre Dolorosa… ¿qué sintió tu corazón cuando escuchaste la sentencia de muerte que imponían a tu adorado hijo? Tu que le diste vida, que lo llevaste en tus entrañas, que le amamantaste, que lo viste crecer, caminar, hablar … y ahora serias testigo de su muerte. !Qué dolor Madre para ti verlo recorrer el camino pedregoso y estrecho que lo llevaría hacia su crucifixión! María, Madre del injustamente condenado, se que tu hubieras querido tomar el lugar de Jesús, pero sabias que era el momento de su martirio. Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón… ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Segunda Estación: «Jesús carga con su Cruz»

Oh Madre Dolorosa…tu que has sentido el gran dolor de ver a tu hijo con una corona de espinas enterrada en su tierna cabeza; tu que le has visto su cuerpo todo latigado, sangrando, y su carne toda llagada… Ahora tienes que ver como, sin ninguna consideración, en esa piel tan herida y adolorida, le colocan una cruz. Tu, Madre, sientes en tu corazón, el peso apremiante de ese madero que colocan sobre los hombros de tu amado Hijo. Y tu María, sin poder tomar su Cruz aunque eso era lo que tu corazón deseaba hacer. Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón… ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Tercera Estación: «Jesús cae por primera vez»

Oh Madre Dolorosa… tu que viviste para cuidar a tu hijo, ¡qué duro fue para ti verlo ahí indefenso! María, todo tu ser reaccionó y quisiste ir a recoger a Jesús, acariciarle, mitigarle su dolor, igual que cuando niño se caía y tu le limpiabas, le curabas. Pero, no podías hacerlo, debías solo orar y pedirle al Padre Celestial, que le diera las fuerzas necesarias para continuar…Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón… ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Cuarta Estación: «Jesús se encuentra con su Madre»

Oh Madre Dolorosa… tu corazón no aguanta más el deseo de darle un poco de cariño a tu hijo. Entonces, te adentras entre la multitud gritando el nombre que tantas veces llamabas para que fuera a comer, a estudiar: «¡Jesús, Jesús, Mi hijo…!» y por fin logras llegar a donde está tu hijo Jesús. Tus ojos llenos de lágrimas y angustia …sus ojos llenos de dolor, soledad, mendigando de los hombres un poco de amor… En ese momento tomaste fuerzas del amor que le tienes y con tu mirada silenciosa pero mucho más elocuentes que las palabras, le dices: «Adelante hijo, hay un propósito para todo este dolor… la salvación de los hombres, de aquellos a quienes quieres devolverles el poder ser hijos de Tu Padre Celestial. Y regresas, Madre, silenciosa a tu lugar, escondida entre la muchedumbre, guardando todo esto en tu corazón… ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Quinta Estación: «Simón Cirineo ayuda a Jesús a llevar la Cruz»

Oh Madre Dolorosa… qué alivio sentiste cuando viste que un hombre va ayudar a tu pobre y destrozado hijo, a cargar con esa cruz tan pesada. No sabes quien es ese hombre, sabes que no lo hace por amor o por compasión pues le están obligando a llevar la cruz de tu hijo. Pero lo único que sabes es que jamás olvidarás el rostro de aquel hombre que alivió el dolor de tu hijo… oras y pides a Dios que mientras carga la cruz, la sangre de Jesús, que corre por el madero, toque su corazón y le haga comprender cuánto amor se revela en esa cruz, cuánta misericordia se manifiesta en ese evento del cual el está siendo participe. Y tu, Madre recordarás por siempre el rostro del aquel extraño que desde ese momento se convirtió para ti en un hijo. Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón… ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Sexta Estación: «Verónica limpia el rostro de Jesús»

Oh Madre Dolorosa, has estado orando y suplicando al Padre que mueva el corazón de alguien para que generosamente corra al auxilio de tu hijo. Deseabas que fuera una mujer, para que con su delicadeza maternal, aliviara tanta aspereza y brusquedad que ha recibido Jesús. Y cuando vez a la Verónica acercarse a limpiar el rostro todo desfigurado de tu hijo, sientes que tu corazón va a estallar. Ves como su velo blanco y limpio se posa sobre el rostro sangriento y sudado de tu amado Jesús… Y tu sabes Madre, que ante una acción tan amorosa, tu hijo va a dejar una huella de su presencia… El rostro de tu hijo, grabado en un velo blanco… así como está grabado en tu Inmaculado Corazón. Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón… ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Séptima Estación: «Jesús cae por segunda vez»

Oh Madre Dolorosa… sientes que con Jesús tu también vas a caer… Tratas de ir a socorrerlo, pero un soldado te detuvo. Tu corazón parece que va a desfallecer, puedes imaginarte el dolor que debe sentir tu hijo Jesús al caer y volver a caer sobre las piedras, rasgándose las rodillas y abriéndosele más las llagas de los azotes. Madre, ¿qué sentías, qué deseabas…? Solo si pudieras llegar hacia donde estaba tu amado hijo, y le dieras un poco de agua, un poco de ternura… Madre tu querías darle todo con tal de aliviar su sufrimiento y su fatiga… Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón… ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Octava Estación: «Las mujeres de Jerusalén lloran por Jesús»

Oh Madre Dolorosa… tus lagrimas han ido humedeciendo el camino tan seco y árido que recorre tu hijo; tus lágrimas de amor y sacrificio van mezclándose con la sangre de tu hijo que cae sobre la tierra. Sufres al ver la frialdad de los hombres ante espectáculo tan doloroso… pero de pronto encuentras que unas mujeres lloran de compasión al ver a tu hijo tan destrozado… y descubres que Jesús se detiene ante ellas… Les dice que no lloren por El, sino que lloren mas bien por ellas y sus hijos… Quizás ellas no entendieron Madre, pero tu si comprendiste la profundidad de aquellas palabras de tu hijo. Sabias en tu corazón, que El las llamaba a un arrepentimiento verdadero, a que lloraran mas bien por sus propios pecados. Tu amado hijo, en medio de su gran sufrimiento seguía siendo el gran maestro de los hombres…Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón… ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Novena Estación: «Jesús cae por tercera vez»

Oh Madre Dolorosa … ves como los soldados obligan a tu hijo a apresurar el paso para así ya acabar con tan incomoda misión. Lo hacen caminar tan rápido, que Jesús en su debilidad y agotamiento, tropieza y cae de nuevo. Los soldados le gritan y le golpean para que se levante… y tu Madre sufriente, lo único que deseas es susurrar en el oído de tu hijo aquellos cánticos de amor, aquellos versos tiernos y dulces que le cantabas por las noches. Deseabas abrazarlo y ayudarle a levantarse para que llegara a su meta final, la cruz. Ya le queda muy poco, y tu corazón está tan desgarrado de compasión por tu hijo que lo único que deseas es que ya llegue a su descanso…Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón… ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Décima Estación: «Jesús es despojado de sus vestiduras»

Oh, querida Madre Dolorosa… en este momento recuerdas ese glorioso momento cuando tuviste a Jesús por primera vez en tus brazos en medio de la pobreza del portal de Belén. Lo envolviste en pañales y lo colocaste en un pesebre. Querías que no pasara frío, que no estuviera desnudo, sino que esa ropita que le habías hecho con tanto amor cubriera su inmaculado cuerpo. Qué dolor para ti, María, ver a tu hijo despojado de su ropa… tu que viviste para cubrirlo, protegerlo y cuidarlo, hoy lo ves indefenso, desnudo… muriendo en la misma pobreza en que nació. Y de pronto ves, Madre, en el rostro de Jesús un gesto de profundo dolor, y es que al quitarle la túnica, también arrancaron pedazos de su cuerpo que se habían pegado a la tela…Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón… ¡Todo lo hiciste por que confiabas en el amor del Padre!

Undécima Estación: «Jesús es clavado en la cruz»

Oh, Madre Dolorosa… te preguntas si no es suficiente todo lo que le han hecho, todavía falta más… Ves como colocan a tu hijo en la cruz, ni siquiera podrá pasar sus últimos momentos con algún descanso. No, ahora ves como amarran a la cruz su cuerpo todo herido. Pero, Virgen Mártir, tu corazón se detuvo al oír los martillazos que atravesaban sus huesos. Sus manos y sus pies completamente taladrados por esos clavos. Tu, María, recibes esos clavos, como si verdaderamente te clavaran a ti. Quisieras decirles a los soldados que todo eso no era necesario…no necesitaban clavos para mantener a tu hijo Jesús en la cruz, su amor por los hombres lo hubiera sostenido allí, en la cruz hasta la muerte…Y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón… ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Duodécima Estación: «Jesús muere en la Cruz»

Madre Dolorosa, ahí estás tu, al pie de la Cruz de tu hijo… firme, de pie como toda una Reina. Al lado de tu hijo, ofreciéndote tu como sacrificio de consolación. Y ves como un soldado traspasa con una lanza el corazón de tu hijo… y tu corazón Maria es en ese momento traspasado espiritualmente por la misma lanza… La unión indisoluble de tu corazón con el corazón de Jesús, queda revelada para toda la eternidad. Tu corazón recibe místicamente los efectos del traspaso físico del corazón de tu Hijo. Oh Madre, tu hijo ha muerto, y sientes el dolor, el vacío, la soledad, pero también el descanso de saber que ya el mundo con toda su hostilidad no le pueden hacer mas daño… Qué grande eres María; tu, igual que tu hijo Jesús, llegaste hasta el final. Es en la cima del Monte Calvario, en esa cruz donde tu hijo es elevado en su trono de Rey, que tu te conviertes en Reina. Tu reinado María, lo alcanza tu gran amor y tu fidelidad en el dolor. Todo parece acabado… y todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón… ¡Todo lo hiciste porque confiabas en el amor del Padre!

Décima tercera Estación: «Jesús es bajado de la cruz y puesto en los brazos de su Madre»

Oh Madre Dolorosa, ahora si puedes tener a tu hijo en tus brazos. Te parece mentira, que aquel niño que tantas veces acunaste, arrullaste y estrechaste contra tu pecho, luce hoy como un despojo humano. Pero lo único que importa en ese momento es tenerlo a El de nuevo en tus brazos maternales. Sabes que el no puede sentir tus caricias, ni tus besos, pero aun así lo besas y lo acaricias… quieres como borrarle el horror de lo que los hombres le hicieron a través de tu ternura y de tu amor. Madre, cómo lo estrechabas, cómo abrazabas ese cuerpo tan desfigurado… sabias que El había llevado sobre si toda nuestra culpa, que con su dolor El había sanado las llagas de nuestros pecados, que con su ser todo destrozado El había devuelto la belleza a nuestras almas… Y al mirarlo ahí posando inmóvil en tus brazos solo pensabas que El vivió para amar y ahí estaba la prueba más grande de su amor. Y por eso… todo lo guardaste silenciosamente en tu corazón… ¡Todo lo hiciste por que confiabas en el amor del Padre!

Décima cuarta Estación: «Jesús es colocado en el sepulcro»

Madre Dolorosa, tu nunca dejas a tu hijo, vas con los que lo llevan a enterrar, pues quieres acompañarle hasta su tumba. Tu quisieras arreglar su cuerpo, vestirlo, ponerle un manto blanco, suave y perfumado, pero nada de eso se te permite hacer. Recuerdas en ese momento, los nueve meses que lo tuviste en tu vientre. Donde lo guardabas con tanto amor, refugiándolo y cuidándolo del maltrato del mundo. Y es así como lo depositas en esta tumba. Es hora de dejarlo y de cerrar la puerta del sepulcro. Qué dolor Madre, saber que El se queda ahí, y que tu debes continuar aquí en la tierra, enfrentándote a la oscuridad, a la burla, a la indiferencia, al desprecio que aun después de muerto sigan haciéndole los hombres. María, tu caminas despacio como no queriendo separarte de tu hijo… pero… una gran paz envuelve tu corazón traspasado de dolor… La paz y el gozo de saber que tu hijo muy pronto… RESUCITARÁ

Escrito por Madre Adela Galindo, Fundadora SCTJM

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